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martes, 15 de junio de 2021

El testimonio de la madre de Jonathan David Basto, asesinado en Cali el 28 M


“DUQUE CONDENÓ LOS MUCHACHOS A LA MUERTE”

Por Luis Alfonso Mena S.

El viernes 28 de mayo, Jonathan David Basto Goyeneche se despidió de su abuela a las dos de la tarde y dijo que regresaría en horas de la noche. Antes, había hablado por teléfono desde el sur de Cali con su mamá, Yolanda, quien vive en Bogotá, y la había tranquilizado diciéndole que no iba a pasar nada, que él estaba prestando ayuda de primeros auxilios y solidaridad a los jóvenes que resistían las arremetidas de la policía en el barrio Meléndez, cerca de Ciudad Jardín y de la Universidad del Valle. Salió de la casa donde residía con la abuela y un primo, en el barrio El Limonar, con las expectativas que a un joven de 19 años le colman el alma ansiosa de justicia, y con la mirada desprevenida de los muchachos que no le temen a nada, ni siquiera a las balas de un régimen despiadado, como el que impera en Colombia.

Se acabó el día y a las once de la noche Yolanda no pudo comunicarse con su hijo. Con el corazón latiendo con mayor intensidad que nunca, telefoneó a la abuela de Jonathan David, quien le informó que su nieto no había regresado aún a casa. Confiada en que las dificultades de transporte habrían incidido en la tardanza, pudo conciliar el sueño en el frío santafereño, pero el sábado 29 de mayo madrugó a telefonear otra vez a Cali. De nuevo, la misma respuesta de la noche anterior: Jonathan no había llegado aún. Las alarmas estallaron en su mente y recurrió a las tías paternas del chico para pedirles que lo buscaran. Volaron al punto de resistencia de Meléndez con una foto suya en las manos y allí se enteraron de la aterradora noticia: diez minutos antes de las ocho de la noche del viernes había recibido un impacto de arma de fuego muy cerca de su corazón y había sido llevado por sus compañeros al Hospital Mario Correa Rengifo, el más cercano del punto, situado en el sector de Los Chorros. A las 8:15 p.m. lo ingresaron sin signos vitales. Había muerto en el camino.

Jonathan David fue una de las 14 personas asesinadas por el accionar de policías, uniformados y sin uniformes, y de civiles provistos incluso con armas de largo alcance, que desde el mediodía y hasta la noche del fatídico 28 de mayo de 2021 asolaron el sur de Cali, partiendo del sector de La Luna, pasando por Siloé y terminando en Meléndez e inmediaciones de la Universidad del Valle. Fue la venganza de las fuerzas del sistema contra la permanencia del Paro Nacional, que ese día llegaba a su primer mes. En el mismo punto de Meléndez fue asesinado a balazos Sebastián Jacanamejoy, joven integrante del pueblo inga. “Los primeros en llegar disparando fueron los policías”, nos dijo Yolanda. “Y el primero en caer fue mi hijo. También llegaron luego civiles con fusiles”.

Todo un sábado de amargura y dolor rodeó a la familia de Yolanda y sólo el domingo en la tarde ella pudo iniciar la velación del cadáver su hijo, quien en este 2021 terminaría su grado once de bachillerato, que cursaba en jornadas de los fines de semana, y quien, además, laboró en una empresa distribuidora de frutos secos, cerrada por efectos de la pandemia de la covid-19. El martes 1 de junio Jonathan David fue sepultado en uno de los cementerios del suroccidente de Cali. Lo acompañaron hasta su última morada Yolanda, Valentina y Jorge Arturo (madre y hermanos), su familia en Cali, amigos y compañeros del colegio y de la lucha social.

Nadie de la institucionalidad le informó nada a Yolanda Basto Goyeneche, incansable trabajadora de 50 años de edad, sobre el crimen que acabó con la vida de su hijo y llenó de tristeza su hogar, un hogar de gente buena, esforzada y soñadora. Ningún funcionario de ninguna entidad estatal se comunicó con ella. Nadie de la Alcaldía o de la Personería del Municipio. Nadie de la Fiscalía o de la Defensoría del Pueblo… Es como si una parte del Estado, la Policía, cumpliera las órdenes (despejar a sangre y fuego las calles de Cali de jóvenes que reclaman sus derechos), y luego nadie de ese Estado respondiera por los crímenes que causa, ni siquiera para disimular una investigación. “Duque dio la orden a la Fuerza Pública de despejar las calles y por eso militarizó a Cali, condenando los muchachos a la muerte”, nos dijo llorando la madre de Jonathan David, con quien hablamos sobre aquel día de espanto en que Cali fue ensangrentada por el terror estatal y sobre lo que pasó con su amado hijo. Este es su testimonio.


