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Agente del CTI, Cuerpo técnico de investigación de la fiscalía que asesino a un joven e hirió a otro, lamentablemente también fue muerto por algunas personas cuando intentaba huir
EFE
La Guardia Indígena del Cauca fue galardonada con el premio Front Line Defenders (FLD) para las Américas 2020, por su labor de resistencia en zonas convulsas del conflicto armado y su defensa por los Derechos Humanos de la población.
La organización irlandesa FLD anunció este jueves el reconocimiento con el que honra al movimiento étnico por la protección de las comunidades indígenas y de sus derechos, territorios y medioambiente, así como por su modelo de protección colectiva no violenta, informaron movimientos sociales colombianos.
“La Guardia Indígena del Cauca ha sido nombrada como Ganadora Regional de las Américas 2020 del Premio Front Line Defenders para defensores/as de derechos humanos en riesgo", informó FLD sobre la distinción, otorgada desde 2005 en Dublín y que este año será entregada en una ceremonia virtual el 9 de diciembre.
Para el director ejecutivo de FLD, Andrew Anderson, “la Guardia representa un modelo único de protección colectiva en uno de los lugares más peligrosos del mundo para defender los Derechos Humanos. A lo largo de los años del conflicto armado, la Guardia ofreció una defensa pacífica y sin armas de su comunidad, sus tradiciones, su cultura, su forma de vida y la madre naturaleza".
Defensores en riesgo
La Guardia del Cauca es un colectivo organizado que desde 2001 defiende los territorios de las comunidades nativas de forma pacífica y no armada.
La mayoría de sus integrantes pertenecen al pueblo Nasa, el más grande y organizado de Colombia, y han capacitado a otras comunidades del país para defender sus territorios de las amenazas latentes de grupos armados y bandas criminales vinculadas a actividades ilegales como el narcotráfico.

“Sus comunidades han sido escenario de múltiples violencias derivadas de la presencia de actores armados, las economías del narcotráfico y la explotación multinacional. Entre sus múltiples actividades, la Guardia adelanta con sus comunidades acciones de protección colectiva, da charlas de sensibilización y paz", subrayó FLD.
Según Anderson, a pesar del Acuerdo de Paz firmado por el Gobierno colombiano y la ahora extinta guerrilla de las Farc en 2016, “las personas y organizaciones defensoras de Derechos Humanos, incluida la Guardia, siguen enfrentando ataques letales y un riesgo extremo. Este premio reconoce el extraordinario coraje de todo el colectivo de la Guardia".
Amenazados por la pandemia
FLD reconoce el trabajo de los defensores de Derechos Humanos en el mundo, principalmente en comunidades marginadas y estigmatizadas, que “corren un mayor riesgo durante la crisis de la Covid-19" y “están enfrentando ataques físicos, arrestos y denuncias penales por ayudar a sus comunidades a sobrevivir a la pandemia".
Además de la Guardia Indígena del Cauca, el jurado del Premio, compuesto por parlamentarios irlandeses, galardonó este año a la feminista mauritana Mekfoula Mint Brahim, por África; a Juwairiya Mohideen, defensora de los Derechos Humanos en Sri Lanka, por la región Asia Pacífico; y a la activista armenia por los derechos de las mujeres Lara Aharonian (Europa y Asia Central).
La quinta ganadora, por la región de Oriente Medio y el Norte de África, fue una defensora de Derechos Humanos de Irak cuyo nombre la organización mantiene en reserva por razones de seguridad.
https://www.radionacional.co/actualidad/guardia-indigena-de-cauca-gana-premio-internacional-por-la-defensa-de-los-ddhh
Un análisis de grabaciones de las recientes manifestaciones en Colombia muestra a oficiales que emplean la fuerza de manera indiscriminada y atroz.
CALI, Colombia— Al extenderse las protestas contra el gobierno en Colombia, el análisis de los videos de varios encuentros entre grupos de manifestantes y la policía muestran el modo en que los oficiales despliegan un uso indiscriminado de la fuerza contra civiles, lo que en algunos casos resulta letal.
Los incidentes de la violencia policial abarcan desde golpear con cachiporra a manifestantes que ya se encuentran en custodia hasta dispararle en la cabeza a un estudiante de 17 años que corría, con consecuencias fatales.
Al menos 44 personas han muerto desde el 28 de abril cuando inició un paro nacional por el descontento ante la disparidad económica, según la Defensoría del Pueblo, una organización gubernamental que investiga violaciones a los derechos humanos en Colombia. La policía indicó que dos oficiales han muerto en las protestas.
El Times entrevistó a testigos y víctimas en Cali, revisó cuidadosamente cientos de videos que circulan en redes sociales y que fueron enviados a nuestra línea confidencial para recibir información. La evidencia visual revela un patrón de uso desproporcionado de la fuerza por parte de la policía nacional de Colombia, incluido su controversial cuerpo antidisturbios.
Cuando se le preguntó sobre los casos de abuso policial en una entrevista con el Times, el presidente de Colombia, Iván Duque, dijo: “Puede haber y ha habido actos de abuso de fuerza. ”.
Ataques a detenidos
En varios videos, puede verse a oficiales de policía que golpean y patean a personas que están en custodia y no parecen representar una amenaza.
