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martes, 3 de febrero de 2015

Ludovico Silva y el debate sobre la superestructura




Para Ludovico Silva, el uso del término superestructura no supone dificultad “siempre y cuando se tenga en cuenta su carácter de metáfora (arquitectónica)”


Miguel Espinosa Ardila y Alejandro Blanco Zúñiga
Hemos querido contribuir a la recuperación del pensamiento de José Luís Silva Michelena, conocido como Ludovico Silva, con el debate sobre la metáfora de superestructura. Los aportes de Ludovico, como le llamaron sus estudiantes de la Universidad Central de Venezuela, son más fecundos en el debate sobre la ideología, por lo que esperamos tener una entrega sobre este tema en poco tiempo. No obstante de su amplio conocimiento de la obra de Marx, su pluma crítica contra el dogmatismo terminó relegándolo a los anaqueles del olvido. Por fortuna, el hermano pueblo de Venezuela está haciendo justicia desempolvando sus trabajos. Esperamos que la publicación de las obras completas de este gigante teórico den a la luz prontamente.
En el famoso Prólogo de la Contribución a la crítica de la economía política, publicado por Karl Marx en 1859, encontramos esta afirmación:
“en la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real [Ludovico Silva lo traduce directamente del original por “basamento real”] sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política [L.S. lo traduce por “edificio jurídico y político”] y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social” (El subrayado es nuestro. Usamos la asequible traducción de la Editorial Progreso de Moscú).
De lo anterior se ha hecho una tendencia casi incuestionable, según la cual existe una estructura económica de la sociedad que determina la superestructura jurídica, política, ideológica, etc. Por ejemplo, la marxista chilena Marta Harnecker, en el manual Los conceptos elementales del materialismo histórico, conceptualiza lo siguiente: “La noción de superestructura designa […] dos niveles de la sociedad: la estructura jurídico-política y la estructura ideológica. A la primera corresponde el Estado y el derecho, a la segunda, las llamadas “formas de consciencia social”” (Ed. 34ª, p. 88).
Por su parte, Nelson Fajardo Marulanda, interpretando el Prólogo citado, indica que por formación socioeconómica se entiende “la relación dinámica que se da entre la base material, la estructura, la materialidad de la sociedad y la superestructura que se levanta sobre la base material; relación dinámica en la que es la base material la que determina en última instancia, lo que sucede en una superestructura determinada […]” (Reestructuración de la democracia. En: semanario VOZ, 24 de septiembre de 2014. Sección Teoría y Crítica. p. 18. Tiene la errata de 1852 respecto al Prólogo, siendo éste de 1859).

Ludovico Silva

Contrario a lo anterior, Ludovico Silva, con la aguda crítica que le caracteriza, considera que el término superestructura en Marx no es un concepto científico, sino una metáfora. El teórico marxista sabe a lo que se enfrenta:
“Presentar como metáfora –o más propiamente como analogía que fundamenta una gran metáfora- un término que para la inmensa mayoría de marxistas, marxólogos y marxianos es toda una explicación científica cumplida, es cosa que suena fácilmente a herejía o a “sutileza burguesa” destinada a minar el edificio teórico de Marx” (Teoría y práctica de la ideología, en adelante, TPI; todo lo concerniente al análisis de ésta metáfora es repetida en forma exacta en El estilo literario de Marx; por lo tanto, citaremos el primer trabajo para el tema en concreto).
Los argumentos para sustentar esta tesis no son fáciles de desdeñar. Ludovico Silva, amplio conocedor de la obra de Marx en sus idiomas originales, comenta que lo que nosotros repetimos hasta el cansancio como superestructura, en Marx se usa escasamente: emplea una vez la etimología latina Superstruktur; y tres veces el sustantivo alemán Überbau. El último término de manera literal es “la parte superior (über) de un edificio, construcción o estructura (Bau)” (TPI).
Pero, si desde el punto de vista arquitectónico, el edificio se concibe como una totalidad, no habría una parte superior; en realidad, el término germano indica aquellos “andamios o tableros que se van superponiendo a un edificio, pero que lógicamente desaparecen cuando el edificio está ya terminado” (TPI).