Jonathan David y su señora madre el 4 de diciembre de 2019. (Foto: Álbum familiar).

“MI HIJO ERA UN MUCHACHO SOÑADOR”

–Señora Yolanda: ¿Cómo recuerda a su hijo Jonathan David?

–Mi hijo era un muchacho muy soñador, había estudiado en el Sena, había hecho algunas capacitaciones, le gustaba mucho el estudio, quería hacer la carrera de sistemas, cuando había oportunidades trabajaba. Estaba laborando en una empresa, pero debido a la situación la empresa quebró y se quedó sin empleo. Siempre fue un muchacho muy juicioso que soñaba con salir adelante. Apenas estaba cursando el grado once por la situación económica que atravesamos. Quería ayudar a sus hermanos también. Estudiaba en el Colegio Comfandi para adultos en Cali, sus compañeros le hicieron un homenaje muy bonito a él, por ser un muchacho respetuoso, por su manera de ser.

Debido a la inconformidad por todas las cosas que han venido sucediendo, por las dificultades para el empleo, por las dificultades económicas y la falta de oportunidades, y al iniciarse las marchas contra todo lo que el gobierno está haciendo, Jonathan decidió, como muchos estudiantes, apoyar el paro, para ver si el gobierno los escuchaba, para que les den oportunidades, pues no hay empleo, no hay opciones de nada. Él era voluntario de la parte médica en Meléndez.

Yo le decía: “Papi, por allá no vaya”, pero él respondía: “Esta lucha no es ni siquiera para mí, es pensando en que haya cambios para generaciones venideras, porque ¿a dónde van a parar muchos jóvenes que vienen con esta situación? Jóvenes estudiados se encuentran estancados porque no hay empleo y están en sus casas”. Eso era lo que él decía.

–¿Qué recuerda de las estadías más recientes junto a su hijo en Cali?

–El año pasado estuve con él desde septiembre en Cali, hasta donde se había ido a vivir al lado de su abuela y un primo en procura de empleo. Estuvimos hasta febrero de este año. Nosotros íbamos, compartíamos unos meses con él. Y siempre estábamos en contacto.

–¿Cómo fue el último día en la vida de Johathan David?

–Él se iba en los días del paro hacia las dos de la tarde y regresaba de las marchas a las nueve o diez de la noche. Nosotros casi todos los días nos comunicábamos. Había tenido una video llamada con él. Yo le insistía: “Papi, tenga cuidado, mire todo lo que está pasando, si la policía lo llega a agarrar, mire todo lo que están haciendo con los jóvenes”. Y él me decía: “Si me llega a agarrar la policía qué más pueden hacer, mami, lo que están haciendo con los jóvenes: me desaparecen, porque esa es la forma cómo están intentando callarnos a nosotros los jóvenes”. Pero él decía que iba a estar allí hasta el último momento. “Yo voy a estar allí hasta el último momento, porque tiene que haber un cambio, tiene que haber un cambio”. Eso era lo que les decía a la abuela y a las tías. Él les escribía a sus teléfonos: “Tías, no se preocupen, yo voy a estar acá”. Él auxiliaba a la gente cuando el Esmad gaseaba a los muchachos y los reprimía.



Homenaje de los amigos de Jonathan David a su memoria. (Tomado de video).
“LA POLICÍA LLEGÓ DISPARANDO”

–¿Qué conoce sobre las circunstancias en que Jonathan David fue asesinado en Meléndez?

–Ellos estaban haciendo una actividad cultural, porque ellos tenían biblioteca en Meléndez. Pero allí también, al margen de la protesta, se han formado unos grupos de saqueadores, los muchachos de la protesta no tenían nada que ver con eso porque no les gustaba eso de saquear, porque ellos no estaban allí por robar ni nada de eso. Y estaban en el momento cultural cuando les dijeron que en Holguines estaban saqueando un centro comercial, y entonces los muchachos se vinieron a evitar esos desmanes y a sacar corriendo a los que estuvieran en eso. Habían recuperado cosas de las que otros habían saqueado, para publicarlas y llamar a que la gente se acercara a recoger las cosas que habían recuperado de manos de los saqueadores. Y cuando ellos estaban allí con esas cosas en el andén, para publicarlas, llegó la policía disparando.