El 1 de mayo, a tres días de iniciado el paro, la policía dispersó a un grupo de personas en la ciudad de Pereira, al occidente del país. El video muestra que los manifestantes huyen. Dos de ellos intentan esconderse, pero los oficiales los ubican rápidamente. El oficial también parece burlarse de los manifestantes al alzar el puño al aire y repetir una consigna popular en las protestas. Dicho agente luego golpea a uno de los manifestantes contra un escaparate que se rompe
Uso imprudente de las armas de fuego
El 3 de mayo, en Cali, la tercera ciudad más grande del país, un video muestra a cinco manifestantes que fueron detenidos por oficiales que parecen portar y apuntarles con armas de fuego. En el video, se puede ver a los oficiales empujando a los manifestantes al suelo y pateándolos, mientras se escuchan múltiples disparos. Una de las víctimas entrevistadas por el Times, que pidió mantener su anonimato por razones de seguridad, dijo que la policía disparó balas de verdad muy cerca de sus pies. El testimonio concuerda con lo que muestra el video.
La víctima dijo que nadie murió en el lugar de los hechos, pero que subieron a los detenidos a una furgoneta y los trasladaron a unas instalaciones de detención temporal. También dijo que la policía lo aporreó en la cabeza y que amenazó con quemarle el cuerpo y lanzarlo a un río cercano. Fue liberado horas después con un dedo fracturado y heridas profundas en la cabeza.
“Creí que me iban a matar”, dijo.
Uso de municiones menos letales a quemarropa
En un incidente sucedido el 30 de abril, la policía intentaba dispersar a los manifestantes que bloqueaban una de las principales vías de Cali. Un video registra el momento en que un oficial se acerca a un manifestante con un escudo. El policía patea a la persona y luego lanza lo que parece ser una lata de gas o algún otro tipo de munición “menos letal”, directamente a quemarropa. Desde una distancia corta, cualquier munición de este tipo puede causar daños serios o matar. Según reportes, ese mismo día otro manifestante murió al ser alcanzado por una lata de gas lacrimógeno, a pocos metros de distancia.
El oficial, vestido con un uniforme completamente negro, es integrante de una unidad antidisturbios usada para dispersar protestas llamado Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad).
Este cuerpo de seguridad solo está equipado con armas menos letales, como latas de gases lacrimógenos y perdigones de goma, pero en manifestaciones anteriores han sido señalados por implementar un uso excesivo de la fuerza. En 2020, la Corte Suprema de Justicia de Colombia prohibió que la unidad emplee escopetas y dijo que representaba una “amenaza seria” por su “comportamiento impulsivo” y por ignorar sus propios lineamientos.
Disparar municiones menos letales contra paramédicos voluntarios
En otro caso sucedido el 18 de mayo en Bogotá, puede verse a oficiales del Esmad lanzando gas lacrimógeno contra los paramédicos voluntarios que asistían a un manifestante herido. El incidente ocurrió en un conocido lugar de protestas en el que el personal de auxilio está claramente identificado por su vestimenta blanca y los cascos que usan. Luego de dirigir una manguera de agua contra un grupo de paramédicos que intentaban brindar ayuda, un oficial del Esmad disparó un arma de menor letalidad que parece impactar a uno de los paramédicos que huyen.
Muerto por un balazo en la cabeza
Entre las decenas de personas que se han registrado como fallecidas desde finales de abril, el gobierno dijo que al menos 17 manifestantes habían muerto en conexión directa con las protestas y la respuesta policial.
Como pocos de estos casos han sido captados por las cámaras, es difícil establecer el papel exacto que juegan los oficiales en estas muertes. Pero el caso de Marcelo Agredo Inchima, un estudiante de secundaria de 17 años acaecido el 28 de abril, es más claro: un oficial de policía le disparó en la cabeza mientras corria
El Times ha sincronizado dos videos, que fueron verificados inicialmente por Cuestión Pública y que muestran cómo se desarrolló el incidente. Se ve que Agredo Inchima patea a un policía que está a bordo de una moto. Al huir y dejar de ser una amenaza, el oficial descarga al menos tres tiros, uno de los cuales alcanza a Agredo Inchima, quien se desploma. Otros oficiales también parecen alzar sus armas en dirección del manifestante.
Según el informe de la autopsia, realizado por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Colombia, la bala que causó la muerte del adolescente lo impactó en la parte posterior de la cabeza. Las autoridades han acusado al oficial a quien Agredo Inchima pateó de homicidio agravado.
La policía colombiana ha abierto 157 investigaciones contra sus oficiales por presuntas faltas disciplinarias, entre ellas 11 por homicidio. Sin embargo, también ha intentado desestimar las denuncias contra ellos al decir que son atacados por las “noticias falsas” y destacar que dos oficiales de su fuerza murieron y otros 35 han recibido disparos de armas de fuego en las protestas.
https://www.nytimes.com/es/2021/05/27/espanol/protestas-colombia-videos.html
Enviamos este video a la @CIDH y a @MisionONUCol para que pregunten a @IvanDuque y su @mindefensa ¿por qué civiles armados infiltrados en protestas son acompañados por policías?
Informan que al parecer ellos iniciaron el incendio en el palacio de Tuluá.
Fuente: @FiscaliaCol investigue

25 de mayo de 2021
Washington, D.C.- La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresa su preocupación por la grave crisis que enfrenta Colombia y condena las graves violaciones de derechos humanos registradas durante las protestas sociales. En ese sentido, urge al Estado a respetar los más altos estándares en cuanto a la libertad de expresión, uso de la fuerza y debida diligencia, así como a permitir que la CIDH realice una visita de observación al país, honrando su tradición con los compromisos internacionales en materia de derechos humanos.