La ideología alemana

En La ideología alemana, cuando Marx y Engels usaron el término Superstruktur, no fue para explicar las relaciones concretas entre la forma material por un lado y las ideológicas, jurídicas, etc., por el otro; cuando ello sucedía, abandonaron la metáfora para explicarlas de manera científica.
El popular Prólogo de Marx, “al cual se aferran como osos todos los que, con vocablo de García Bacca, llamaremos “dogmatiqueros”” (TPI), utiliza la metáfora de superestructura para hacer fácilmente entendible que la estructura económica de la sociedad, comparada con los cimientos o base (Basis) determina la fachada del edificio (Überbau); el ideólogo, al momento de analizar la sociedad, confunde la fachada y su base, creyendo que esa fachada sostiene la estructura.
La dificultad de esta tendencia indiscutible que hace pasar una metáfora (superestructura) como una explicación científica, es que “el vocablo […] casi nos obliga a imaginar el mundo de la ideología como algo superior, aparte de un reino independiente y flotando por encima de la estructura social” (TPI). El criterio del venezolano dista del anterior: estos aspectos se producen, reproducen y funcionan dentro de la estructura social, y no fuera de ella (no supera, en realidad, esa “relación dinámica” de la que habla el camarada Fajardo).
Si para Marx, tal como recuerda Lukács en Historia y consciencia de clase, la categoría de totalidad es la esencia de su método (recuérdese la Introducción de los Grundrisse), no hace justicia a su concepción el dividir la “sociedad […] en compartimentos estancos, en regiones separadas” (Anti-Manual para uso de marxistas, marxólogos y marxianos; en adelante, Anti-Manual). Lo anterior no quiere decir que no existan las formaciones ideológicas, jurídicas, estatales, etc.; todo lo contrario: su existencia no está por fuera o por encima de la estructura económica, sino dentro de ella.
Tal es la razón por la que critica a Marta Harnecker: la chilena divide el modo de producción en “estructuras regionales”: la económica, la jurídico-política, y la ideológica. No obstante, el teórico venezolano recuerda que la sociedad, en la concepción de Marx, es una “estructura global real” y no meramente teórica. Una visión mecánica como la anterior, sólo puede resultar de una “interpretación forzada de ciertos textos de Marx y del olvido de otros”, así como del “empeño althusseriano de esquematizar la concepción marxista de la sociedad dividiendo a ésta en “regiones y niveles”” (Anti-Manual).

Para Ludovico Silva, el uso del término superestructura no supone dificultad “siempre y cuando se tenga en cuenta su carácter de metáfora (arquitectónica)” (Anti-Manual). Ahora bien, si lo que queremos expresar realmente es que la estructura económica establece una “relación dinámica” (como comenta Fajardo) con los aspectos ideológicos, jurídicos, políticos, estatales, etc., y que la primera determina en última instancia a la segunda, debemos establecer de manera concreta cuáles son esas relaciones entre una y otra; no impide nada de lo anterior el uso del término superestructura, siempre que lo entendamos como metáfora.

domingo, 18 de enero de 2015

EL COSTO DE SER TRABAJADOR INDEPENDIENTE ( POR CONTRATO) EN COLOMBIA: COSAS DEL NEOLIBERALISMO


El costo de ser trabajador independiente.

El costo de ser trabajador independiente

Antes de aceptar un contrato de prestación de servicios, haga sus cálculos. Sabía que un trabajador independiente necesita ganar 60% más que un asalariado para tener el mismo nivel de ingresos. Conozca las diferencias entre ambos contratos.


