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martes, 7 de abril de 2020

Desde 2017 Colombia ha recibido unos 950 millones de dólares para ayudar a venezolanos: ¿A dónde ha ido ese dinero?



....y los bandidos que gobiernan #Colombia... pidieron millones de dólares para atender venezolanos....y no se vio ....los usaron ....duque, Carlos Holmes , reidos y con los bolsillos rellenos.
Desde 2017 Colombia ha recibido unos 950 millones de dólares para ayudar a venezolanos: ¿A dónde ha ido ese dinero?
Y eso sin contar que ACNUR, la iglesia católica y otras Organizaciones No Gubernamentales también contribuyen con el bienestar de los migrantes.
Desde 2017, Colombia ha recibido ayudas que superan los 950 millones de dólares, unos 3 billones 740 millones de pesos, provenientes especialmente de Estados Unidos, la Unión Europea, el Banco Mundial y Japón para sobrellevar la migración venezolana.
Según Migración Colombia, con corte al 31 de diciembre del 2019, en el país hay un millón 700 mil venezolanos
El principal puerto de ingreso ha sido Cúcuta, donde se han concentrado las ayudas nacionales e internacionales.
Unos quinientos mil venezolanos han utilizado al país como trampolín para dirigirse a Ecuador, Perú, Chile y Argentina en un traspaso migratorio continental.
Además de la ACNUR, la iglesia católica, existen decenas de Organizaciones No Gubernamentales que contribuyen con el bienestar de los migrantes.
Estas son algunas donaciones conocidas por medios de comunicación que ha recibido Colombia para el alivio de los migrantes venezolanos.
Primera ayuda de 2.5 millones de dólares
El 20 de marzo del 2018, según informó El Tiempo, “Estados Unidos anunció que donará US$ 2,5 millones de dólares para ayudar a Colombia en el manejo de la crisis que está generando el ingreso diario de miles venezolanos al país. La ayuda, que será suministrada por la Agencia de EE. UU. para el Desarrollo Internacional (Usaid), estará destinada a proporcionar asistencia alimentaria y de salud de emergencia a venezolanos en situación vulnerable y a las comunidades colombianas que los acogen.
Banco Mundial dio 31.5 millones de dólares
El 12 de abril del 2019, Karen Ortiz de RCN Radio informa que Colombia recibe donación de 31.5 millones de dólares para atender migrantes venezolanos. En ese momento afirma que cerca de 1.2 millones de venezolanos se han asentado en Colombia huyendo de la crisis que se vive en su país.
El Hospital Erasmo Meoz recibió 89 mil dólares
Según relató Elcomercio.com el 4 de julio de 2019, Estados Unidos hizo una donación a donación a hospital de Cúcuta que atiende a migrantes venezolanos.
“El Gobierno de Estados Unidos, a través de la Agencia para el Desarrollo Internacional (Usaid), donó USD 89 000 al hospital Erasmo Meoz de la ciudad colombiana de Cúcuta, en la frontera con Venezuela, que ha atendido a miles de migrantes del país caribeño en los últimos años. Cerca de 35 000 venezolanos han sido atendidos en este hospital de Cúcuta desde 2015, cuando se incrementó en gran medida el éxodo de migrantes hacia Colombia, lo que ha saturado el sistema de salud en la ciudad ocasionando la ralentización en la prestación del servicio y una mayor demanda de insumos”, informó el portal Elcomercio.com
4.5 millones de Japón
El 4 de julio del 2019, El País de Cali, con información de EFE tituló que Japón donó a Colombia 4.5 millones de dólares para atender migración venezolana. Agrega que, según la ONU, tres millones de venezolanos han abandonado su país para huir de la crisis económica, política y social.