El Estado colombiano informó que, a la fecha, se han llevado a cabo al menos 9.623 protestas en 794 municipios del territorio colombiano, con la participación aproximada de 1.493.791 personas. Del mismo modo, comunicó que, del total de protestas, 7,801 no han presentado incidentes. Sin embargo, la Comisión resalta que en al menos 1,038 manifestaciones se habrían presentado casos de fallecimientos, desapariciones, personas heridas y agresiones sexuales como consecuencia del uso desproporcionado e ilegítimo de la fuerza. Estos hechos se han registrado, especialmente, en ciudades como Bogotá, Cali, Pereira, Popayán y Yumbo, y han tenido afectaciones particulares en los pueblos indígenas, las mujeres y las personas afrodescendientes.
La CIDH expresa su extrema preocupación por la pérdida de vidas en el marco de las protestas. Según el reporte de la Fiscalía General de la Nación, desde el inicio de las protestas 43 personas han perdido la vida, de las cuales 17 tendrían relación directa con manifestaciones. Por su lado, organizaciones de la sociedad civil han registrado 51 muertes en el contexto de las protestas. Al respecto, la Comisión Interamericana destaca especialmente los casos de Lucas Villa, quien perdió la vida el 5 de mayo en Pereira después de recibir ocho disparos durante su participación en una protesta pacífica, el de Sebastián Quintero, quien falleció el pasado 15 de mayo en Popayán, tras recibir el impacto de una granada aturdidora presuntamente lanzada por integrantes de las fuerza pública, así como de Jhon Erik Larrahondo, quien murió en Cali el 23 de mayo por el accionar de un arma de fuego.
Además, la Comisión Interamericana encuentra extremadamente grave las denuncias sobre 132 personas que permanecen desaparecidas y respecto de las cuales la Fiscalía General de la Nación mantiene activado el mecanismo de búsqueda urgente. Resulta alarmante que con el correr de los días estas personas continúan desaparecidas, máxime cuando algunas de las 276 que habrían sido reportadas como desaparecidas aparecieron sin vida, como el líder Cristian Torres, el 14 de mayo en la ciudad de Leiva, Nariño.
A su vez, la CIDH expresa su alarma por la denuncia de al menos 87 actos de violencia sexual cometidos presuntamente por agentes de la fuerza pública en contra de mujeres manifestantes, como el caso de la adolescente que denunció haber sido agredida sexualmente por varios agentes de la fuerza pública en la ciudad de Popayán y que posteriormente se habría suicidado el día 12 de mayo. Igualmente, condena el hecho de violencia sexual que habría sufrido una agente de la fuerza pública dentro de una estación de policía vandalizada en la ciudad de Cali el 29 de abril.
Por otro lado, según información pública, se conoce la existencia de aproximadamente 979 civiles heridos en el contexto de las protestas, entre ellos por lo menos 33 con traumas oculares, los cuales se concentran mayoritariamente en Bogotá, Neiva, Cali, Yumbo, Medellín, Popayán, Pasto, y otros municipios de Risaralda y Valle del Cauca. De acuerdo a lo informado, se estarían utilizando armamentos antidisturbios por parte de la policía que generan impactos indiscriminados en contra de las protestas mayoritariamente pacíficas, como es el caso del lanzacohetes Venom. Asimismo, en Bogotá, en el contexto de las protestas del 22 mayo, según información preliminar, al menos 2 personas manifestantes habrían sido heridas, incluyendo reportes de lesión ocular por proyectil policial.
Según la información enviada por el Estado a la Comisión información que da cuenta de la apertura de 144 investigaciones por presuntas faltas disciplinarias por parte de funcionarios de la Policía Nacional, dos de ellas por presuntos actos de violencia sexual.
La Comisión Interamericana rechaza que, durante las protestas, se hayan identificado diversas expresiones públicas que estigmatizan la protesta social y, especialmente, a las personas manifestantes de pueblos étnicos e integrantes de la Minga Indígena. En particular, la CIDH tuvo noticia sobre grupos de civiles armados que dispararon indiscriminadamente contra una manifestación compuesta por personas indígenas el 9 de mayo en la ciudad de Cali. La CIDH encuentra extremadamente grave la participación de civiles en actos de represión y ataques con armas de fuego en contra de las personas manifestantes.
En adición, la CIDH y su RELE han observado un clima de creciente hostilidad y violencia hacia la prensa en el contexto de las manifestaciones sociales, documentando agresiones, amenazas e intimidaciones, además de ataques a instalaciones de medios de comunicación.
La Comisión Interamericana condena que, en determinadas circunstancias, presuntos grupos de manifestantes hayan provocado graves desmanes durante algunas manifestaciones, arrojando objetos contundentes contra efectivos de las fuerzas del orden, destruyendo equipamiento público, y provocando afectaciones a la propiedad privada, entre otros actos injustificables de vandalismo. Según información suministrada por el Estado, estos hechos darían cuenta de 108 acciones contra infraestructura pública y del gobierno, entre ellas: cámaras afectadas; semáforos destruidos; señales de tránsito; y 1136 vehículos de transporte público afectados.
En este contexto, la CIDH manifiesta su extrema preocupación por el fallecimiento al menos 2 policías, 966 resultaron lesionados, y que 25 estaciones de policía, una instancia de la Unidad de Reacción Inmediata (URI) y una sede de medicina legal han sido atacadas o vandalizadas. Además, tomó conocimiento de la muerte del patrullero Juan Sebastián Briñez , y las lesiones provocadas a por lo menos 2 agentes de policía el 22 de mayo, incluyendo graves quemaduras faciales por una bomba incendiaria que habría sido dirigida contra su unidad. Sobre este punto, la Comisión recuerda que la protesta social es legítima en tanto se desarrolla en forma pacífica y que las fuerzas de seguridad tienen la obligación de permitir el desarrollo de las manifestaciones y de aislar a los manifestantes que recurren a la violencia.