Una persona con contrato laboral, cuando no se ha pactado salario integral, recibe 12 sueldos al año, prima, cesantía, 12% de intereses sobre las cesantías, 15 días de vacaciones al año, pensión, EPS, riesgos profesionales y caja de compensación familiar.
Por prestación de servicios, la persona recibe únicamente el monto pactado, al que debe descontarle el 11% de retención en la fuente, sin importar cuál sea el valor del contrato. Se acaban las vacaciones remuneradas y usted será el encargado de pagarse su salud y hacer su plan para pensionarse.
Así, que si usted es trabajador independiente, va a necesitar ganar más dinero para poder tener el mismo ingreso neto que si estuviera contratado como asalariado.
ontrato laboral vs. prestación de servicios
El contrato por prestación de servicios es muy diferente al contrato laboral, ya sea a término fijo o a término indefinido. Para empezar, el contrato de prestación de servicios está regulado por los códigos Civil o de Comercio, según sea la actividad, mientras que el contrato laboral está regulado por el Código Sustantivo del Trabajo. La legislación laboral de Colombia establece que hay tres elementos esenciales que determinan que hay contrato laboral: remuneración, subordinación y prestación personal del servicio. No importa que no se firme un contrato, cuando se cumplen estos tres elementos, el contrato existe. En la prestación de servicios no hay subordinación, lo que significa que el trabajador no debe tener un horario fijo, ni acatar órdenes permanentes, únicamente debe cumplir con el objetivo para el que ha sido contratado, en el plazo acordado.
Contrato laboral: ¿cuáles son los beneficios de los trabajadores y los costos para las empresas?
Cuando una empresa contrata a un trabajador debe pagar por sus servicios mucho más que el sueldo que le consigna mes a mes, ya que debe cubrir cargas prestacionales, parafiscales y aportes a seguridad social. A la empresa le cuesta tener a un empleado con el sueldo mínimo más de 1,7 veces el sueldo que recibe. Las cargas prestacionales son: la prima de servicios, las cesantías, los intereses sobre las cesantías y las vacaciones. Todas las empresas deben pagar a los empleados que no tienen un salario integral, un salario mensual extra al año del cual la mitad se paga el último día de junio y la otra mitad el 20 de diciembre. Esta prima se calcula sumando el salario básico más los pagos por horas extra, comisiones y auxilio de transporte.
Prima de servicios = (Salario mensual) x días trabajados semestre
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              360
Las cesantías son un salario mensual que recibe el empleado por cada año de trabajo. Se consignan en la cuenta individual del fondo que el trabajador elija, a más tardar el 14 de febrero.
 Cesantías = (Salario mensual) x días trabajados
                       ----------------------------------------------------
360
Los intereses se pagan en el mes de enero. Se deben dar 15 días hábiles de vacaciones al año, remunerados.
Intereses sobre cesantías = Cesantías x días trabajados x 0,12
                                                       ------------------------------------------------
                                                   360
Los trabajadores tienen derecho a un descanso remunerado equivalente a quince días hábiles por cada año trabajado.
Vacaciones = Salario mensual básico x días trabajados
                            -------------------------------------------------------
             720
Los pagos parafiscales –aportes al ICBF, al Sena y a las cajas de compensación familiar– le cuestan a la empresa el 9% del sueldo de cada empleado al mes. Las cajas de compensación ofrecen servicios de recreación turística, como hoteles y clubes y si la persona gana hasta cuatro salarios mínimos recibe un auxilio económico por cada hijo que esté estudiando.
Los aportes a seguridad social son pensiones, EPS y riesgos profesionales. El costo de estos últimos va 100% a cargo del empleador. Los aportes por pensión son, a partir de este año, el 16% del salario (4% a cargo del empleado y 12% del empleador). Por salud, se debe pagar el 12,5% del salario, del cual el 8,5% lo asume la empresa y el otro 4% el trabajador.
Los empleados que devengan hasta dos salarios mínimos tienen derecho a tres juegos de dotación, es decir, un par de zapatos y un vestido cada 4 meses. Las fechas en las que se debe entregar la dotación son abril 30, agosto 31 y diciembre 20. En caso de que el empleado muera, la empresa tiene la obligación de pagar una suma igual al último mes de salario por gastos de entierro.
Con contrato laboral, los empleados tienen derecho a la liquidación legal de sus prestaciones sociales cuando se termina el contrato. En caso que se presente una incapacidad, ésta deberá ser remunerada, al igual que la licencia de maternidad. Si se despide a un trabajador sin justa causa, la empresa debe pagarle una indemnización equivalente a 30 días de salario por el primer año de trabajo.
Prestación de servicios: ¿Qué descuentos aplican?
En este caso la empresa únicamente paga el valor acordado por el servicio. No paga ni licencias de maternidad, ni incapacidades, ni primas, ni cesantías, ni pensiones, ni parafiscales, ni salud, ni vacaciones. Además, el contrato de servicios al no estar regulado por el código del trabajo no está sometido al salario mínimo, motivo por el que puede hacerse por el monto que se desee.
Al contratista le hacen una retención por honorarios que es del 10% para las personas no declarantes y del 11% paras las declarantes y le descuentan un 1% adicional para el impuesto de Industria y Comercio Agregado (ICA).
Los trabajadores independientes también deben pagar su totalidad pensión y salud. Por pensión debe pagar el 16% sobre el 40% del valor bruto facturado (es decir el 6,4% sobre el valor total del contrato sin descontar la retención) y por salud, el 12,5% sobre el 40%, (esto es, el 5% sobre el total del contrato).
En este tipo de vinculación, las personas no tienen que cumplir un horario y por lo tanto, puede administrar su tiempo como desee y tener tantos contratos como su capacidad y su tiempo lo permitan.
El trabajador independiente debe recibir un 60% de más que el asalariado
Pongamos el caso de dos personas. La persona A gana $1’000.000 por contrato laboral y la B $1’000.000 por prestación de servicios.
A recibe como salario neto $981.500 (que se obtienen de sumarle el subsidio de transporte de $61.500 y restarle los $80.000 que le descontaron por aportes a salud y pensión). Hay que tener en cuenta que por prestaciones sociales, el asalariado recibe un 22% más de su salario cada mes, por lo que A recibirá en promedio $1’210.623. Y si se le suma la dotación que constituye salario en especie, su ingreso neto mensual será de $1’236.623.
Por su parte, B debe pagar $110.000 por retefuente e ICA y hacer aportes a Salud y Pensión por $114.000, por lo que su ingreso neto será de $776.000. A recibe todos los meses $460.623 más que B.
Para que ambos empleados tuvieran el mismo ingreso neto sería necesario que B ganará un básico de $1’593.200. Esto quiere decir, que B debería ganar un 59,3% más que A para que ambos mantuvieran el mismo nivel de vida.
Escenario 1: A gana $460.623 más que B
salarios#2