“El Gobierno de Japón –sostiene la información– donó este jueves 4,5 millones de dólares a Colombia para atender la crisis migratoria venezolana. Estos recursos serán invertidos en dos programas que ejecutarán la Organización Internacional para las Migraciones, OIM, y la Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas, Acnur”
“Los dos proyectos financiados en total representan una donación de 4,5 millones de dólares y ayudarán a aliviar la tensión institucional que se presenta en las zonas que registran mayor recepción de migrantes”, manifestó en una conferencia de prensa el embajador de Japón en Colombia, Keiichiro Morishita.
120 millones con visita de Ivanka Trump
El Heraldo de Barranquilla informó el 4 de septiembre del 2019 que “en el marco de la visita al país de Ivanka Trump, hija y asesora del presidente de los Estados Unidos, se anunció este miércoles la donación de US$120 millones de Washington a Bogotá para atender la población migrante de Venezuela”.
Y agregó: “Mientras Trump saludaba en horas de la tarde a los trabajadores y activistas del centro de atención migrante situado en Villa del Rosario, Norte de Santander, el titular de la Agencia de los EE.UU. para el Desarrollo Internacional, Usaid, Mark Green, y el subsecretario de Estado de ese país, John Sullivan, anunciaron el desembolso de los recursos, que se suman a los más de US$600 millones que ha entregado el país norteamericano desde 2017”.
30 millones de la Unión Europea
El 12 de septiembre de 2019 VOAnoticias.com informó que la Unión Europea donará 30 millones de euros (33 millones de dólares en ese momento) en ayuda a Colombia según anunció la jefa de Política Exterior de la UE, Federica Mogherini.
Agrega que “más de 4 millones de venezolanos han huido en los últimos años en medio de la escasez generalizada de alimentos y medicinas en su tierra natal. Colombia ha recibido la mayor parte del éxodo: ahora alberga a más de 1.4 millones de venezolanos, muchos de los cuales llegaron con poco dinero y necesitan servicios como atención médica”.
50 millones de euros de España
El 19 de octubre del 2019, Portafolio informa que “España contribuirá con 50 millones de euros en los próximos tres años para ayudar a Colombia y demás países de la región a enfrentar la crisis migratoria venezolana”.
“Así lo anunció el ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, quien este sábado se trasladó a Cúcuta, Colombia, donde recorrió la frontera con Venezuela. Aseguró que el anuncio formal lo hará en la conferencia internacional de donantes que se celebrará en Bruselas a fines de este mes”, agrega el diario económico.
10 millones a través del BID
El portal http://xn--migracinvenezuela-myb.com/ notificó el 29 de octubre del 2019 que la “Unión Europea donará 10 millones de euros a Colombia para atender crisis migratoria”.
“A través del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Unión europea busca integrar laboralmente a los migrantes venezolanos de las principales ciudades colombianas receptoras de esta población. Con una donación de 10 millones de euros establecerán Modelos Integrados de Asistencia (MAM), que incluyen escuelas de formación y fondos de alquiler de vivienda.
Barranquilla, Riohacha, Maicao, Cúcuta y Medellín, los principales destinos de los venezolanos, serán los focos del proyecto. “Con la esperanza de aportar, hemos donado 130 millones de euros para atender la crisis migratoria y ahora 10 más para Colombia”, dijo Butkeviciene.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Neoliberalismo, violencia y explotación