El Estado informó a la Comisión Interamericana sobre las múltiples afectaciones que generarían los bloqueos sobre los derechos de las y los colombianos, como la producción y distribución de alimentos, lo cual impacta en particular a niñas y niños en el plan de alimentación escolar.
Al respecto, la Comisión Interamericana recuerda que el derecho de reunión reviste gran importancia para el funcionamiento de la democracia y resalta que el hecho de que algunos grupos o personas ejerzan violencia en una manifestación no vuelve, per se, violenta toda la protesta ni autoriza a las fuerzas de seguridad a disolver la protesta mediante uso de la fuerza ni a practicar detenciones indiscriminadas.
Asimismo, recuerda que toda restricción al derecho de reunión debe estar prevista en la ley, debe perseguir un objetivo legítimo y debe ser necesaria en una sociedad democrática bajo los criterios de necesidad, idoneidad y proporcionalidad. A su vez, la Comisión reitera lo indicado en su informe sobre Protesta y Derechos Humanos, en el sentido de que es preciso tolerar que las manifestaciones generen cierto nivel de perturbación de la vida cotidiana, por ejemplo, con relación al tráfico y las actividades comerciales, a fin de no privar de su esencia al derecho de reunión pacífica.
En su Informe Protesta y Derechos Humanos, la CIDH señaló que la dispersión o desconcentración de las manifestaciones de forma legal y legítima sólo puede permitirse en casos muy excepcionales, mediante una orden expresa y fundamentada en un riesgo grave para la vida o la integridad física de las personas, cuando se haya intentado el diálogo y no fueran posibles otras medidas menos lesivas para proteger esos derechos. Asimismo, la decisión de dispersar una protesta por parte del Estado debe ser comunicada y explicada de manera clara, de modo tal que permita su comprensión y cumplimiento por parte de los manifestantes, ofreciéndoles tiempo suficiente para dispersarse sin acudir al uso de la fuerza.
Cuando la eventual perturbación a la vida cotidiana en el seno de las protestas se extienda en el tiempo y escale a punto de comprometer la garantía de otros derechos como el aprovisionamiento de alimentos y el derecho a la salud, se acentúa el deber del Estado de facilitar todos los mecanismos de diálogo posibles, teniendo el uso de la fuerza como último recurso, y a su vez atendiendo al principio de interdependencia de los derechos humanos. Asimismo, la Comisión destaca la importancia de que las personas manifestantes permitan la circulación de insumos y provisiones esenciales.
En este sentido, la Comisión condena categóricamente que en el contexto de las protestas se hayan presentado decenas de ataques a ambulancias y misiones médicas, dificultando el traslado de pacientes. En particular, la CIDH deplora el fallecimiento de una bebé intubada como consecuencia de que no pudo ser trasladada oportunamente el 23 de mayo en la ciudad de Buenaventura. En ese sentido, la Comisión llama al Estado a concertar con los manifestantes la creación de corredores que garanticen el ejercicio simultáneo de derechos involucrados. Particularmente, en el para la situación de Colombia hoy, el acceso a alimentos, las garantías del derecho a la salud, así como el aprovisionamiento y despliegue de a personal e insumos médicos
Frente a las graves violaciones a los derechos humanos denunciadas, la CIDH condena el alto número de fallecidos y heridos, al tiempo que reitera la importancia de respetar el carácter excepcional del uso de la fuerza y observar los principios de legalidad, absoluta necesidad y proporcionalidad. Adicionalmente, insta a las autoridades a investigar con debida diligencia todos los casos, a identificar y sancionar a los responsables, así como a reparar integralmente a las víctimas y sus familiares. En los casos de violencia sexual, la investigación deberá llevarse a cabo con debida diligencia reforzada y garantizando el enfoque de género.
La Comisión Interamericana reitera que, siempre que haya se sospecha de la desaparición de una persona, debe iniciarse la investigación automáticamente, sin dilación, de forma seria, imparcial y efectiva y orientada a la determinación de la verdad, ello debe incluir la conformación de unidades o comisiones especializadas que cuente con los recursos humanos, técnicos y científicos adecuados e idóneos a la localización e identificación de las víctimas desaparecidas.
Asimismo, la Comisión recuerda que las y los periodistas cumplen una función crucial al recabar y difundir información de lo que sucede en protestas sociales, incluyendo la actuación de las fuerzas de seguridad, por lo que las autoridades deben brindarles el más alto grado de protección para que puedan realizar su trabajo libremente y mantener a la sociedad informada sobre asuntos de elevado interés público.
La Comisión observa que muchas de las demandas de las protestas sociales guardan estrecha relación con los desafíos estructurales que subyacen a la profunda desigualdad social y la violencia histórica en el país, con especial afectación en las personas pertenecientes a los grupos étnico-raciales. En ese sentido, reafirma que la consolidación de la paz es un requisito indispensable para el ejercicio libre y el respeto pleno de los derechos humanos. La CIDH recuerda y hace un llamado a atender las causas de las protestas sociales y a respetar los derechos humanos de las personas manifestantes, e insta a que todas las violaciones a los derechos humanos sean investigadas diligentemente y juzgadas por la jurisdicción ordinaria, según los estándares internacionales.
