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martes, 25 de enero de 2022

#RPDK: Independencia de la industria metalúrgica



 En un intento de cumplir las tareas presentadas en el IV Pleno del VIII Período del Comité Central del PTC, se impulsan activamente los esfuerzos por el aumento de la capacidad productiva y la modernización en el sector de la industria metalúrgica.

El Complejo Siderúrgico Kim Chaek se dedica a perfeccionar el alto horno de ahorro de energía, basado en el método de calentamiento por el oxígeno, y de esta manera alcanzar las metas de distintas fases para aumentar la capacidad productiva, mientras soluciona problemas que encuentra en la modernización de los talleres y el aumento de la capacidad basándose en los logros técnicos

El Complejo Siderúrgico de Hwanghae se esfuerza por perfeccionar la autóctona tecnología de fundición de hierro y acero, mejorar la calidad de materiales metálicos y elevar la productividad y el rendimiento con el uso de la misma cantidad de materias primas, y realiza una remodelación técnica para rebajar el costo de producción y mejorar la calidad del acero.

El Complejo de Acero Chollima, en estrecha colaboración con las instituciones científicas y técnicas, soluciona problemas pendientes en la reparación y reforzamiento de todos los procesos, y procura normalizar en alto nivel la producción de materiales de acero laminados.

El Complejo Minero de Musan, la Fábrica de Hierro de Aleación de Puryong, la Fábrica de Electrodos de Hungnam y otras empresas ponen empeño en consolidar sus bases productivas y aprovecharlas con mayor eficacia.

fuente: https://kfaspain.es/2022/01/24/independencia-de-la-industria-metalurgica/?fbclid=IwAR28oZV5G5jqbyvF0forxHm-ZM1BJuOGy06Uv7MtQImVnhThfpHThwgMxUA

domingo, 4 de septiembre de 2016

Neoliberalismo, violencia y explotación





Por: Gerardo Esteban Vargas*
En su obra “Breve historia del neoliberalismo”, David Harvey, describe la genealogía del neoliberalismo como un modelo de imposición ideológica de una minoría oligárquica de privilegios políticos, sociales y económicos.
Harvey deduce que no se trata de una adaptación natural, ni mucho menos basada en ética o moral, ni de una respuesta técnicamente neutra a las dificultades experimentadas por las economías occidentales y por las estrategias de desarrollo del Sur global tras la crisis de la década de 1970. El neoliberalismo fue una contundente y articulada respuesta política concebida por las clases dominantes globales para disciplinar y restaurar los parámetros de explotación considerados «razonables» tras la onda de luchas que recorrieron el planeta tras la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con el análisis efectuado por Harvey, el objetivo del neoliberalismo era modificar el equilibrio político y la relación de fuerzas existente en el conjunto de la economía-mundo capitalista recurriendo para ello a todo el arsenal de la violencia económica, estatal y militar.

La estrategia neoliberal somete a todas las relaciones sociales para que sean gobernadas por la violencia de clase. La violencia de los mercados debe conjugarse con la violencia política, militar, ideológica y estatal si las transformaciones nacionales y globales han de encontrar una misma unidad de proyecto y de diseño estratégico. Lejos de debilitar el Estado, la estrategia neoliberal supone, pues, una reinvención de su violencia estructural para modificar en beneficio de las clases dominantes los parámetros de convivencia social y de dominación política.
Los conflictos y el aumento del hambre
El neoliberalismo ha utilizado la violencia como medio de dominio, y ha logrado en los últimos tiempos engendrar conflictos prolongados1, los cuales han afectado directamente a más de 17 países y han llevado a millones de personas a una grave situación de inseguridad alimentaria , obstaculizando así los esfuerzos mundiales para erradicar la malnutrición.
Lo anterior indica que los conflictos han empujado a más de 56 millones de personas a niveles de “crisis” o “emergencia” de inseguridad alimentaria, y en los países que emergen de largos períodos de conflictos civiles, como los de la República Centroafricana y Colombia, millones de personas se enfrentan todavía a niveles elevados de inseguridad alimentaria.
El Director General de la FAO, José Graziano da Silva y la Directora Ejecutiva del PMA, Programa Mundial de Alimentos, Ertharin Cousin, afirman que “los conflictos son una de las principales causas del hambre: cada hambruna en la era moderna se ha caracterizado por un conflicto”, poniendo de relieve cómo el hambre alimenta la violencia e impulsa una mayor inestabilidad.
“Hacer frente al hambre puede ser una contribución importante a la consolidación de la paz”, argumentan, y aseguran que: “la Agenda 2030 reconoce la paz como una condición de valor umbral vital para el desarrollo, así como un resultado del desarrollo por derecho propio”.