Escenario 2: A y B tienen el mismo ingreso neto
salarios#1

domingo, 4 de enero de 2015

ASÍ VIVE EL 1% DE LA POBLACION MAS RICA DE HAITÍ- "LA MAS REPUGNANTE ELITE"


Philippe Dodard y su esposa en su casa de Petionville. Sr. Dodard es un pintor, escultor y diseñador. Artista puso muy cerca del establecimiento, que regularmente recibe órdenes de los bancos y las grandes empresas haitianas. Sus obras adornan las paredes de muchas casas de la élite.


Mucho se ha escuchado de que Haití es el país más pobre del hemisferio occidental, sin embargo, muy pocas personas saben de la élite que habita en esta pequeña isla caribeña. La mayoría de ricos del pequeño país llegaron a principios del siglo pasado de lugares como Francia, Líbano, Siria, Alemania o Jamaica. Ese 1% de la población controla el 50% de la economía y las 500 personas que más pagan impuestos generan el 80% de lo que recauda el fisco haitiano.

Ante  semejante desigualdad, no es raro escuchar criticas como la del escrito Lyonel Trouillot (nacido en la isla), quien califica a la burguesía local como "la más repugnante élite", por reducir a "La perla de las  Antillas" en un estado de pobreza absoluta. 

El foto reportaje publicado en Foreign Policy muestra cómo viven los más ricos del país más pobre de américa, demostrando, una vez más, las desigualdades sociales existentes en la isla. Y aunque mucha ayuda fue prometida después del terremoto que prácticamente destruyó a la nación entera, muy poco de ese dinero se ve invertido en la población.

A los ricos, sin embargo, parece que ninguna de las catástrofes que ocurren en Haití les afectara. Ellos siguen viviendo en sus grandes mansiones, alejados de los barrios peligrosos, entre fortalezas que buscan alejarlos de la pobreza que impera en las calles.

Paradójicamente, es en manos de esa élite que se encuentra la reconstrucción de Haití. Serán las empresas que ellos manejas las que le proveerán al país los productos y servicios necesarios para su desarrollo, serán sus industrias las que crearán empleo y las que captarán gran parte de la ayuda internacional.

las mayores quejas contra  esta élite tiene que ver con el  apoyo a las dictaduras de Duvalier o a las fuerzas paramilitares después de la elección de Jean-Bertrand Aristide en 1991;ademas de la paralización de la pequeña industria nacional  en favor de las importaciones más rentables y menos riesgosas, también se les acusa a algunos de su participación en el tráfico de cocaína desde América del Sur, que en gran medida pasa por esta isla, donde el Estado, durante casi treinta años, se define por su ausencia.

¿Es justo que en un país con tantas necesidades, unos cuantos sean los dueños de la mayoría? Definitivamente no, pero así es el mundo desigual en el que vivimos. Aquí tampoco es que sea muy diferente la situación...