Por último, la CIDH reitera la importancia de realizar una visita de trabajo para contar con todos los elementos que le permitan valorar la situación de derechos humanos de manera objetiva con el fin de formular recomendaciones al Estado.La CIDH es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo mandato surge de la Carta de la OEA y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. La Comisión Interamericana tiene el mandato de promover la observancia y la defensa de los derechos humanos en la región y actúa como órgano consultivo de la OEA en la materia. La CIDH está integrada por siete miembros independientes que son elegidos por la Asamblea General de la OEA a título personal, y no representan sus países de origen o residencia.
La CIDH es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo mandato surge de la Carta de la OEA y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. La Comisión Interamericana tiene el mandato de promover la observancia y la defensa de los derechos humanos en la región y actúa como órgano consultivo de la OEA en la materia. La CIDH está integrada por siete miembros independientes que son elegidos por la Asamblea General de la OEA a título personal, y no representan sus países de origen o residencia
Graban a camión de policía en lo que podría ser lanzamiento de cadáveres al río Cauca en Cali, los más de 500 desaparecidos en el contexto de las protestas estarian apareciendo en ríos y calles..urge movilización internacional
#SOSColombiaNosEstanMatando #ParoNacional25M #SOSColombiaDDHH fuente: https://t.co/GXfo8yD6w6
Tambien en circulan imágenes de jóvenes al parecer detenidos por la policía y cuyos cuerpos son hallados muertos y con signos de tortura
En #Colombia #URGENTE
Entienden ahora la negativa del gobierno colombiano a permitir el ingreso de la comisión de derechos humanos …
Tomado de internet
Autor desconocido
Cambian el color de la camisa para que no se note que tienen la misma filosofía de los facistas camisa negra, seguidores en su momento, de Musolini y de Hitler. Hablan de ser estigmatizados y le llaman vándalos a protestantes con piedras y escudos pero no llaman asesinos a quienes investidos por la ley, uniformados y con armas de fuego, asesinan a nuestros jóvenes. Dicen “no a la violencia” pero salen con armas y camionetas blancas a disparar a los manifestantes en las noches. Para estos camisa blanca, la vida del empobrecido no vale nada, por eso no hablan de los desaparecidos que ya aparecen en los ríos, pero les encanta resaltar los vidrios rotos. Asisten todos los días a misa y se autonombran “gente de bien” pero les importa más la economía y el comercio que la justicia y la vida. Puntuales asistentes a la iglesia, mienten, difaman, repiten injurias que no han confirmado ni tienen como confirmar. Quisieran vestirse de ángeles y envían mensajes de paz y armonía mientras azusan la maldad y el crimen contra quienes con errores o sin ellos luchan por un país mejor.
Camisas blancas, corazones deshumanizados.
Desde el pasado 13 de mayo de 2021 nuestras organizaciones han recibido relatos absolutamente escabrosos y delicados que hieren la conciencia de la humanidad por el comportamiento y las prácticas policiales, que reflejan la gravedad de las consecuencias que la mentalidad y las órdenes emanadas por el más alto nivel del Estado genera al definir como “vándalos terroristas” a los jóvenes manifestantes víctimas y blancos directos de planes criminales.
Desde el 14 de mayo se conocieron las primeras versiones de la existencia de fosas comunes en el área rural de los municipios de Buga y Yumbo en donde estarían llevando los cuerpos de muchos jóvenes caleños.
Días atrás una nueva fuente compartió información más precisa de esta delicada información, indicando que el domingo 2 de mayo, el CAM fue usado como un centro de operaciones encubiertas. Algunos jóvenes fueron llevados a unos sótanos, horas más tarde eran sacados en camionetas polarizadas i.
Dos fuentes posteriores informaron de la movilidad de camiones que, al parecer, hacen parte de los medios que usa la policía para su movilidad. En algunos de estos se habrían llevado jóvenes en horas de la noche al sector conocido como Mulaló, corregimiento de Yumbo, ubicado a 30 minutos de Cali. Allí, en un paraje previamente preparado estarían descargando cuerpos de jóvenes de los barrios populares que participan en las movilizaciones y que se dan por desaparecidos.
También de las personas que ha compartido su testimonio indicó que los jóvenes son detenidos, algunos de ellos habrían sido reportados como desaparecidos por sus amigos o familias, y en Guacarí, en Buga, 45 minutos de Cali, habrían sido “ajusticiados”.
Algunos de los sobrevivientes de los ajusticiamientos fueron encontrados con heridas por arma de fuego en centros asistenciales y hoy se encuentran aterrorizados y escondidos. Hoy 23 de mayo, se conoció una versión más delicada de las operaciones de los grupos de civiles armados protegidos por policiales. Se habrían instalado una Casa de Pique en el exclusivo lugar de Ciudad Jardín.
Algunos familiares nos han compartido con nuestra organización algunos nombres de los jóvenes que son detenidos, luego llevados a una instalación policial en Meléndez y días después se desconoce de su paradero.
Las dinámicas de represión se han ido sofisticando en estos casi 25 días con la pretensión cada vez mayor de evitar que sea identificable la responsabilidad policial en operaciones de tipo paramilitar y evidentemente criminal Dada la ausencia de garantías solicitamos a los entes de investigación y de protección del Estado y en especial a la Unidad de Búsquedas de Personas dada por Desaparecidas, desarrollar su actividad con base en la información inicial pública.
Dada la ausencia de imparcialidad manifiesta en desarrollo del Paro Nacional por parte de la Fiscalía General de la Nación, urge un especial para verificar las actuaciones investigativas.
Ante el temor fundado que asiste a eventuales testigos de ser victimizados en su vida, integridad y libertad, se requiere la adopción de medidas técnicas propias de la investigación judicial.