Por: Gerardo Esteban Vargas*
En su obra “Breve historia del neoliberalismo”, David Harvey, describe la genealogía del neoliberalismo como un modelo de imposición ideológica de una minoría oligárquica de privilegios políticos, sociales y económicos.
Harvey deduce que no se trata de una adaptación natural, ni mucho menos basada en ética o moral, ni de una respuesta técnicamente neutra a las dificultades experimentadas por las economías occidentales y por las estrategias de desarrollo del Sur global tras la crisis de la década de 1970. El neoliberalismo fue una contundente y articulada respuesta política concebida por las clases dominantes globales para disciplinar y restaurar los parámetros de explotación considerados «razonables» tras la onda de luchas que recorrieron el planeta tras la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con el análisis efectuado por Harvey, el objetivo del neoliberalismo era modificar el equilibrio político y la relación de fuerzas existente en el conjunto de la economía-mundo capitalista recurriendo para ello a todo el arsenal de la violencia económica, estatal y militar.

La estrategia neoliberal somete a todas las relaciones sociales para que sean gobernadas por la violencia de clase. La violencia de los mercados debe conjugarse con la violencia política, militar, ideológica y estatal si las transformaciones nacionales y globales han de encontrar una misma unidad de proyecto y de diseño estratégico. Lejos de debilitar el Estado, la estrategia neoliberal supone, pues, una reinvención de su violencia estructural para modificar en beneficio de las clases dominantes los parámetros de convivencia social y de dominación política.
Los conflictos y el aumento del hambre
El neoliberalismo ha utilizado la violencia como medio de dominio, y ha logrado en los últimos tiempos engendrar conflictos prolongados1, los cuales han afectado directamente a más de 17 países y han llevado a millones de personas a una grave situación de inseguridad alimentaria , obstaculizando así los esfuerzos mundiales para erradicar la malnutrición.
Lo anterior indica que los conflictos han empujado a más de 56 millones de personas a niveles de “crisis” o “emergencia” de inseguridad alimentaria, y en los países que emergen de largos períodos de conflictos civiles, como los de la República Centroafricana y Colombia, millones de personas se enfrentan todavía a niveles elevados de inseguridad alimentaria.
El Director General de la FAO, José Graziano da Silva y la Directora Ejecutiva del PMA, Programa Mundial de Alimentos, Ertharin Cousin, afirman que “los conflictos son una de las principales causas del hambre: cada hambruna en la era moderna se ha caracterizado por un conflicto”, poniendo de relieve cómo el hambre alimenta la violencia e impulsa una mayor inestabilidad.
“Hacer frente al hambre puede ser una contribución importante a la consolidación de la paz”, argumentan, y aseguran que: “la Agenda 2030 reconoce la paz como una condición de valor umbral vital para el desarrollo, así como un resultado del desarrollo por derecho propio”.

La alternativa al neoliberalismo se llama “conciencia”
El escritor José de Sousa Saramago2 anotaba que hay algo que debe preocuparnos enormemente, “lo que se está preparando en el planeta, es sencillamente un mundo para los ricos y los poderosos. Debemos percatarnos que cada vez más, nuestra sociedad está orientada al disfrute y al beneficio de los ricos y de los influyentes, y en ese contexto, los pobres son los olvidados o rezagados de siempre”.
Además decía que como respuesta hay que tener conciencia argumentando que “esto es en lo que debemos formarnos todos los días, en la reflexión, en el debate, en el análisis, en la profundización de las circunstancias, en las propuestas novedosas y sugerentes. Conciencia respecto de que todos somos seres humanos. Conciencia respecto de que todo lo que está en el mundo nos pertenece, como responsabilidad, como derecho a saber, como derecho a intervenir, como derecho a modificar en sustancia y en operatividad”.
Por lo tanto, la conciencia se refuerza y se profundiza en el trabajo, en la acción, en el debate, en el intercambio de ideas, en la reflexión participativa. Necesitamos comprender y entender el mundo en el que estamos viviendo, y también necesitamos comprender y entender cómo podemos intervenir en la sociedad para cambiar a mejor el presente estado de cosas.

* Economista Investigador del Centro de Estudios e Investigaciones Sociales (CEIS).
1 http://www.fao.org/news/story/es/item/427432/icode (Consultado el 3 de agosto de 2016).
2 José de Sousa Saramago, escritor, novelista, poeta, periodista y dramaturgo portugués. En 1998 se le otorgó el Premio Nobel de Literatura. 

lunes, 23 de junio de 2014

Colombia es uno de los peores países para trabajar


En Colombia no se respetan los derechos de los trabajadores y, aunque existen leyes, en la práctica no se cumplen, por lo cual los empleados están expuestos a regímenes autocráticos y labores injustas. A esa conclusión llegó la Confederación Sindical Internacional (CSI o ITUC, por su sigla en inglés), una alianza de las confederaciones regionales de comercio que aboga por los derechos laborales en todo el mundo
La CSI presentó esta semana su Índice Global de Derechos con información de 139 países, publicado en el diario The Washington Post. La calificación mide cuánto se protegen los derechos de los trabajadores de 1 (el mejor) a 5 (el peor). 