Reginald Boulos, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Haití, médico, empresario, magnate de los medios y el empresario. Después de tres intentos de asesinato y secuestro de su esposa bajo la presidencia de Jean-Bertrand Aristide, que renunció a sus actividades médicas en el barrio pobre de Cité Soleil, en Puerto Príncipe. "Este país no quería mi ayuda, así que decidí hacer dinero."


Gregory Brandt presidió la Cámara de Comercio e Industria Franco-haitiana, "Mis hijos han estudiado en el extranjero, pero optó por regresar a Haití a pesar de la situación. Y estoy muy orgulloso ... "

Siete de la mañana, clases de fitness en Ultimate Fitness, un club de lujo en. Directores generales, abogados Nos reunimos ...

Clifford Apaid es el jefe de una empresa textil emplea a más de 10.000 trabajadores de montaje camisas, blusas y pantalones para las principales marcas de Estados Unidos. La compañía subcontrata para grandes empresas de Estados Unidos. La familia Apaid es un origen libanés dinastía cuyos antepasados se asentaron en Port-au-Prince en 1930. "Los trabajadores haitianos no son competitivos en comparación con los chinos."

Eric Juan el Bautista dueño de la segunda ,  lotería de Haití. Hijo de uno de los Tontons Macoutes de Duvalier, Jean-Baptiste diseña un total desprecio por el mulato élite que lleva las riendas de la economía haitiana.
(Zureki Zakour, haitiana con ascendencia siria, en Milano, uno de los salones de belleza más exclusivos)
Thierry Gardere, Thierry Gardère, gerente de marca en Haití ron Barbancourt 
De izquierda a derecha: Thierry Gardere, CEO de Barbancourt, Eliane Bayard, director de la agencia, tres de los creativos que han trabajado para mantener vivo el Rhum Barbancourt Magia: OB (desde 2002), J.Breham (1982) y S.Armand (2000). William Eliacin, director financiero de Barbancourt.




guardia de seguridad en una de las mansiones en  Petionville

mansiones en  Petionville
Gilbert Bigio, un Judio y cónsul honorario de Siria por Israel en Haití también pasa a ser uno de los hombres más ricos de esa nación empobrecida.


textos e imágenes: 



domingo, 21 de diciembre de 2014

Otra vez Fidel tuvo razón



Carlos Aznárez.

Nadie sabe más que el pueblo cubano a la hora de enfrentar a un Imperio. Por eso esta victoria lograda con la recuperación de los tres héroes antiterroristas, a cambio de la liberación de un espía de la CIA (dos, nota de este blog) es un paso fundamental a la hora de graficar su paciencia, su tenacidad y por último la dignidad en la defensa de principios.

Al igual que ocurriera con el caso del niño Elián González, en que Fidel puso a todo el pueblo de pie y transmitió esto mismo a los defensores de la Revolución fronteras afuera, la iniciativa movilizadora impulsada por él en un histórico discurso (“Volverán”, sentenció) y en esta última etapa por Raúl, ha dado sus frutos.

Preguntémonos cuántas movilizaciones y actos de todo tipo han realizado las mujeres y hombres de Cuba por la libertad de los Cinco. Más aún, cuánto de ese espíritu solidario sirvió para contagiar a los pueblos del mundo, y hacer que se sumen activamente al mismo reclamo.

Esa conjunción de Pueblo más Fidel más solidaridad internacional ha sido fundamental a la hora de demostrarle primero a los Bush, luego a Clinton y por último a Obama que cuando “golpean a uno de nuestro lado, nos golpean a todos”, y así derrotar unitariamente la inmensa maquinaria de mentiras puesta en marcha desde el 12 de septiembre de 1998, cuando los Cinco fueron detenidos, encarcelados y bochornosamente “juzgados” por los enemigos de Cuba.

Lo ocurrido ahora es parte de una encarnizada Resistencia. La misma que se puso en marcha hace ya casi 56 años cuando el pueblo de Cuba y su dirigencia decidieron hacer una Revolución profunda, sin retaceos de ninguna índole. Un proceso liberador que caminara hacia el Socialismo. El Imperio contestó con su peor rostro y pensó que esa pequeña Isla a escasas 200 millas de su brutal poderío militar iba a naufragar frente al más criminal de los bloqueos. Si eso no alcanzara, allí estaba el recurso de la invasión militar para convencerlos y ponerlos en línea.