Temen los testigos que la policía pueda desarrollar estrategias de presión, de intimidación, de estrategias de encubrimiento con el asesinato de más jóvenes y sus familias.
Con base en la síntesis de estos relatos que brindan elementos razonables de planes criminales sofisticados en los que participaría la Policía Nacional y dada la forma como han operado desde el 28 de Abril hasta hoy, los efectivos regulares fuerzas y las expresiones militares del General Zapateiro, dejamos Constancia Histórica Pública de la información recibida.
Dado el deber de garantía y los derechos a la verdad, el Estado colombiano actúen con eficacia, más allá del lugar retórico de las “exhaustivas investigaciones” y del testimonio como única base para el inicio de las investigaciones, que permitan confirmar las hipótesis a partir de estos fundamentos fácticos.
Reiteramos que con base en esta Constancia Histórica pública el Estado colombiano debería iniciar una exploración técnica con expertos forenses del instituto de Medicina Legal y la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas con la participación de observadores de organizaciones Humanitarias nacionales e internacionales, y, adoptar medidas inmediatas de investigación judicial que aseguren una proceso de investigación independiente y eficaz que desvirtúe o confirme los relatos de testigos de esta situación.
Este es el listado de personas dadas por desparecidas de acuerdo con los cotejos realizados por la Universidad del valle desde abril 28 a hoy:
Alejandro Castro
Alejandro Duque González
Alejandro Hoyos Salgado
Alexander Martínez
Andrés Arango
Andrés Felipe Gómez Rivadeneira
Angie Amaya
Antony Jaramillo
Antony López Brando Molina
Brando Stiven Blandón Pérez
Brayan Cavadias
Brayan Steven Rayo
Bryan Steven Mesa
Bryan Varela
Camila Jaramillo
Carlos Alberto Vásquez Usma
Carlos Andrés Benavides
Carlos Castillo
Carlos Mayorc
Claudia Ospina
Cristian Andrés Ocampo
Cristian Camilo Duque
Cristian Estiven Rentería Valencia
Cristian Zúñiga
Cristopher Rodriguez
Daniel Becerra
Daniel Steven Bonilla
Daniel Zuluaga García
Devi Alezander Ovalle Cabrera
Deivy Alexis Gómez
Devin Alegría Camacho
Deyvi Farley Orozco
Diana Cruz
Diana Marcela Betancour Rodriguez
Diana Ruiz Diego Botero
Eduardo Galeano
Edwin Santiago Martínez Garcés
Elberth Orozco
Esteban Rodríguez
Estiven Jaramillo
Estiven Marulanda
Fabier Londoño Medina
Felipe Arias Felipe Ruiz
Francisco Durán
Francisco Javier García
Héctor Valencia
Heilen Bravo
Isabella Martinez
Jesús David Lozano
Jhon Alexander Aguirre
Jhonatan Lenis
Joan Francisco Herrera
Joan Stiven Vélez
Job Alejandro Moreno
Johan Esteban Torres Urbano
Jorge Alexander Lozano Perez
Jose David Hurtado Moreno
Jose Esteban C Angulo
Juan Camilo Maiman
Juan Camilo Pérez
Juan Camilo Sánchez
Juan Carlos Gironza Hoyos
Juan Carlos Peña Meneses
Juan Diego Ulloa
Juan Esteban Alvarez
Juan Pablo Gutiérrez
Juan Pablo Guzman Rodríguez
Karol López
Kelvin Josué Plaza Castillo
Kevin Aguilar
Kevin Alexis Bedoya
Kevin Jiménez
Kevin Perea
Kevin Stiven Rodiguez Motavita
Leonardo Andrés Villegas Arana
Lizeth Arévalo
Lizeth Valencia
Luis Dayan Montes Betancourt
Luis Fernando Chávez
Luis Mario Maicol
Andrés Medina Ortiz
Manuela Ruiz Taborda
Marcela Valencia
Marco Andrés Arango
María Angélica Cano
María del Carmen Carabai Barrera
Mario Alberto Arcila Martínez
Marvin Santiago Trejos
Mauricio Cáceres
Michele Arteaga
Michell Torres
Miguel Angel Escobar
Miguel Ángel Henao
Miguel Bolaños
Mónica Mosquera
Nicolás Flórez
Nicolas Suarez
Oscar Eduardo Arroyo
Ramiro Parmenio
Robert Steven Londoño Ospina
Santiago Muñoz Quiroga
Santiago Cruz
Santiago Posada
Santiago Arce
Sebastián Arce
Sebastián Cortés
Sebastián Escobar
Sebastián Ospina
Sofia del Mar Gaviria
Steven Riveros
Valentina Campos
Valentina Marin Quintero
Valentina Ramirez Sánchez
Valeria Serna Vanessa Navia
Verónica Valencia
Víctor Manuel Agudelo
Wilson Loaiza
Mujer Afrodescendiente NN, Adolescente, 13 años
Persona detenida arbitrariamente en Meléndez, 08.05.21
Persona detenida arbitrariamente en Meléndez 08.05.21
23 de mayo de 2021
Equipo Jurídico y Humanitario 21 N
Corporación Justicia y Dignidad
Comisión Intereclesial de Justicia y Paz
El gas lacrimógeno, arma química, está prohibido en la guerra bajo la Convención de Armas Químicas desde 1997, no obstante se sigue utilizando por autoridades de policía como agente de control, sujeto a estrictos protocolos y ante graves alternaciones del orden público*.