La organización utiliza 97 indicadores diferentes para compilar el índice en relación a la capacidad de los trabajadores para afiliarse a sindicatos, ganar derechos en negociaciones colectivas y tener acceso al debido proceso y al amparo legal. Los países en tonos de rojo más oscuros son los que menos respetan o protegen esas normas internacionales. 


Colombia es el único en Suramérica con una calificación de 5, mientras que en América Latina lo acompaña Guatemala. Haití y Angola, que han clasificado como de los pocos países con más desigualdad social que Colombia, obtuvieron 4 y 2, respectivamente. 

En los países con una puntuación de 5, reza el informe, "no se garantizan los derechos y son los peores en el mundo para trabajar. Aunque la legislación especifique ciertos derechos, los trabajadores, en la realidad, no tienen acceso a ellos y están expuestos a regímenes autocráticos y labores injustas".

El reporte señala que esta calificación predomina en naciones grandes como India y China, que tienen una regulación laboral pobre y desigual.

A países cuyo orden interno ha sido minado por el conflicto –como República Centroafricana, Libia o Siria–, la CSI los calificó con un 5+, es decir, peor que 5.

El caso de Uruguay

En la encuesta general del informe de la situación laboral en el mundo, la CSI también reportó lo siguiente:

En los últimos 12 meses, los gobiernos de por lo menos 35 países han arrestado o encarcelado a trabajadores como una táctica para resistir las demandas por los derechos democráticos, salarios decentes, condiciones y puestos de trabajo más seguros. En al menos nueve países, se utilizaron el asesinato y la desaparición de los trabajadores como una práctica común con el fin de intimidar.

Uruguay recibió un distinguido 1 (al igual que Alemania, Suecia o Finlandia, entre otros) lo cual, según el informe, implica que "los derechos laborales colectivos, en general, están garantizados. Los trabajadores pueden asociarse libremente y defender sus derechos ante el gobierno y/o las compañías, (además de) mejorar sus condiciones laborales por medio de negociaciones. Las violaciones contra los trabajadores no están ausentes, pero no son la norma".

Por otro lado, la CSI señala a los magnates del petróleo del Golfo Pérsico, donde una gran proporción de la fuerza de trabajo está conformada por inmigrantes, quienes, a veces, "son mantenidos en un estado de esclavitud feudal por sus empleadores y las empresas de contratación que bloquean incluso su capacidad de irse a otros lugares". 

“En países como Qatar o Arabia Saudita -dice el informe-, la exclusión de los trabajadores migrantes de los derechos colectivos de trabajo significa que, efectivamente, más del 90 % de la fuerza laboral no puede tener acceso a sus derechos, lo que lleva a prácticas de trabajo forzoso en ambos países, apoyados por leyes arcaicas de patronaje”.

El informe le otorga a EE. UU. un diciente 4 como señal de “violaciones sistemáticas”: los derechos de negociación colectiva son desiguales a lo largo del país y los sindicatos son mucho más débiles que algunas de sus contrapartes en el norte de Europa. 

“Países como Dinamarca y Uruguay abrieron el camino a través de sus fuertes leyes laborales, pero, tal vez, sorprendentemente, otros como Grecia, EE. UU. y Hong Kong se quedaron atrás”, dijo el secretario general de la CSI, Sharan Burrow, en un comunicado de prensa. 

"El nivel de desarrollo de un país demostró ser un mal indicador de si se respetan los derechos básicos de negociación colectiva, las huelgas por condiciones dignas (de trabajo), o simplemente para unirse a un sindicato", agregó.


http://www.semana.com/nacion/articulo/colombia-es-uno-de-los-peores-paises-para-ser-trabajador/388902-3

viernes, 19 de abril de 2013

HAITÍ: UN PAÍS MAQUILA QUE NO TIENE QUÉ COMER

foto: almomento.net

Hace 30 años, los asesores haitianos y estadounidenses del dictador Jean-Claude Duvalier compartían la misma visión del futuro de Haití: el país debería ser el "Taiwán de El Caribe". Es decir: un gigantesco complejo de maquilas que garantizaría salarios de miseria en las industrias de textil, electrónica y de fabricación de implementos de béisbol de Estados Unidos. La 'reconstrucción' del país va por el mismo camino.