Fracasaron una y mil veces. Fueron derrotados en el Escambray, en Bahía Cochinos y en Playa Girón. Tampoco pudieron cuando borraron a Cuba de los foros internacionales, o reteniendo por la fuerza a Elián y menos cuando decidieron tomar como rehenes a Gerardo, Antonio, Fernando, René y Ramón.

Al Imperio en su soberbia, le faltó entender que cuando un pueblo está dotado de una conducción revolucionaria (con Fidel y Raúl la ventaja en ese sentido es enorme), posee la fortaleza ideológica que da el haber ido construyendo el Socialismo durante más de medio siglo y además ha sabido llegar con su ejemplo a los corazones de todos los pueblos de Latinoamérica y el mundo, no hay enemigo invencible.

Por eso, toda Cuba festeja en la calle la recuperación de sus 5 héroes y la alegría que este hecho provoca se extiende como reguero de pólvora. Sólo bastaba ver este glorioso miércoles 17 de diciembre los rostros de los millones de amigos que la Isla de la dignidad tiene en todos los sitios del planeta, o el de los mismos presidentes que estaban reunidos en Entre Ríos tratando de darle más bríos al Mercosur.



Con los Cinco en casa junto a sus heroicos familiares (ellos también jugaron un rol más que destacable), con las relaciones diplomáticas entre los dos países nuevamente restablecidas después de tantos años de asedio gringo, ahora sólo falta el levantamiento del bloqueo. El genocida Obama (que hoy muestre su rostro concesivo no nos debe hacer olvidar con qué clase de personaje hay que lidiar) tendrá que convencer a sus halcones de que este sin sentido ya no va más. Se los viene diciendo en los últimos meses hasta su propia prensa en las páginas del New York Times. Lo susurran sus empresarios, apurados por hacer negocios con Cuba frente a la competencia europea y ahora el avance inversor de China. El bloqueo ha sido un total y absoluto fracaso. Cuba sigue de pie y ha vuelto con fuerza a todos los estamentos de integración latinoamericana.

Por todo ello, si en el tiempo que ahora viene, finalmente la nación cubana terminara de acertarle la estocada final al bloqueo, habrá quedado claro a los ojos del mundo que una vez más la vida pudo con la muerte. Por supuesto que el Imperio lo seguirá intentando, desde ya que el pueblo cubano y su conducción revolucionaria deberán estar alertas frente a la invasión cultural, turística y económica que se avizora (hasta el energúmeno John Kerry ya se ha anotado primero en la lista de visitantes a la Isla), pero esa será otra batalla. Por ahora, a seguir festejando y gritando “Volvieron”. “Viva Cuba”, “Viva Fidel”, “Viva Raúl”. 