Cuando a los jóvenes de la protesta les decían que había desconocidos que estaban saqueando, o que estaban haciendo desórdenes, ellos iban a sacar esa gente corriendo, porque estaban haciendo mal, y los jóvenes de la resistencia no participaban en eso, no hacían eso. Entonces desde ahí la policía les empezó a disparar. Ellos corrieron hacia arriba, hacia el punto que ellos tenían, y hasta allá empezó a llegar la policía a buscarlos.

Había una muchacha que tenía un escudo de los que ellos habían hecho, y dicen que él le expresó a la joven: “Córrase porque esto se va a poner feo acá, mire, hay mucha policía. Y él cogió el escudo y de una le dispararon. Es lo que nos cuentan los muchachos que estaban con él. Eso fue a las 8:50 de la noche.

–Luego de que Jonathan David es baleado, ¿qué pasó?

–Con él llegan al Hospital Correa Rengifo a las 8:15 de la noche, pero llega sin vida. Allí también perdieron la vida otros dos muchachos en ese ataque que les hicieron.

–De acuerdo a lo que usted ha averiguado, ¿quiénes dispararon contra los jóvenes: policías o civiles?

–Había civiles armados, pero los muchachos dicen que la policía fue la que llegó disparando, apenas llegaron allá de una empezaron a dispararles. Había también algunos civiles, dijeron que esos civiles estaban marchando, pero usted no ve una marcha de civiles vestidos de blanco con fusiles. Y los que allí dispararon aparecen en los videos con fusil, ni siquiera con armas cortas, sino fusil. Entonces, ¿cómo va a haber una marcha con civiles vestidos de blanco y fusiles? ¿De dónde sacaron ellos en el momento de llegar allá los fusiles? Las versiones de la gente son que quien estaba armado allí fue armado por la misma policía, ella misma les facilitaron las armas, porque ¿de dónde iban a sacar esas armas? Después de los hechos, la gente se fue a mirar y encontraron puras vainillas de fusil.

Mi hijo cayó en los primeros disparos que hicieron, de una cayó él. Y los primeros disparos los hizo la policía. Como dicen los muchachos, los primeros que llegaron fueron los policías y de una vez ellos se ubicaron y, de una vez, fueron disparando. Mi hijo cayó entre los primeros disparos.

–¿En qué vehículos se desplazaban los policías?

–En motos, porque hay videos que muestran la policía en motos. Esos videos demuestran cómo empezó todo.

–¿Cómo trasladaron a su hijo al hospital?

–En una ambulancia. En video se ve… Cruz Roja y eso y lo llevaron al hospital. Pero ellos dicen que murió casi inmediatamente ahí. Mi hijo recibió una herida de bala en la parte izquierda del pecho, cerca del corazón. A las 8:15 de la noche él ya estaba sin signos vitales. Los compañeros, los muchachos que estaban con él dicen que la muerte de él fue casi instantánea, que él cayó al piso y que cuando le bregaron a dar reanimación ya no respondía.

–¿En qué momento se entera usted de esta infausta noticia?

–Yo me vine a enterar el sábado 29. Él siempre llegaba a las nueve o diez de la noche. Yo había hablado con la abuela a las once y algo de la noche y me dijo que Jonathan no había llegado. Casi todos los días nos comunicábamos por la noche. Al otro día temprano, él tenía que estudiar, pues terminaba el bachillerato para adultos los días sábados. Antes de las siete de la mañana le escribí a la abuela y me dijo que no había llegado y ahí empezó la preocupación.

–¿Qué hicieron entonces?

–Las tías fueron a averiguar en el punto de Meléndez, a donde sabían que él iba, les preguntaron a los muchachos. Ellos le contaron lo que había pasado, que hubo ataques por parte de la policía, ellas mostraron la foto de Jonathan y ahí confirmaron. Lo habían matado por la noche.




Jonathan David Basto. (Foto: Álbum familiar).
“DEL ESTADO NADIE RESPONDE POR EL CRIMEN”

–¿Qué le dijeron la Policía y la Fiscalía? ¿Alguien de la Alcaldía, de la Personería, de la Defensoría del Pueblo les dijo algo? ¿Tuvo la oportunidad de hablar con alguien?

–Nadie se acercó a decir nada, ni siquiera a preguntar algo. Como estoy en Bogotá, le pedí a una hermana que me ayudara con los trámites. Ella dice que nadie le dijo nada. Y cuando yo llegué allá, ninguna autoridad estatal me dio explicaciones de nada. El cadáver lo entregaron el domingo en la tarde y el sepelio fue el martes a las once de la mañana. Los familiares, amigos y compañeros estuvieron con nosotros.