En octubre del año pasado, en respuesta a una acción de tutela interpuesta por un ciudadano que consideró vulnerados sus derechos fundamentales a la vida y a la salud y de quienes "hacen uso del derecho constitucional a reunirse y manifestarse públicamente y pacíficamente", el Juez quinto laboral de Bogotá ordenó al Gobierno suspender el uso de este y otros agentes químicos durante la pandemia, tras considerar que pueden ayudar a propagar el covid-19 o poner en mayor riesgo la salud de un posible contagiado"*.
A partir del análisis de estudios realizados por la Universidad de Valparaíso en Chile y los conceptos a las facultades de medicina de las universidades de Antioquia, Nacional y Javeriana, además de la Fundación Neumológica Colombiana, el Juez concluyó: "Resultaría una combinación muy peligrosa el uso de estos gases en momentos de propagación del virus, bien sea porque su efecto en el cuerpo humano degrada las defensas antivirales de los pulmones y por tanto, el ciudadano quedaría en mayor riesgo, o bien porque la situación de los manifestantes asintomáticos, al ser objeto de esta sustancia, los llevaría indudablemente a propagar el virus en su entorno*.
Además de esta valoración, la exposición a gas lacrimógeno causa irritación de los ojos, nariz, boca y pulmones, provocando estornudos, tos, llanto, dificultad para respirar, sensación de ahogo y opresión en el pecho, inflamación de la piel y ceguera temporal, desorientación, confusión e incluso furia intensa. En personas con enfermedades cardíacas aumenta el riesgo de padecer un ataque o empeorar su condición. Igual que desmejora la situación de quienes padecen enfermedades respiratorias como el EPOC y el asma. En los niños-as al ser más bajos de estatura, están expuestos a concentraciones más altas cerca del suelo, sus pulmones son más pequeños y sus respiraciones más frecuentes, por lo cual el riesgo sobre su salud y su vida es mayor, además del impacto traumático a nivel psicológico; personas mayores, mujeres gestantes también son vulnerables, si a ello le sumamos gases vencidos, las partículas que se liberan son más dañinas*.
La Corte Suprema de Justicia ordenó en septiembre de 2020 a las autoridades involucradas en el manejo de las movilizaciones sociales, adoptar acciones para garantizar el ejercicio del derecho a la protesta pacífica y no destructiva. Conminó a que con la participación directa de la ciudadanía, órganos de control y mandatarios regionales y locales, se construyera un protocolo de acciones preventivas, concomitantes y posteriores denominado: “ESTATUTO DE REACCIÓN, USO Y VERIFICACIÓN DE LA FUERZA LEGÍTIMA DEL ESTADO, Y PROTECCIÓN DEL DERECHO A LA PROTESTA PACÍFICA CIUDADANA”, lo cual hoy es motivo de una nueva acción de tutela por desacato. Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia (Art. 2, Constitución Política de Colombia)*.
Paso esencial para avanzar en el proceso de diálogo nacional es suspender el uso de armas con potencial de causar grave daño a la salud de las personas, máxime en tiempos de pandemia, e incluso llevarlas a la muerte.
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Julio César Londoño
El Espectador, mayo 22 de 2021
El paro nos desbordó a todos: el Comité del Paro organizó una marcha de un día y ya vamos para un mes. Esperaban movilizar 500.000 personas y ahora hay millones en «pie de lucha»: ollas comunitarias, mamás de primera línea, carnavales públicos todos los días, mil performances, la filarmónica «arregla» el himno indígena, a Carlos Vives le corre la gota fría, hay debates a lo largo y ancho del país.
Zapateiro amenaza con poner orden en 24 horas o renunciar (48 horas después renunció a renunciar, y al orden), los vándalos incendian las ciudades, un helicóptero de la Policía abre fuego sobre Buga, los alcaldes, los gobernadores y la Policía hacen un frente común con la gente bien, que se porta muy mal y organiza safaris contra la minga indígena.
El presidente toma decisiones dignas de un sargento con carácter y ordena «desplegar toda la capacidad operacional de la Policía. ¡Ajúa!». En cambio Felipe, «primera línea» de la Loma de la Dignidad en Cali, lee el momento con agudeza y sensibilidad: «No es un paro, es un estallido. Por eso encuentra resonancia en el país y en el mundo, por eso ilumina. Y suena confuso porque es polifónico, todos tenemos algo qué gritar. Y duele, claro. Crecer duele».
Lo tragicómico: se cayeron dos reformas que no reformaban nada, un ministro que parecía empeñado en tumbar el gobierno y una canciller ornamental que fue reemplazada por la ornamental vicepresidente.
Lo bello: decenas de miles de jóvenes enfrentan con piedras y escudos de lata a un régimen cuyos métodos tienen escandalizado al mundo, ponen sobre la mesa los grandes temas de las políticas públicas y saltan, en cuestión de horas, de la marginalidad social a la primera línea de la historia del país.
Lo miserable: no hay lugar para ellos en la mesa de diálogo. Han puesto los muertos, los han violado, tienen reclamos justos y despiertan un gran fervor popular pero no tienen un lugar en la mesa. En realidad la mesa misma es una ofensa para una régimen policial.
La gran línea roja pasa por los bloqueos: el gobierno exige su levantamiento como condición cero de cualquier negociación. Pero los «primera línea» alegan que un desbloqueo total los dejará muy expuestos. En los bloqueos hay cámaras y acompañamiento ciudadano y un manifestante muerto en esas zonas genera mucho ruido. Pero si la «mano negra» lo alcanza luego en la soledad de su barrio, la Policía dirá que fue un ajuste de cuentas del microtráfico. Fin del comunicado.