La alternativa al neoliberalismo se llama “conciencia”
El escritor José de Sousa Saramago2 anotaba que hay algo que debe preocuparnos enormemente, “lo que se está preparando en el planeta, es sencillamente un mundo para los ricos y los poderosos. Debemos percatarnos que cada vez más, nuestra sociedad está orientada al disfrute y al beneficio de los ricos y de los influyentes, y en ese contexto, los pobres son los olvidados o rezagados de siempre”.
Además decía que como respuesta hay que tener conciencia argumentando que “esto es en lo que debemos formarnos todos los días, en la reflexión, en el debate, en el análisis, en la profundización de las circunstancias, en las propuestas novedosas y sugerentes. Conciencia respecto de que todos somos seres humanos. Conciencia respecto de que todo lo que está en el mundo nos pertenece, como responsabilidad, como derecho a saber, como derecho a intervenir, como derecho a modificar en sustancia y en operatividad”.
Por lo tanto, la conciencia se refuerza y se profundiza en el trabajo, en la acción, en el debate, en el intercambio de ideas, en la reflexión participativa. Necesitamos comprender y entender el mundo en el que estamos viviendo, y también necesitamos comprender y entender cómo podemos intervenir en la sociedad para cambiar a mejor el presente estado de cosas.

* Economista Investigador del Centro de Estudios e Investigaciones Sociales (CEIS).
1 http://www.fao.org/news/story/es/item/427432/icode (Consultado el 3 de agosto de 2016).
2 José de Sousa Saramago, escritor, novelista, poeta, periodista y dramaturgo portugués. En 1998 se le otorgó el Premio Nobel de Literatura. 

martes, 3 de febrero de 2015

Ludovico Silva y el debate sobre la superestructura




Para Ludovico Silva, el uso del término superestructura no supone dificultad “siempre y cuando se tenga en cuenta su carácter de metáfora (arquitectónica)”


Miguel Espinosa Ardila y Alejandro Blanco Zúñiga
Hemos querido contribuir a la recuperación del pensamiento de José Luís Silva Michelena, conocido como Ludovico Silva, con el debate sobre la metáfora de superestructura. Los aportes de Ludovico, como le llamaron sus estudiantes de la Universidad Central de Venezuela, son más fecundos en el debate sobre la ideología, por lo que esperamos tener una entrega sobre este tema en poco tiempo. No obstante de su amplio conocimiento de la obra de Marx, su pluma crítica contra el dogmatismo terminó relegándolo a los anaqueles del olvido. Por fortuna, el hermano pueblo de Venezuela está haciendo justicia desempolvando sus trabajos. Esperamos que la publicación de las obras completas de este gigante teórico den a la luz prontamente.
En el famoso Prólogo de la Contribución a la crítica de la economía política, publicado por Karl Marx en 1859, encontramos esta afirmación:
“en la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real [Ludovico Silva lo traduce directamente del original por “basamento real”] sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política [L.S. lo traduce por “edificio jurídico y político”] y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social” (El subrayado es nuestro. Usamos la asequible traducción de la Editorial Progreso de Moscú).
De lo anterior se ha hecho una tendencia casi incuestionable, según la cual existe una estructura económica de la sociedad que determina la superestructura jurídica, política, ideológica, etc. Por ejemplo, la marxista chilena Marta Harnecker, en el manual Los conceptos elementales del materialismo histórico, conceptualiza lo siguiente: “La noción de superestructura designa […] dos niveles de la sociedad: la estructura jurídico-política y la estructura ideológica. A la primera corresponde el Estado y el derecho, a la segunda, las llamadas “formas de consciencia social”” (Ed. 34ª, p. 88).
Por su parte, Nelson Fajardo Marulanda, interpretando el Prólogo citado, indica que por formación socioeconómica se entiende “la relación dinámica que se da entre la base material, la estructura, la materialidad de la sociedad y la superestructura que se levanta sobre la base material; relación dinámica en la que es la base material la que determina en última instancia, lo que sucede en una superestructura determinada […]” (Reestructuración de la democracia. En: semanario VOZ, 24 de septiembre de 2014. Sección Teoría y Crítica. p. 18. Tiene la errata de 1852 respecto al Prólogo, siendo éste de 1859).