–¿La comunidad del colegio Comfandi qué actitud ha asumido?

–La psicóloga del colegio nos acompañó en la velación. Y también los muchachos del grado once nos ayudaron con una recolecta de $315.000 y le hicieron un homenaje a él. Nos han enviados cartas y expresado su solidaridad.

–¿Qué le informaron las organizaciones de derechos humanos?

–En una reunión con Derechos Humanos en Cali se presentaron las denuncias de todos los muchachos que han matado, con pruebas, con videos de lo que pasó. Fue el jueves en la mañana, pero no pude estar ahí porque tuve que viajar de regreso a Bogotá, porque mi otro hijo trabaja en una empresa y tan solo le dieron cinco días de permiso. Mi hermana tampoco pudo estar porque no le dieron permiso en el empleo que tiene. Pero estuvieron los que tienen todas las pruebas de los ataques de la policía contra los muchachos.


Jonathan David Basto. (Foto: Álbum familiar).

“LES QUITAN LA VIDA PARA CALLARLOS”

–¿Cuál es su opinión sobre la forma como el gobierno ha reprimido el paro?

–Imagínese lo que une ve día a día: a la gente que reclama sus derechos, mire lo que le hace el Estado, en vez de buscar soluciones, en vez de ayudarlos… Los muchachos se encuentran desconcertados por todo lo que está sucediendo, por las reformas, por leyes que sacan y no hay manera de que el gobierno escuche, no acepta las cosas malas que está haciendo. Entonces, frente al estudiante y al trabajador inconformes la forma que el gobierno encuentra para acallarlos es quitándoles la vida. Supuestamente el gobierno dice que los jóvenes son el futuro, pero si matan a los jóvenes, ¿dónde está el futuro? ¿A qué llaman ellos futuro?

–¿Qué le reclama usted al Estado?

–Tiene que haber justicia. Los muchachos no eran ningunos vándalos como dice la policía, que dizque son los mismos vándalos que se están matando… Uno no puede ser tan inhumano y decir eso. A ellos los están matando.

–¿Usted instauró denuncias ante organismos judiciales y de control?

–Sí, una denuncia ante la Fiscalía y otra ante la Procuraduría.

–¿Piensa llevar este caso ante organismos internacionales?

–Si, claro, esto se tiene que saber en toda parte, porque desafortunadamente la ley en Colombia está manejada por seres inhumanos, verdaderamente. No les importa la vida de nadie, solo que la gente se quede callada frente a todo lo que pasa. Uno pone aquí una demanda de algo, y no pasa nada. Aquí no hay justicia.


Jonathan David Basto. (Foto: Álbum familiar).
“DUQUE TIENE QUE RESPONDER”

–¿Qué le dice usted a Iván Duque?

–Que tiene que responder por todo lo que está pasando, tiene que responder por los muchachos, que estaban empezando a vivir. Duque dio la orden a la Fuerza Pública de despejar a Cali y por eso militarizó la ciudad, condenando los muchachos a la muerte, en vez de escuchar. ¿Por qué no escucha al pueblo? Si el pueblo lo eligió, ¿por qué no lo escucha? Todos sabemos que él le dio una orden a las Fuerzas Militares de que tenían que recuperar las calles de Cali fuera como fuera, y ahí fue cuando militarizaron a Cali.

–¿Qué le dice al alcalde de Cali, doña Yolanda?

–Que él también debería poner de su parte y tratar de solucionar las cosas, que escuchen a los jóvenes, porque los muchachos no están pidiendo dinero, ellos están pidiendo que los oigan, para que tengan oportunidades de estudio, de empleo, las oportunidades que ellos necesitan, pero no, todo lo solucionan es matándolos. Ni el alcalde ni nadie dice nada. ¿Qué clase de gobierno es el que tenemos?

–¿Cuál es su mensaje para los padres y familiares de tantos jóvenes que han perdido también a sus hijos?