Tres décadas después de esta visión, el gobierno de Michel Martelly, la Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití (CIRH), el Departamento de Estado de Estados Unidos, el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), otras instituciones financieras internacionales, George Soros y otros actores implicados en la 'reconstrucción' de Haití planean lograr que 200 o quizás 500 mil obreras y obreros haitianos trabajen con salarios de hambre en las "zonas francas" y en los "parques industriales" (eufemismo para nombrar las maquilas donde se ensamblan piezas importadas libres de impuestos, que a su vez serán re-exportadas sin pagar impuestos).

HAY UN PROBLEMA

"Hay un problema en mi país: trabajo en una fábrica hace 25 años y todavía no tengo casa propia", le confió Evelyne Pierre-Paul a Ayiti Kale Je (AKJ). Evelyn tiene 50 años y tres hijos. Antes del terremoto de enero de 2010 vivía en un cuarto de alquiler. Veintidós meses después del seísmo, ella y su familia continúan hacinados en una tienda en uno de los sórdidos campos de refugiados de Puerto Príncipe. Su salario es de 225 gourdes (4,69 $US) por día. Esa suma no alcanza para cubrir ni siquiera la mitad de los gastos básicos de una familia. Por eso, no todos los hijos de Evelyne Pierre-Paul pueden ir a la escuela. "El día de pago, después de cubrir las deudas no me queda casi nada", explica Evelyn, que cose vestidos para One World Apparel, una fábrica gigantesca donde las obreras y obreros cortan y cosen vestidos para K-Mart, Wal-Mart y algunas compañías que venden uniformes.

Según Ayiti Kale Je (AKJ), en 2011, había en las maquilas haitianas cerca de 29 mil trabajadores, de los cuales el 65% son mujeres, que cortaban y cosían vestidos para Banana Republic, Gap, Gildan Activewear, Levis y otras marcas. La agencia haitiana señala que su salario es más bajo que en los tiempos de la dictadura de "Bebé Doc".

El estudio 'Time for a «High-Road» Approach to EPZ Development in Haiti', de Yasmine Shamsie, señala que el modelo de las zonas francas donde funcionan las maquilas ha incrementado la concentración de la riqueza y de las desigualdades entre las regiones en Haití, ha contribuido a aumentar el precio de la alimentación y la vivienda, y ha impulsado el crecimiento de cordones de miseria alrededor de las fábricas porque los salarios excesivamente bajos impiden que las obreras y obreros puedan pagar una vivienda digna y segura.

EL PARQUE INDUSTRIAL CARACOL

En octubre de 2012 el gobierno haitiano y algunas autoridades de los "países amigos de Haití" vieron su sueño hacerse realidad durante la inauguración del Parque Industrial Caracol (PIC) que, según ellos, creará 20 mil -tal vez 65 mil- empleos. El PIC fue presentado como la "joya de la corona" de la 'reconstrucción' después de la catástrofe de enero del 2010.

El presidente Michel Martelly aprovechó la ocasión para repetir una vez más que "Haití es un país abierto a los negocios". Multimillonarios, actores y gobernantes extranjeros aplaudieron al presidente. Los folletos de promoción de Caracol prometían que el parque haría de Haití un país "competitivo a nivel mundial, sin comprometer los estándares laborales y ambientales".

El PIC es un proyecto de los gobiernos de Haití, Estados Unidos y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La agencia haitiana de información Ayiti Kale Je (AKJ) revela que, un año después de iniciar operaciones, 1.388 personas trabajan en el Parque Industrial Caracol, entre estos 26 personas de otros países y 24 agentes de seguridad. La maquila coreana que emplea el mayor número de personas es S&H Global, una filial de SAE-A Trading. Esta maquila ensambla ropa para marcas estadounidenses como JC Penny, WalMart y otras.

Según el New York Times, antes de que se firmara el acuerdo para que la fábrica coreana se estableciera en Caracol, la AFL-CIO, la mayor federación de sindicatos de los Estados Unidos, instó a los funcionarios estadounidenses e internacionales a reconsiderar abrir las puertas de Caracol a SAE-A Trading y, les envió información detallada sobre la "represión antisindical atroz" que Sae-A llevó a cabo en Guatemala, que incluyó "actos de violencia e intimidación". En la información, Homero Fuentes, quien supervisa las fábricas para los minoristas estadounidenses, clasifica a Sae-A como "uno de los violadores más importantes de las normas laborales."