Ludovico Silva

Contrario a lo anterior, Ludovico Silva, con la aguda crítica que le caracteriza, considera que el término superestructura en Marx no es un concepto científico, sino una metáfora. El teórico marxista sabe a lo que se enfrenta:
“Presentar como metáfora –o más propiamente como analogía que fundamenta una gran metáfora- un término que para la inmensa mayoría de marxistas, marxólogos y marxianos es toda una explicación científica cumplida, es cosa que suena fácilmente a herejía o a “sutileza burguesa” destinada a minar el edificio teórico de Marx” (Teoría y práctica de la ideología, en adelante, TPI; todo lo concerniente al análisis de ésta metáfora es repetida en forma exacta en El estilo literario de Marx; por lo tanto, citaremos el primer trabajo para el tema en concreto).
Los argumentos para sustentar esta tesis no son fáciles de desdeñar. Ludovico Silva, amplio conocedor de la obra de Marx en sus idiomas originales, comenta que lo que nosotros repetimos hasta el cansancio como superestructura, en Marx se usa escasamente: emplea una vez la etimología latina Superstruktur; y tres veces el sustantivo alemán Überbau. El último término de manera literal es “la parte superior (über) de un edificio, construcción o estructura (Bau)” (TPI).
Pero, si desde el punto de vista arquitectónico, el edificio se concibe como una totalidad, no habría una parte superior; en realidad, el término germano indica aquellos “andamios o tableros que se van superponiendo a un edificio, pero que lógicamente desaparecen cuando el edificio está ya terminado” (TPI).

La ideología alemana

En La ideología alemana, cuando Marx y Engels usaron el término Superstruktur, no fue para explicar las relaciones concretas entre la forma material por un lado y las ideológicas, jurídicas, etc., por el otro; cuando ello sucedía, abandonaron la metáfora para explicarlas de manera científica.
El popular Prólogo de Marx, “al cual se aferran como osos todos los que, con vocablo de García Bacca, llamaremos “dogmatiqueros”” (TPI), utiliza la metáfora de superestructura para hacer fácilmente entendible que la estructura económica de la sociedad, comparada con los cimientos o base (Basis) determina la fachada del edificio (Überbau); el ideólogo, al momento de analizar la sociedad, confunde la fachada y su base, creyendo que esa fachada sostiene la estructura.
La dificultad de esta tendencia indiscutible que hace pasar una metáfora (superestructura) como una explicación científica, es que “el vocablo […] casi nos obliga a imaginar el mundo de la ideología como algo superior, aparte de un reino independiente y flotando por encima de la estructura social” (TPI). El criterio del venezolano dista del anterior: estos aspectos se producen, reproducen y funcionan dentro de la estructura social, y no fuera de ella (no supera, en realidad, esa “relación dinámica” de la que habla el camarada Fajardo).
Si para Marx, tal como recuerda Lukács en Historia y consciencia de clase, la categoría de totalidad es la esencia de su método (recuérdese la Introducción de los Grundrisse), no hace justicia a su concepción el dividir la “sociedad […] en compartimentos estancos, en regiones separadas” (Anti-Manual para uso de marxistas, marxólogos y marxianos; en adelante, Anti-Manual). Lo anterior no quiere decir que no existan las formaciones ideológicas, jurídicas, estatales, etc.; todo lo contrario: su existencia no está por fuera o por encima de la estructura económica, sino dentro de ella.
Tal es la razón por la que critica a Marta Harnecker: la chilena divide el modo de producción en “estructuras regionales”: la económica, la jurídico-política, y la ideológica. No obstante, el teórico venezolano recuerda que la sociedad, en la concepción de Marx, es una “estructura global real” y no meramente teórica. Una visión mecánica como la anterior, sólo puede resultar de una “interpretación forzada de ciertos textos de Marx y del olvido de otros”, así como del “empeño althusseriano de esquematizar la concepción marxista de la sociedad dividiendo a ésta en “regiones y niveles”” (Anti-Manual).