–Debemos tener mucha fortaleza y guardar siempre los recuerdos bonitos de nuestros hijos, muchos han partido muy jóvenes, como mi hijo. A uno le duele, porque a mí me ha tocado bastante difícil y, gracias a Dios, los hemos sacado adelante, cuando uno cree que ellos van a empezar con su propia vida y están felices porque piensan en un futuro. Quedan los bonitos recuerdos de ellos y seguir adelante en memoria de nuestros hijos, porque esto pronto se tiene que arreglar. Solo pido que no quede impune la muerte de mi hijo ni la de muchos jóvenes, que también nos duelen como a sus familias, el dolor es inmenso. Que Dios y su infinita misericordia nos ayude.

https://luisalfonsomenas.blogspot.com/2021/06/testimonio-de-la-madre-de-jonathan.html?m=1

viernes, 28 de mayo de 2021

miércoles, 26 de mayo de 2021

La CIDH condena las graves violaciones de derechos humanos en el contexto de las protestas en Colombia, rechaza toda forma de violencia y reitera la importancia de que el Estado honre sus obligaciones internacionales



25 de mayo de 2021


Washington, D.C.- La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresa su preocupación por la grave crisis que enfrenta Colombia y condena las graves violaciones de derechos humanos registradas durante las protestas sociales. En ese sentido, urge al Estado a respetar los más altos estándares en cuanto a la libertad de expresión, uso de la fuerza y debida diligencia, así como a permitir que la CIDH realice una visita de observación al país, honrando su tradición con los compromisos internacionales en materia de derechos humanos.


El Estado colombiano informó que, a la fecha, se han llevado a cabo al menos 9.623 protestas en 794 municipios del territorio colombiano, con la participación aproximada de 1.493.791 personas. Del mismo modo, comunicó que, del total de protestas, 7,801 no han presentado incidentes. Sin embargo, la Comisión resalta que en al menos 1,038 manifestaciones se habrían presentado casos de fallecimientos, desapariciones, personas heridas y agresiones sexuales como consecuencia del uso desproporcionado e ilegítimo de la fuerza. Estos hechos se han registrado, especialmente, en ciudades como Bogotá, Cali, Pereira, Popayán y Yumbo, y han tenido afectaciones particulares en los pueblos indígenas, las mujeres y las personas afrodescendientes.


La CIDH expresa su extrema preocupación por la pérdida de vidas en el marco de las protestas. Según el reporte de la Fiscalía General de la Nación, desde el inicio de las protestas 43 personas han perdido la vida, de las cuales 17 tendrían relación directa con manifestaciones. Por su lado, organizaciones de la sociedad civil han registrado 51 muertes en el contexto de las protestas. Al respecto, la Comisión Interamericana destaca especialmente los casos de Lucas Villa, quien perdió la vida el 5 de mayo en Pereira después de recibir ocho disparos durante su participación en una protesta pacífica, el de Sebastián Quintero, quien falleció el pasado 15 de mayo en Popayán, tras recibir el impacto de una granada aturdidora presuntamente lanzada por integrantes de las fuerza pública, así como de Jhon Erik Larrahondo, quien murió en Cali el 23 de mayo por el accionar de un arma de fuego. 


Además, la Comisión Interamericana encuentra extremadamente grave las denuncias sobre 132 personas que permanecen desaparecidas y respecto de las cuales la Fiscalía General de la Nación mantiene activado el mecanismo de búsqueda urgente. Resulta alarmante que con el correr de los días estas personas continúan desaparecidas, máxime cuando algunas de las 276 que habrían sido reportadas como desaparecidas aparecieron sin vida, como el líder Cristian Torres, el 14 de mayo en la ciudad de Leiva, Nariño. 


A su vez, la CIDH expresa su alarma por la denuncia de al menos 87 actos de violencia sexual cometidos presuntamente por agentes de la fuerza pública en contra de mujeres manifestantes, como el caso de la adolescente que denunció haber sido agredida sexualmente por varios agentes de la fuerza pública en la ciudad de Popayán y que posteriormente se habría suicidado el día 12 de mayo. Igualmente, condena el hecho de violencia sexual que habría sufrido una agente de la fuerza pública dentro de una estación de policía vandalizada en la ciudad de Cali el 29 de abril.


Por otro lado, según información pública, se conoce la existencia de aproximadamente 979 civiles heridos en el contexto de las protestas, entre ellos por lo menos 33 con traumas oculares, los cuales se concentran mayoritariamente en Bogotá, Neiva, Cali, Yumbo, Medellín, Popayán, Pasto, y otros municipios de Risaralda y Valle del Cauca. De acuerdo a lo informado, se estarían utilizando armamentos antidisturbios por parte de la policía que generan impactos indiscriminados en contra de las protestas mayoritariamente pacíficas, como es el caso del lanzacohetes Venom. Asimismo, en Bogotá, en el contexto de las protestas del 22 mayo, según información preliminar, al menos 2 personas manifestantes habrían sido heridas, incluyendo reportes de lesión ocular por proyectil policial.