La advertencia de AFL-CIO fue desoída. Como en la mayoría de maquilas, en Caracol, S&H Global ha contratado sobre todo a mujeres jóvenes. A pesar de que el salario mínimo en Haití es de 300 gourdes por día, la maquila coreana paga 200 gourdes (4,75 $ US). AKJ pudo establecer que una obrera puede gastar 61 gourdes en transporte y 82 en alimentación. Sólo le restarían 57 gourdes o 1,36 $ US para los gastos de su familia.

Una de las obreras entrevistadas por AKJ declaro: "Nos tratan como a bestias. Nos gritan. Los alimentos que nos venden están mal preparados, solo nos dan agua caliente, trabajamos sin cubreboca, el polvo nos entra en la nariz. Los supervisores no nos respetan, no nos consideran como a seres humanos, nos golpean con los vestidos que estamos cosiendo". A pesar de que SAE-A asegura respetar el código de trabajo de Haití, se negó a recibir a un grupo de reporteros de AKJ en su fábrica en Caracol.

COMPITIENDO CON CHINA

El economista haitiano y profesor de l'Université d'État de Haïti Frédérick Gérald Chéry explica que el salario pagado en las fábricas de ensamblaje, con la complicidad del gobierno haitiano, no contribuye al crecimiento de la economía. "El salario mínimo se debe fijar en términos de la canasta básica y de los precios de los productos locales. No podemos empujar a un obrero a comprar maíz importado de Estados Unidos", advierte Chéry.

La exministra de Asuntos Sociales, Josépha Raymond Gauthier, reconoció en una entrevista que los salarios son bajos, pero se apresuró a repetir la misma justificación que enarbolan los dueños de las ensambladoras. "Alguien que trabaja (en una maquila) no va a volverse rico de la noche a la mañana. Pero el que no trabaja, no tiene ninguna esperanza".

Los que trabajan en las maquilas haitianas tampoco pueden hacerse muchas esperanzas. Todas las compañías que se instalarán en el PIC se beneficiarán de incentivos fiscales, y las maquilas de ropa tienen privilegios suplementarios en virtud de la ley HELP (Haiti Economic Lift Program, por sus siglas en inglés), aprobada después del terremoto por el Congreso de Estados Unidos. La ley triplica las cuotas de exoneración de aduana para las exportaciones de ropa fabricada en Haití a los Estados Unidos hasta el año 2020. Como contrapartida, Haití se comprometió a garantizar que los salarios permanecerán a un nivel "suficientemente" bajo. De hecho, el informe "Private Sector Development in Haiti: Opportunities for Investment, Job Creation and Growth The World", preparado por el Banco Mundial y el BID para el Forum Económico Mundial de Davos en 2011, señala que para ese año el costo de la mano de obra en Haití era "perfectamente competitivo con el de China".

Desplazamiento a cambio de salarios de hambre

Para construir el Parque Industrial Caracol, el gobierno haitiano y sus socios (BID y el Departamento de Estado de Estados Unidos) desplazaron a 366 familias que explotaban 250 hectáreas de tierras fértiles. La producción de estas parcelas aseguraba la sobrevivencia de cerca de 2.500 personas y el trabajo de 750 agricultores. Desde noviembre de 2011, el espacio que ocupaban los agricultores fue asfaltado con el fin de construir hangares en donde supuestamente funcionarán las maquilas.

Las autoridades haitianas han declarado que han indemnizado a los agricultores y que han encontrado un espacio para reubicarlos cerca de Glaudine. Pero, después de dos años, los agricultores se muestran escépticos. Recuerdan que en la zona de Ouanaminthe, donde se construyó el Parque Industrial CODEVI, en 2003, todavía hay agricultores expulsados que no han recibido la tierra que les prometieron.