Para Ludovico Silva, el uso del término superestructura no supone dificultad “siempre y cuando se tenga en cuenta su carácter de metáfora (arquitectónica)” (Anti-Manual). Ahora bien, si lo que queremos expresar realmente es que la estructura económica establece una “relación dinámica” (como comenta Fajardo) con los aspectos ideológicos, jurídicos, políticos, estatales, etc., y que la primera determina en última instancia a la segunda, debemos establecer de manera concreta cuáles son esas relaciones entre una y otra; no impide nada de lo anterior el uso del término superestructura, siempre que lo entendamos como metáfora.

jueves, 11 de diciembre de 2014

El pavor de los super-ricos: la desigualdad y los grandes impuestos




 Está causando furor entre los economistas y lectores de asuntos económicos, y principalmente pánico entre los muy ricos, un libro de 976 páginas escrito en 2013 que se ha convertido en un verdadero best-seller. Se trata de una obra de investigación de uno de los más jóvenes (43 años) y brillantes economistas franceses, Thomas Piketty, que abarca un periodo de 250 años. El libro se titula Le capital au XXIe siècle (Seuil, Paris 2013). Aborda fundamentalmente la relación de desigualdad social producida por herencias, ingresos y principalmente por el proceso de acumulación capitalista, teniendo como material de análisis particularmente a Europa y Estados Unidos.
La tesis de base que sostiene es: la desigualdad no es accidental sino el rasgo característico del capitalismo. Si la desigualdad persiste y aumenta, el orden democrático estará fuertemente amenazado. Desde 1960, la participación de los electores en Estados Unidos disminuyó del 64% (1960) a poco más del 50% (1996), aunque haya aumentado últimamente. Tal hecho deja ver que es una democracia más formal que real.
Esta tesis, sostenida siempre por los mejores analistas sociales y repetida muchas veces por el autor de estas líneas, se confirma: democracia y capitalismo no conviven. Y si aquella se instaura dentro del orden capitalista, asume formas distorsionadas e incluso rasgos de farsa. Donde entra, establece inmediatamente relaciones de desigualdad lo cual, en el dialecto de la ética, significa relaciones de explotación y de injusticia. La democracia tiene como presupuesto básico la igualdad de derechos de los ciudadanos y el combate a los privilegios. Cuando la igualdad es herida, se abre espacio al conflicto de clases, a la creación de élites, a la subordinación de grupos enteros, a la corrupción, fenómenos visibles en nuestras democracias de bajísima intensidad.
Piketty ve a Estados Unidos y Gran Bretaña, donde el capitalismo triunfa, los países más desiguales, lo que es confirmado también por uno de los mayores especialistas en desigualdad, Richard Wilkinson. En Estados Unidos los ejecutivos ganan 331 veces más que un trabajador medio. Eric Hobsbawn, en una de sus últimas intervenciones antes de su muerte, dice claramente que la economía política occidental del neoliberalismo “ha subordinado deliberadamente el bienestar y la justica social a la tiranía del PIB, al mayor crecimiento económico posible, deliberadamente desigualitario”.
En términos globales, citemos el valiente documento de Oxfam Intermón enviado a los opulentos empresarios y banqueros reunidos en Davos en enero de este año como conclusión de su informe “Gobernar para las élites, secuestro democrático y desigualdad económica“: 85 ricos tienen el mismo dinero que 3.570 millones de pobres del mundo.
El discurso ideológico lanzado por esos plutócratas es que tal riqueza es fruto de activos, de herencias y de la meritocracia; las fortunas son conquistas merecidas como recompensa por los buenos servicios prestados. Se ofenden cuando son señalados como el 1% de ricos frente al 99% de los demás ciudadanos, pues se imaginan ser los grandes generadores de empleo.
Los premios Nobel J. Stiglitz y P. Krugman han mostrado que el dinero que recibieron de los gobiernos para salvar sus bancos y empresas no han sido empleados para la generación de empleo. Entraron en la rueda financiera mundial que rinde siempre mucho más sin necesidad de trabajar. Y aún hay 21 billones de dólares de 91 mil personas en los paraísos fiscales.
¿Cómo va a ser posible establecer relaciones mínimas de equidad, de participación, de cooperación y de democracia real cuando se revelan estas excrecencias humanas que se hacen sordas a los gritos que suben de la Tierra y ciegas a los sufrimientos de millones de co-semejantes?
Volvamos a la situación de desigualdad en Brasil. Nos orienta nuestro mejor especialista en este área, Márcio Pochmann (véase también Atlas da exclusão social – os ricos no Brasil, Cortez, 2004): veinte mil familias viven de la colocación de sus riquezas en los circuitos financieros, por lo tanto ganan a través de la especulación. Continúa Poschmann: «el 10% más rico de la población impone, históricamente, la dictadura de la concentración, pues alcanza a responder por casi el 75% de toda la riqueza nacional. Mientras que el 90% más pobre se queda solo con el 25%» (Le Monde Diplomatique, octubre 2007).
Según datos de organismos económicos de la ONU de 2005, Brasil era el octavo país más desigual del mundo. Pero gracias a las políticas sociales de los dos últimos gobiernos, dígase honrosamente, el índice de Geni (que mide las desigualdades) pasó de 0,58 a 0,52. En otras palabras, la desigualdad, que sigue siendo enorme, bajó un 17%.
Piketty no ve un camino más corto para disminuir las desigualdades que la severa intervención del Estado y la aplicación de impuestos progresivos sobre la riqueza hasta en un 80%, lo que horroriza a los super-ricos. Son sabias las palabras de Eric Hobsbawn: «El objetivo de la economía no es la ganancia sino el bienestar de toda la población; el crecimiento económico no es un fin en sí mismo, sino un medio para dar vida a sociedades buenas, humanas y justas».