Según la información enviada por el Estado a la Comisión información que da cuenta de la apertura de 144 investigaciones por presuntas faltas disciplinarias por parte de funcionarios de la Policía Nacional, dos de ellas por presuntos actos de violencia sexual.


La Comisión Interamericana rechaza que, durante las protestas, se hayan identificado diversas expresiones públicas que estigmatizan la protesta social y, especialmente, a las personas manifestantes de pueblos étnicos e integrantes de la Minga Indígena. En particular, la CIDH tuvo noticia sobre grupos de civiles armados que dispararon indiscriminadamente contra una manifestación compuesta por personas indígenas el 9 de mayo en la ciudad de Cali. La CIDH encuentra extremadamente grave la participación de civiles en actos de represión y ataques con armas de fuego en contra de las personas manifestantes.


En adición, la CIDH y su RELE han observado un clima de creciente hostilidad y violencia hacia la prensa en el contexto de las manifestaciones sociales, documentando agresiones, amenazas e intimidaciones, además de ataques a instalaciones de medios de comunicación. 


La Comisión Interamericana condena que, en determinadas circunstancias, presuntos grupos de manifestantes hayan provocado graves desmanes durante algunas manifestaciones, arrojando objetos contundentes contra efectivos de las fuerzas del orden, destruyendo equipamiento público, y provocando afectaciones a la propiedad privada, entre otros actos injustificables de vandalismo. Según información suministrada por el Estado, estos hechos darían cuenta de 108 acciones contra infraestructura pública y del gobierno, entre ellas: cámaras afectadas; semáforos destruidos; señales de tránsito; y 1136 vehículos de transporte público afectados. 


En este contexto, la CIDH manifiesta su extrema preocupación por el fallecimiento al menos 2 policías, 966 resultaron lesionados, y que 25 estaciones de policía, una instancia de la Unidad de Reacción Inmediata (URI) y una sede de medicina legal han sido atacadas o vandalizadas. Además, tomó conocimiento de la muerte del patrullero Juan Sebastián Briñez , y las lesiones provocadas a por lo menos 2 agentes de policía el 22 de mayo, incluyendo graves quemaduras faciales por una bomba incendiaria que habría sido dirigida contra su unidad. Sobre este punto, la Comisión recuerda que la protesta social es legítima en tanto se desarrolla en forma pacífica y que las fuerzas de seguridad tienen la obligación de permitir el desarrollo de las manifestaciones y de aislar a los manifestantes que recurren a la violencia.  


El Estado informó a la Comisión Interamericana sobre las múltiples afectaciones que generarían los bloqueos sobre los derechos de las y los colombianos, como la producción y distribución de alimentos, lo cual impacta en particular a niñas y niños en el plan de alimentación escolar. 


Al respecto, la Comisión Interamericana recuerda que el derecho de reunión reviste gran importancia para el funcionamiento de la democracia y resalta que el hecho de que algunos grupos o personas ejerzan violencia en una manifestación no vuelve, per se, violenta toda la protesta ni autoriza a las fuerzas de seguridad a disolver la protesta mediante uso de la fuerza ni a practicar detenciones indiscriminadas. 


Asimismo, recuerda que toda restricción al derecho de reunión debe estar prevista en la ley, debe perseguir un objetivo legítimo y debe ser necesaria en una sociedad democrática bajo los criterios de necesidad, idoneidad y proporcionalidad. A su vez, la Comisión reitera lo indicado en su informe sobre Protesta y Derechos Humanos, en el sentido de que es preciso tolerar que las manifestaciones generen cierto nivel de perturbación de la vida cotidiana, por ejemplo, con relación al tráfico y las actividades comerciales, a fin de no privar de su esencia al derecho de reunión pacífica. 


En su Informe Protesta y Derechos Humanos, la CIDH señaló que la dispersión o desconcentración de las manifestaciones de forma legal y legítima sólo puede permitirse en casos muy excepcionales, mediante una orden expresa y fundamentada en un riesgo grave para la vida o la integridad física de las personas, cuando se haya intentado el diálogo y no fueran posibles otras medidas menos lesivas para proteger esos derechos. Asimismo, la decisión de dispersar una protesta por parte del Estado debe ser comunicada y explicada de manera clara, de modo tal que permita su comprensión y cumplimiento por parte de los manifestantes, ofreciéndoles tiempo suficiente para dispersarse sin acudir al uso de la fuerza. 