jueves, 11 de diciembre de 2014

El pavor de los super-ricos: la desigualdad y los grandes impuestos




 Está causando furor entre los economistas y lectores de asuntos económicos, y principalmente pánico entre los muy ricos, un libro de 976 páginas escrito en 2013 que se ha convertido en un verdadero best-seller. Se trata de una obra de investigación de uno de los más jóvenes (43 años) y brillantes economistas franceses, Thomas Piketty, que abarca un periodo de 250 años. El libro se titula Le capital au XXIe siècle (Seuil, Paris 2013). Aborda fundamentalmente la relación de desigualdad social producida por herencias, ingresos y principalmente por el proceso de acumulación capitalista, teniendo como material de análisis particularmente a Europa y Estados Unidos.
La tesis de base que sostiene es: la desigualdad no es accidental sino el rasgo característico del capitalismo. Si la desigualdad persiste y aumenta, el orden democrático estará fuertemente amenazado. Desde 1960, la participación de los electores en Estados Unidos disminuyó del 64% (1960) a poco más del 50% (1996), aunque haya aumentado últimamente. Tal hecho deja ver que es una democracia más formal que real.
Esta tesis, sostenida siempre por los mejores analistas sociales y repetida muchas veces por el autor de estas líneas, se confirma: democracia y capitalismo no conviven. Y si aquella se instaura dentro del orden capitalista, asume formas distorsionadas e incluso rasgos de farsa. Donde entra, establece inmediatamente relaciones de desigualdad lo cual, en el dialecto de la ética, significa relaciones de explotación y de injusticia. La democracia tiene como presupuesto básico la igualdad de derechos de los ciudadanos y el combate a los privilegios. Cuando la igualdad es herida, se abre espacio al conflicto de clases, a la creación de élites, a la subordinación de grupos enteros, a la corrupción, fenómenos visibles en nuestras democracias de bajísima intensidad.
Piketty ve a Estados Unidos y Gran Bretaña, donde el capitalismo triunfa, los países más desiguales, lo que es confirmado también por uno de los mayores especialistas en desigualdad, Richard Wilkinson. En Estados Unidos los ejecutivos ganan 331 veces más que un trabajador medio. Eric Hobsbawn, en una de sus últimas intervenciones antes de su muerte, dice claramente que la economía política occidental del neoliberalismo “ha subordinado deliberadamente el bienestar y la justica social a la tiranía del PIB, al mayor crecimiento económico posible, deliberadamente desigualitario”.
En términos globales, citemos el valiente documento de Oxfam Intermón enviado a los opulentos empresarios y banqueros reunidos en Davos en enero de este año como conclusión de su informe “Gobernar para las élites, secuestro democrático y desigualdad económica“: 85 ricos tienen el mismo dinero que 3.570 millones de pobres del mundo.
El discurso ideológico lanzado por esos plutócratas es que tal riqueza es fruto de activos, de herencias y de la meritocracia; las fortunas son conquistas merecidas como recompensa por los buenos servicios prestados. Se ofenden cuando son señalados como el 1% de ricos frente al 99% de los demás ciudadanos, pues se imaginan ser los grandes generadores de empleo.
Los premios Nobel J. Stiglitz y P. Krugman han mostrado que el dinero que recibieron de los gobiernos para salvar sus bancos y empresas no han sido empleados para la generación de empleo. Entraron en la rueda financiera mundial que rinde siempre mucho más sin necesidad de trabajar. Y aún hay 21 billones de dólares de 91 mil personas en los paraísos fiscales.
¿Cómo va a ser posible establecer relaciones mínimas de equidad, de participación, de cooperación y de democracia real cuando se revelan estas excrecencias humanas que se hacen sordas a los gritos que suben de la Tierra y ciegas a los sufrimientos de millones de co-semejantes?
Volvamos a la situación de desigualdad en Brasil. Nos orienta nuestro mejor especialista en este área, Márcio Pochmann (véase también Atlas da exclusão social – os ricos no Brasil, Cortez, 2004): veinte mil familias viven de la colocación de sus riquezas en los circuitos financieros, por lo tanto ganan a través de la especulación. Continúa Poschmann: «el 10% más rico de la población impone, históricamente, la dictadura de la concentración, pues alcanza a responder por casi el 75% de toda la riqueza nacional. Mientras que el 90% más pobre se queda solo con el 25%» (Le Monde Diplomatique, octubre 2007).
Según datos de organismos económicos de la ONU de 2005, Brasil era el octavo país más desigual del mundo. Pero gracias a las políticas sociales de los dos últimos gobiernos, dígase honrosamente, el índice de Geni (que mide las desigualdades) pasó de 0,58 a 0,52. En otras palabras, la desigualdad, que sigue siendo enorme, bajó un 17%.
Piketty no ve un camino más corto para disminuir las desigualdades que la severa intervención del Estado y la aplicación de impuestos progresivos sobre la riqueza hasta en un 80%, lo que horroriza a los super-ricos. Son sabias las palabras de Eric Hobsbawn: «El objetivo de la economía no es la ganancia sino el bienestar de toda la población; el crecimiento económico no es un fin en sí mismo, sino un medio para dar vida a sociedades buenas, humanas y justas».

Y como gran final la frase de Robert F. Kennedy: «el PIB incluye todo, menos lo que hace que la vida valga la pena».