Y como gran final la frase de Robert F. Kennedy: «el PIB incluye todo, menos lo que hace que la vida valga la pena».

viernes, 17 de octubre de 2014

EN COLOMBIA POR CULPA DE LA CORRUPCIÓN Y LA DECIDÍA ESTATAL NO SE RESUELVEN LOS PROBLEMAS SOCIALES

Abandono total, lote de la calle 13 en el que se trasladaría galería donde trabajan vendedores informales

Por
Javier López Botero
Coordinador Veeduría Ciudadana Vendedores Ambulantes, estacionarios y artesanos de Cali, registro No 46 ante Personería Municipal








Abandono total, lote de la calle 13 en el que se trasladaría galería

Uno de los hechos fundamentales por los que no se puede  lograr la reubicación de los vendedores ambulantes, estacionarios, artesanales y de  otro tipo en la ciudad de Cali, es porque los últimos 5 gobiernos abandonaron  el liderazgo en la ejecución de proyectos   que permitieran recuperar el espacio público de un lado y  pudieran así mismo cumplir con las diversas sentencias de la Corte Constitucional de no proceder al desalojo sin que antes no hubiera un sitio de reubicación  en condiciones dignas y justas que garantizara el normal desarrollo laboral de estas personas.

El 100 % de los centros comerciales construidos en el centro de la ciudad pertenecen a  inversores privados, por lo que sus costos  no están al alcance de  la inmensa mayoría de los trabajadores informales, mientras el gobierno ha perdido una serie de locales-lotes-centros comerciales que pudieran servir para la reubicación de estos vendedores, el caso más  conocido es  el del Centro Comercial Cali I que  luego de un embargo (por la liquidación de AIREAR URBANO- empresa constituida por acuerdo del Concejo Municipal y encargada de gerenciar la construcción de centros comerciales para reubicación de vendedores) termino en manos de  inversores paisas ( Garisal Ltda)

Otros sitios son: el local de la calle 11 con carrera 6 (hoy funciona ahí la fiscalía de menores) y el lote ubicado en la calle 13 con carrera 13, frente a la estación del MIO  (Fray Damián), sitio que serviría para la ubicación de la  galería de la calle 13 bis con carrera 9, el lote se encuentra abandonado, en imágenes se puede observar  algunos puestos-casetas que servirían para  que estos trabajadores ejercieran su  labor ahí y prestarían  además  un servicio a los  vecinos del sector,  a la intemperie a sol y agua, nunca se dio una explicación clara del  porque  no termino de ejecutarse dicho proyecto.

Así mientras no se den las condiciones necesarias, la  administración  busca el desalojo de vendedores con instalación de materas, o procedimientos irregulares, violatorios de  la Constitución y  la ley y sobre todo de  las diversas sentencias de la corte Constitucional que recalcan la importancia de  procurar el respeto de normas de ley y derechos ciudadanos como son la Confianza Legítima,  el debido proceso, la igualdad real, el mínimo vital, el derecho al trabajo, todas dentro del  marco del estado social de derecho.

martes, 15 de enero de 2013

LAS CONSECUENCIAS ECONOMICAS DE LA INSENSATES: LA REFORMA TRIBUTARIA FRENTE AL EMPLEO Y LA INFORMALIDAD



Escrito por Equipo técnico Unidad de Trabajo Legislativo HR Wilson Arias Castillo 