Cuando la eventual perturbación a la vida cotidiana en el seno de las protestas se extienda en el tiempo y escale a punto de comprometer la garantía de otros derechos como el aprovisionamiento de alimentos y el derecho a la salud, se acentúa el deber del Estado de facilitar todos los mecanismos de diálogo posibles, teniendo el uso de la fuerza como último recurso, y a su vez atendiendo al principio de interdependencia de los derechos humanos. Asimismo, la Comisión destaca la importancia de que las personas manifestantes permitan la circulación de insumos y provisiones esenciales. 


En este sentido, la Comisión condena categóricamente que en el contexto de las protestas se hayan presentado decenas de ataques a ambulancias y misiones médicas, dificultando el traslado de pacientes. En particular, la CIDH deplora el fallecimiento de una bebé intubada como consecuencia de que no pudo ser trasladada oportunamente el 23 de mayo en la ciudad de Buenaventura. En ese sentido, la Comisión llama al Estado a concertar con los manifestantes la creación de corredores que garanticen el ejercicio simultáneo de derechos involucrados. Particularmente, en el para la situación de Colombia hoy, el acceso a alimentos, las garantías del derecho a la salud, así como el aprovisionamiento y despliegue de a personal e insumos médicos


Frente a las graves violaciones a los derechos humanos denunciadas, la CIDH condena el alto número de fallecidos y heridos, al tiempo que reitera la importancia de respetar el carácter excepcional del uso de la fuerza y observar los principios de legalidad, absoluta necesidad y proporcionalidad. Adicionalmente, insta a las autoridades a investigar con debida diligencia todos los casos, a identificar y sancionar a los responsables, así como a reparar integralmente a las víctimas y sus familiares. En los casos de violencia sexual, la investigación deberá llevarse a cabo con debida diligencia reforzada y garantizando el enfoque de género. 


La Comisión Interamericana reitera que, siempre que haya se sospecha de la desaparición de una persona, debe iniciarse la investigación automáticamente, sin dilación, de forma seria, imparcial y efectiva y orientada a la determinación de la verdad, ello debe incluir la conformación de unidades o comisiones especializadas que cuente con los recursos humanos, técnicos y científicos adecuados e idóneos a la localización e identificación de las víctimas desaparecidas.


Asimismo, la Comisión recuerda que las y los periodistas cumplen una función crucial al recabar y difundir información de lo que sucede en protestas sociales, incluyendo la actuación de las fuerzas de seguridad, por lo que las autoridades deben brindarles el más alto grado de protección para que puedan realizar su trabajo libremente y mantener a la sociedad informada sobre asuntos de elevado interés público.


La Comisión observa que muchas de las demandas de las protestas sociales guardan estrecha relación con los desafíos estructurales que subyacen a la profunda desigualdad social y la violencia histórica en el país, con especial afectación en las personas pertenecientes a los grupos étnico-raciales. En ese sentido, reafirma que la consolidación de la paz es un requisito indispensable para el ejercicio libre y el respeto pleno de los derechos humanos. La CIDH recuerda y hace un llamado a atender las causas de las protestas sociales y a respetar los derechos humanos de las personas manifestantes, e insta a que todas las violaciones a los derechos humanos sean investigadas diligentemente y juzgadas por la jurisdicción ordinaria, según los estándares internacionales.


Por último, la CIDH reitera la importancia de realizar una visita de trabajo para contar con todos los elementos que le permitan valorar la situación de derechos humanos de manera objetiva con el fin de formular recomendaciones al Estado.La CIDH es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo mandato surge de la Carta de la OEA y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. La Comisión Interamericana tiene el mandato de promover la observancia y la defensa de los derechos humanos en la región y actúa como órgano consultivo de la OEA en la materia. La CIDH está integrada por siete miembros independientes que son elegidos por la Asamblea General de la OEA a título personal, y no representan sus países de origen o residencia.


La CIDH es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo mandato surge de la Carta de la OEA y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. La Comisión Interamericana tiene el mandato de promover la observancia y la defensa de los derechos humanos en la región y actúa como órgano consultivo de la OEA en la materia. La CIDH está integrada por siete miembros independientes que son elegidos por la Asamblea General de la OEA a título personal, y no representan sus países de origen o residencia

domingo, 23 de mayo de 2021

#Colombia: LA HAZAÑA DE LOS MARGINADOS


Julio César Londoño
El Espectador, mayo 22 de 2021

El paro nos desbordó a todos: el Comité del Paro organizó una marcha de un día y ya vamos para un mes. Esperaban movilizar 500.000 personas y ahora hay millones en «pie de lucha»: ollas comunitarias, mamás de primera línea, carnavales públicos todos los días, mil performances, la filarmónica «arregla» el himno indígena, a Carlos Vives le corre la gota fría, hay debates a lo largo y ancho del país.