La solución es levantar los bloqueos, continuar la protesta por otros canales y determinar puntos de concentración con veeduría internacional. Con excepción de la Arquidiócesis de Cali y la Gobernación del Cauca, los manifestantes desconfían de las autoridades nacionales (y les sobra razón).
Una hoja básica de ruta básica: 1. Garantías de no agresión policial a los puntos de resistencia y de no judicialización a los manifestantes. 2. Levantamiento de los bloqueos. 3. Veeduría internacional en los puntos de concentración de los manifestantes. 4. Mesas de diálogo entre los manifestantes para para determinar: a) problemas de resolución local, b) propuestas de trámite nacional, c) representantes de los jóvenes ante un comité ampliado del paro.
El otro camino (provocar a los manifestantes, responsabilizarlos del vandalismo, insistir en la teoría de la conspiración, atizar el racismo y los odios de clase, escalar la masacre, llenar de sangre las calles y abortar por enésima vez la protesta y los reclamos de la gente) solo servirá para abonar el próximo estallido social, que será, no lo duden, mucho más violento que este.
Fuente:/https://www.elespectador.com/opinion/la-hazana-de-los-marginados/

Por Luis Alfonso Mena S.
La policía del régimen de Iván Duque perpetró en la noche del miércoles 19 de mayo de 2021 otro asesinato vil contra una ciudadana de Cali, en desarrollo de la violenta ofensiva desatada contra la población en los plantones del Paro Nacional.
La nueva víctima de las balas oficiales es Angie Johanna Valencia Ordóñez, quien se dirigía con un familiar a su lugar de residencia, en el sector de Calipso, en el oriente de Cali, y quien recibió tres impactos de arma de fuego.
Familiares de la víctima entrevistados por PERIODISMO LIBRE denunciaron que el homicidio ocurrió hacia las 10:30 de la noche cuando numerosos policías incursionaron en el sector de la Autopista Simón Bolívar, cerca al Almacén Éxito, disparando a diestra y siniestra.
Los familiares de Angie Johanna revelaron que la joven recibió un disparo en la cabeza, que los policías no dejaron que fuera auxiliada y que, por el contrario, fue rematada con otro tiro en el pecho y uno más en la cabeza.
Angie Johanna Valencia Ordóñez era madre de una niña de cinco años de edad, vivía con su señora madre y con su hermana y se encontraba desempleada debido al confinamiento por la pandemia de la covid-19.
En el sector de Calipso, donde se lleva a cabo un gran plantón de resistencia a la agresión del régimen de Duque en desarrollo del Paro Nacional, hay dolor y rabia por este nuevo vil y execrable crimen estatal.
Los familiares de la víctima, personas trabajadoras y solidarias con la lucha obrera, reclaman que este asesinato no quede en la impunidad y que los responsables del mismo sean sancionados penalmente.
Solo en Cali, el número de personas asesinadas en el marco de la brutal represión de la policía contra el Paro Nacional supera las 30.
En Yumbo, municipio al norte de Cali, fueron asesinadas el lunes 17 de mayo tres personas más, en otra noche de terror policial.
Mientras esto ocurre, el régimen se niega a reconocer las justas demandas de la población, de manera especial las de la juventud desempleada, desplazada y excluida, que se levanta firme y valerosa en los barrios populares contra el neoliberalismo y la violencia de las clases oligárquicas.
Cali, jueves 20 de mayo de 2021.
fuente: PERIODISMO LIBRE.
http://luisalfonsomenas.blogspot.com/2021/05/otra-noche-de-terror-del-regimen-de.html
No solo serían armas de fuego y municiones, sino armamento considerado “menos letal” utilizado por los antidisturbios como gas lacrimógeno y proyectiles.

La organización, con sede en Londres, consideró verificado que el gobierno de Iván Duque “está utilizando indebidamente armas y equipos de Estados Unidos para cometer violaciones de derechos humanos contra manifestantes“.
Por ello, AI instó al secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, a que “cese de inmediato el suministro, venta o transferencia directa o indirecta de material utilizado para la represión“.
AI no paró ahí y pidió a la administración de Joe Biden que tampoco provea a Colombia con vehículos blindados o tecnologías de vigilancia y que no le brinde capacitación o cualquier otro tipo de asistencia técnica o financiera.null
“El secretario Blinken tiene el poder de detener el miedo y el terror que están soportando los manifestantes colombianos, y debe hacerlo inmediatamente”, dijo en un comunicado el director de incidencia política de AI Estados Unidos, Philippe Nassif.
El funcionario de Amnistía consideró como “escandaloso” el papel jugado por Washington “en el fomento de los ciclos incesantes de violencia cometidos contra el pueblo de Colombia” y dijo que las autoridades colombianas han cometido violaciones de derechos humanos “con el apoyo de Estados Unidos”.
“El Gobierno de EE.UU. ha tenido una angustiante participación en los asesinatos, las desapariciones, la violencia sexual y otras torturas, y la horrenda represión de decenas de manifestaciones, en su mayoría pacíficas”, añadió.
Por ello, sostuvo que la suspensión del suministro de armas debe mantenerse hasta que las fuerzas de seguridad colombiana cumplan plenamente con el derecho internacional, se investiguen los abusos cometidos y los responsables rindan cuentas.

Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). En promedio, significa que cada 24 horas hubo tres desaparecidos.JOVEN DESENDIENTE #CHEROKEE,PUEBLO ANSESTRAL de #EEUU, EVITA SER ARRESTADA POR los AGENTES DEL #ICE. A young woman of Cherokee descent, fr...