Indudablemente, la informalidad laboral constituye un drama social. A ésta se asocian desprotección, bajos ingresos, etc. Sin embargo, el enfoque que le da el gobierno nacional a este problema es bastante reduccionista y simplista: se asume que la informalidad es consecuencia de altos costos laborales no salariales (en los que se incluyen los aportes parafiscales). Este enfoque no solo afecta los derechos de los trabajadores, al pretender disminuir el componente social del salario1, sino que deja inalterados los verdaderos factores que determinan los altos niveles de informalidad. 
1 Este es un sustento para decir que la reforma tributaria en relación con el CREE, sí es una reforma laboral, pues en realidad disminuir parafiscales y eliminar el aporte patronal a la salud para financiar todo en el mediano plazo con presupuesto y deuda, es, por un lado bajar el componente en especie (social) del salario; y por otro lado, es hipotecar los ingresos de la clase media y baja para pagar las consecuencias de desfinanciar la salud, la formación profesional de los trabajadores y el cuidado de la niñez.
2 Ver http://www.youtube.com/watch?v=swTusCse7p8 
3 Los parafiscales han demostrado ser un mecanismo creciente y eficiente de recaudo, contrario a un impuesto a las utilidades como el CREE (Sandoval, 2012). 
Ya la Contraloría General nos decía en su informe de 2010 que dado el bajo porcentaje que ocupan los parafiscales en los costos totales de las empresas, no es posible afirmar que estos sean los responsables de la informalidad laboral. Incluso, el mismo Presidente Santos, cuando estaba en campaña, admitía que la relación costo – beneficio de eliminar los parafiscales es adversa, debido al escaso número de empleos que se crearían y además, señalaba que la existencia de los parafiscales no son un obstáculo para la generación de empleo2. 
Por tanto, es necesario aventurarse a establecer otras hipótesis que expliquen el fenómeno, desde aspectos culturales, falta de presencia estatal o baja productividad de las actividades económicas. ¿De qué le sirve, por ejemplo, al dueño de un puesto de arepas que le reduzcan los costos salariales a la mitad, si la rentabilidad de su negocio no le permitirá formalizar a sus empleados y cumplir con todos los requisitos de contratación?
La baja productividad nos parece una explicación más razonable que la existencia de los parafiscales para entender los altos niveles y persistencia de la informalidad. Luego la acción del Estado debiera estar dirigida a aumentar la productividad del trabajo, en vez de limitarse a disminuir costos. Resulta entonces contradictorio que en aras de disminuir la informalidad, se termine afectando la financiación de una entidad como el SENA3, llamada a capacitar a la clase trabajadora y promover su productividad. Y por otro lado, se merme la capacidad de demanda, al pasar la carga impositiva de las grandes empresas a las personas naturales. 
Ahora bien, ante la volatilidad e insuficiencia del CREE, el gobierno ha puesto al presupuesto nacional como garantía para el financiamiento del SENA, el ICBF y el Sistema de Seguridad Social en Salud. Además de su estrechez y de diferentes disposiciones legales que obligan a la disciplina fiscal (Ley 1473 de 2011, Acto Legislativo 03 de 2011, Ley 819 de 2003, entre otras), es importante señalar las implicaciones redistributivas de dicha garantía. Los recursos del gobierno no son exógenos sino que provienen de los mismos agentes económicos (empresarios y trabajadores). Al revisar la evolución histórica de la composición de los ingresos del Estado, se evidencia la sustitución de fuentes, transfiriendo la carga impositiva a la masa de trabajadores en beneficio de empresarios y grandes tenedores de riqueza, esto es, disminuyendo la participación del impuesto de renta en el total de recaudo, compensándolo con mayores impuestos indirectos que afectan en mayor medida al grueso de la población. 
Fuente: DIAN, DANE. Cálculos propios