Zapateiro amenaza con poner orden en 24 horas o renunciar (48 horas después renunció a renunciar, y al orden), los vándalos incendian las ciudades, un helicóptero de la Policía abre fuego sobre Buga, los alcaldes, los gobernadores y la Policía hacen un frente común con la gente bien, que se porta muy mal y organiza safaris contra la minga indígena.

El presidente toma decisiones dignas de un sargento con carácter y ordena «desplegar toda la capacidad operacional de la Policía. ¡Ajúa!». En cambio Felipe, «primera línea» de la Loma de la Dignidad en Cali, lee el momento con agudeza y sensibilidad: «No es un paro, es un estallido. Por eso encuentra resonancia en el país y en el mundo, por eso ilumina. Y suena confuso porque es polifónico, todos tenemos algo qué gritar. Y duele, claro. Crecer duele».

Lo tragicómico: se cayeron dos reformas que no reformaban nada, un ministro que parecía empeñado en tumbar el gobierno y una canciller ornamental que fue reemplazada por la ornamental vicepresidente.

Lo bello: decenas de miles de jóvenes enfrentan con piedras y escudos de lata a un régimen cuyos métodos tienen escandalizado al mundo, ponen sobre la mesa los grandes temas de las políticas públicas y saltan, en cuestión de horas, de la marginalidad social a la primera línea de la historia del país.

Lo miserable: no hay lugar para ellos en la mesa de diálogo. Han puesto los muertos, los han violado, tienen reclamos justos y despiertan un gran fervor popular pero no tienen un lugar en la mesa. En realidad la mesa misma es una ofensa para una régimen policial.

La gran línea roja pasa por los bloqueos: el gobierno exige su levantamiento como condición cero de cualquier negociación. Pero los «primera línea» alegan que un desbloqueo total los dejará muy expuestos. En los bloqueos hay cámaras y acompañamiento ciudadano y un manifestante muerto en esas zonas genera mucho ruido. Pero si la «mano negra» lo alcanza luego en la soledad de su barrio, la Policía dirá que fue un ajuste de cuentas del microtráfico. Fin del comunicado.

La solución es levantar los bloqueos, continuar la protesta por otros canales y determinar puntos de concentración con veeduría internacional. Con excepción de la Arquidiócesis de Cali y la Gobernación del Cauca, los manifestantes desconfían de las autoridades nacionales (y les sobra razón).

Una hoja básica de ruta básica: 1. Garantías de no agresión policial a los puntos de resistencia y de no judicialización a los manifestantes. 2. Levantamiento de los bloqueos. 3. Veeduría internacional en los puntos de concentración de los manifestantes. 4. Mesas de diálogo entre los manifestantes para para determinar: a) problemas de resolución local, b) propuestas de trámite nacional, c) representantes de los jóvenes ante un comité ampliado del paro.

El otro camino (provocar a los manifestantes, responsabilizarlos del vandalismo, insistir en la teoría de la conspiración, atizar el racismo y los odios de clase, escalar la masacre, llenar de sangre las calles y abortar por enésima vez la protesta y los reclamos de la gente) solo servirá para abonar el próximo estallido social, que será, no lo duden, mucho más violento que este.

Fuente:/https://www.elespectador.com/opinion/la-hazana-de-los-marginados/

miércoles, 19 de mayo de 2021

En el intento de quemar la alcaldía de Yumbó se ve a vándalos acompañados de cerca por militares y policías? Quien explica esto?

 

Quien intenta ingresar de forma violenta a la alcaldía de #Yumbo #Valle ? Porque al lado de los encapuchados están policías y militares colombianos Vandalismo oficial? Quien responde? Quien investiga?


Enlace fuente video https://t.co/pNJ0oj64J8


Las "explicaciones" del ejército

COMUNICADO DE PRENSA | En relación a un vídeo que circula en redes sociales donde desde un dron se ven miembros de la institución, el Comando de la Tercera Brigada se permite aclarar que: fuentes: https://t.co/lXT5TpHsah





domingo, 16 de mayo de 2021

Mientras gobierno colombiano dice rechazar los abusos policiales, sus funcionarios alientan estás actuaciones (2)

Director nacional de la policía G.R Jorge Luis Vargas

Contrario a lo visto y documentado sobre las constantes violaciones y abusos de la autoridad policial el Director nacional de la policía G.R Jorge Luis Vargas insiste en felicitar a sus hombres del ESMAD.



 


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