Antes Caracol era el granero del departamento del Noreste. Pero "en este momento escasean los productos agrícolas, vivimos en la miseria", señaló a AKJ el agricultor expulsado Breus Wilcien. Vilsaint Joseph, una de las autoridades de la comunidad, recuerda: "Antes, cuando se recogía la cosecha, los camiones salían cargados de maíz y frijoles hacia Puerto Príncipe".

Aunque cualquier persona con tres dedos de frente, el gobierno de Martelly y los onerosos estudios de las agencias de cooperación y las Naciones Unidas identifican la producción de alimentos y la seguridad alimentaria como una de las prioridades del país, la "reconstrucción" financiada y apoyada por actores extranjeros continúa dando prioridad a la visión de Haití como "país-maquila" en detrimento del apoyo a los pequeños agricultores.


En una entrevista realizada por el New York Times en 2012, José Agustín Aguerre, director del BID en Haití (entidad que financia el parque industrial Caracol), reconoció que "crear una industria de maquila de ropa es una opción que todo el mundo intenta evitar". El muy bien pagado funcionario Aguerre consideró esta opción "como un último recurso". Pero aseguró que la maquila es "una buena oportunidad" para Haití, "aunque los salarios son bajos". Y para finalizar declaró: "Sí, mañana las compañías podrían irse porque encuentran mejores lugares. Pero todo el mundo piensa que esta apuesta valía la pena (para Haití)". Aguerre se refería a "todo el mundo" en el BID.


miércoles, 15 de agosto de 2012

LOS NIÑOS ESMERALDAS DE COLOMBIA


http://elturbion.com/?p=3079

En las minas de esmeraldas del occidente de Boyacá son explotados miles de niños en condiciones infrahumanas - Foto: D. Fellous / Libre arbitre / Colombia Tierra HeridaPor: Lenin Cardozo -  julio 23 de 2012
Alrededor de 10.000 niños, entre los 10 y 15 años de edad, trabajan filtrando con pala y tamices las sobras, desechos de piedras y lodo provenientes de las minas de esmeraldas en el municipio de Muzo (Boyacá), ubicado 90 kilómetros al norte de Bogotá (Colombia). El trabajo consiste en buscar minúsculas esmeraldas o polvo de ellas escapado del filtro de la mina. Son piedras de un intenso verde, consideradas por los gemólogos como las de mayor calidad del mundo. También utilizan a los niños para picar en túneles demasiado angostos.
La vida en ese municipio gira alrededor de la explotación de esmeraldas y para esa comunidad minera ‘cada uno practica la minería donde quiere, sin apoyarse en la comunidad’ y ‘cada uno trabaja por su cuenta, sin depender de otras familias o asociarse con ellas’. Y, por supuesto, son los propios padres quienes inducen a sus hijos, aún bien menores, a la faena de la extracción de la esmeralda, convirtiéndose así en uno de los municipios de Colombia con mayor índice de población analfabeta: el estímulo a la escuela simplemente no existe. Así mismo, pobreza y hacinamiento es el común denominador en Muzo, donde llegan a vivir 10 personas por cuarto y donde el abuso sexual entre hermanos o de padres a hijos está a la orden del día.
La explotación de esmeraldas exige a los niños y niñas un gran esfuerzo físico y los somete a diferentes riesgos para su integridad física y psicológica. Se exponen a temperaturas extremas, olores tóxicos, la presencia de polvo en el ambiente, picaduras de insectos, mordeduras de animales, además de ruidos y vibraciones permanentes, situaciones que violan sus derechos humanos, al ser menores de edad.
En Colombia, los niños y niñas mineras de ese municipio baten record en enfermedades respiratorias: es la localidad con el más alto número de menores enfermos. Pocas oportunidades hay para esos niños. Allí, quienes definen su porvenir son la codicia, la ignorancia, la impunidad, los intereses y la complicidad colectiva de los habitantes de Muzo.
Cuando veamos un zarcillo, collar o anillo con esmeraldas, tratemos de observar bien esas piezas: seguro que en la parte más densa, más intima de esa piedra, descubriremos la silueta del rostro de uno de esos niños que se quedó sin futuro.
¡Compartir también es crear un mundo nuevo!

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