En 1970, el impuesto de renta representaba el 79% del total del recaudo, mientras que el IVA participaba con un 13%. Estas participaciones se han venido revirtiendo desde entonces, profundizándose a partir de 1990, ya que desde entonces hasta 2010, se disminuyó la participación del impuesto de renta y complementarios en 15 puntos porcentuales. Así en 40 años, el impuesto a la renta que grava los altos ingresos y a los grandes tenedores de riqueza, ha disminuido su participación en 30 puntos porcentuales, que han sido compensados en gran medida con un impuesto de naturaleza regresiva como el IVA.
El resultado a nivel agregado, es una profundización de la desigualdad en la distribución del ingreso. Para 1970, el Producto Interno Bruto (que por identidad equivale al ingreso) se distribuía de la siguiente forma: el 53% correspondía a los empresarios (excedente bruto de explotación), el 40% a los trabajadores (salarios) y el restante 7% a los ingresos del gobierno (impuestos netos). Para el año 1990, la mayor carga impositiva al trabajo llevó a que los empresarios mantuvieran su participación, pero los trabajadores cedieran al gobierno 3 puntos porcentuales de participación, disminuyendo al 37% los salarios sobre el PIB y aumentando los ingresos del gobierno al 10%.
Desde 1990, las políticas laborales e impositivas continuaron aumentando las cargas al trabajo, pero para compensar las gabelas a los empresarios, es decir, no para aumentar los ingresos del Estado. Sin embargo, no disminuyó en igual medida el gasto público, por el contrario aumentó con las disposiciones de las Constitución de 1991, y en sí ante las presiones demográficas y sociales de la época contemporánea. El resultado ha sido una política distributiva a nivel macro que no discrimina generacionalmente: 
1. Desde 1990 hasta la actualidad, los trabajadores disminuyeron su participación en el ingreso nacional otros ¡5 puntos porcentuales!, para ubicarse en un 32%, mientras el gobierno siguió con su participación en 10%; y como ésta es una identidad, lo que pierde uno lo gana el otro. Los empresarios así se han embolsillado estos cinco puntos porcentuales de los trabajadores, fundados en políticas laborales que no son más que un discurso poco fundamentado a estas alturas: menores salarios generan más y mejores puestos de trabajo; y
2. Al no aumentar el empleo ni la productividad del trabajo, y al contrario se profundizan los males de la desigualdad como la distribución inequitativa del ingreso, la vulnerabilidad a la crisis y la debilidad institucional y presupuestal del Estado; y dado que el mayor gasto fiscal no se ha compensado con mayores tributos, el resultado es un mayor endeudamiento. 
La deuda pública, esa misma que se honra pagar constitucionalmente (más recientemente con la regla y la sostenibilidad fiscal) y que absorbe el 24% del presupuesto nacional, va a ser el efecto traslapado de la desigualdad de esta reforma tributaria, es decir, los infantes que hoy sufrirán quizás sin ICBF, después pagarán las consecuencias de la insensatez, la codicia y la irresponsabilidad social en la distribución del ingreso. Esto porque como lo dice una ley económica, no existe almuerzo gratis. El problema es que los que se comen el almuerzo no lo pagan, sino que se van incluso destruyendo los platos. Vaya problema social el que se viene. 
El sesgo impositivo y el derroche de unos a costa de otros, ha sido y es la razón de los problemas sociales leídos desde la macroeconomía. La reforma tributaria es el descaro de esta situación, pues ya no sólo se compensa la disminución del impuesto de renta a las personas jurídicas (del 33% al 25%) con mayores impuestos indirectos (IVA e impuesto al consumo), sino que grava los ingresos de los asalariados con el IMAN (Impuesto Mínimo Alternativo Nacional), como si fueran renta. Las cifras son reveladoras en ese sentido. El 77% del hueco fiscal que genera la desfinanciación del SENA, el ICBF y la salud, sumado a la disminución del recaudo causado por la reducción en la tarifa del Impuesto de Renta (14,2 billones de pesos a 2023 como lo describe la gráfica siguiente), será compensado con impuestos a los trabajadores: un 64% con los recursos del IMAN y un 13% con IVA e Impuesto al Consumo.

Fuente: Ministerio de Hacienda y Crédito Público. Cálculos propios

Así, dado que la reforma en efecto resulta neutra en el recaudo (más no en la distribución funcional del ingreso), y considerando una transferencia a nivel macro en sentido proporcional a la disminución del impuesto de renta a las personas jurídicas y la creación del IMAN, a 2014 (creando incluso un millón de empleos), la remuneración a los asalariados sobre el PIB perdería como mínimo un punto porcentual, es decir que menos del 30% del ingreso nacional se 
distribuiría en la masa de la población que son los trabajadores, participación que sería cedida al rubro de ingreso de los empresarios (excedente bruto de explotación)4. 
4 No obstante, el problema distributivo es aun de mayor envergadura, pues la reforma no sólo afecta los tributos sino las transferencias a los entes territoriales. Es decir, se golpea al trabajador por 4 vías: se disminuye su ingreso disponible presente y futuro, se grava el consumo, se restringe en el mediano plazo el acceso a la salud, la formación profesional y el cuidado y bienestar de la familia, y para rematar van a ver afectado el acceso a la salud, la educación y el saneamiento básico que se financian con los recursos del Sistema General de Participaciones (SGP), pues el CREE (sustitución de 8 puntos porcentuales de disminución del impuesto de renta) no hará parte de la base de cálculo de las transferencias.

Sin embargo, puede que los recursos no sean suficientes ni siquiera con tal atraco al bolsillo de los trabajadores de la actualidad, y teniendo en cuenta un muy probable escenario hostil en materia económica en el corto y mediano plazo por la debilidad del sistema económico internacional, la solución será la de las últimas décadas: mayor endeudamiento. 

Pero como los recursos no alcanzan, y lo ha manifestado así el mismo gobierno nacional, ya se aprobó por el Congreso de la República la segunda regularidad distributiva inter-generacional: aprobaron una ampliación del cupo de endeudamiento en 10.000 millones de dólares. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Será que usted pregunta al banco que “quizás” necesite un préstamo mayor sólo por status, por bromear? No. Lo que se viene es apretón presupuestal, mayor endeudamiento, y dios no lo quiera, una crisis fuerte. 

En ese escenario (el más pesimista, pero realista al fin y al cabo) no hay presupuesto que aguante, no hay garantía que valga. Así, salud, ICBF y SENA serán víctimas de las garantías, de la misma manera que lo son los trabajadores con mayores impuestos, y la hipoteca de los ingresos de sus hijos, pues se reitera, todo tarde o temprano se paga. En este caso, un regalito a los empresarios.


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