jueves, 27 de noviembre de 2014

Tercera Via Nuevo Truco Viejas Pràcticas




Tercera Vía nuevo Truco con Viejas Practicas
Manuel Humberto Restrepo Domínguez

La tercera vía política, probada en Gran Bretaña, por Blair del partido laboralista y orientación conservadora, con mas economía que ética y mas moralismo que deliberación, y que hoy propone seguir el presidente Santos, permite entender lo que viene en democracia. La tercera vía es una apuesta de reacomodación de la concepción individualista impuesta por el mercado para reducir derechos y eludir de lo político todo antagonismo constitutivo de las sociedades humanas. En Colombia ni siquiera se ha reconocido lo político como posibilidad de actuación de contrarios que disputan el control del estado porque ha imperado una única y despótica manera de pensar y ejecutar el poder. A Colombia no podrá irle mejor ni peor porque el presidente anuncie que gobernará con base en teorías de una pretendida tercera vía política entendible como la sumatoria ideológica de partes inconexas que concuerdan en combinar la eficiencia económica con la estabilidad social, lo que en ultimas es la continuación de lo mismo con otros nombres, es decir mas mercado, menos estado, mas saqueo, menos colectivo.
                         Los problemas de la realidad social, requieren para su solución mas que simples mezclas técnicas que resultan útiles para reacomodar los conceptos sin cambiar las practicas. Los llamados nuevos partidos como el Centro Democrático que encarna la extrema derecha guerrerista, Cambio Radical, que junta dos términos vacíos, u Opción Ciudadana cuyos fundadores pagan condenas por paramilitarismo, han demostrado que no hay nada nuevo, el todo está controlado por los viejos representantes de la política tradicional degradada y estos son la garantía de la clientelizacion sin política, sin ideas, sin debate conservado a través de instituciones porosas y proclives a incubar y reproducir sistemas de corrupción, impunidad y barbarie, que  los sostienen. Lo nuevo es mas bien el modo y rapidez con que integran legalidad con ilegalidad, delito con impunidad, injusticia con cinismo y no inmutarse para seguirse llamando democracia, es el triunfo del mercado sobre el estado.
                             En Colombia los rastros políticos muestran el control del poder del estado y la economía por una sola vía liberal-conservadora, compuesta por una gran familia heredera de las tradiciones liberales del individualismo, que gobiernan según sus intereses e impiden reconocer a otras identidades colectivas. La gran familia entran en tensión cuando hay cambio de clan en el gobierno, no por diferencias en plataformas o programas políticos o sociales. No hay registros de que el Estado haya sido controlado por una segunda vía, referida a socialismo,  comunismo o proyecto originario de indígenas, afros, obreros, artesanos o campesinos. Se impone un pensamiento único distribuido en dos partidos que conforman el todo –poderoso e irrefutable poder-. Aunque provisionalmente aparezcan separados o con contradicciones formales gravitan sobre el mismo centro hegemónico y se desplazan sobre el mismo eje de dominación. Es usual que en momentos de crisis los potentados económicos o las jerarquías eclesiales o militares levanten la voz, y llamen al orden a los gobernantes.
                        La productividad promovida por los neoliberales ha destrozado la economía propia, incluida la de la burguesía nacional que se encargaba de las clientelas políticas regionales, ahora en manos de poderes mafiosos y alianzas de todo orden y ningún escrúpulo. A pesar de este panorama los partidos se mantienen intactos. El interés privado encaja en la lógica de la tercera vía cuyo ideario se resume en: tanto mercado como sea posible y tanto estado como sea necesario. No hay nada nuevo, el mercado se tomó el estado, o mejor las reglas del capital se apropiaron del estado para eliminar derechos, garantías y protección a la riqueza colectiva, le han  otorgado status prioritario a las mercancías sobre la vida humana, y quienes gobiernan representan los deseos de poder de la gran familia extendida incapaz de comprender la naturaleza pluralista del mundo social y respetarlo.
                         La tercera vía surgió como expresión política de la realidad europea, victoriosa con la caída del muro pero en crisis, sus bases teóricas son escasas y ajenas a la Colombia de diversidades y diferencias, de biodiversidades y pluralidades. Sus resultados no dicen mucho a su país natal Gran Bretaña, cuya economía esta sobreprotegida para comprar y abierta para vender guiada por un espíritu colonialista aun vigente, su intervención en la invasión a Iraq tiene manchada con sangre de inocentes su bandera, los inmigrantes son tratados como subhumanos, la monarquía es su sostén aunque su discurso es liberal. En Colombia quizá el mayor parecido con la cuna de la tercera vía es la forma de oculta monarquía sin monarca perpetuo, con familias (no con partidos) alternándose en el poder, sin otro, sin adversario, como estrategia política central para conservar el poder.
                         La diversidad de Europa se nutre con los desterrados de otros mundos llamados inmigrantes usualmente señalados de ilegales tenidos en cuentan por el sistema judicial, negados por el sistema económico y victimas del sistema humano, inclusive autores como Habermas reclaman mas cárceles para ellos en cambio de condiciones para que accedan a los derechos negados en sus países hoy saqueados por el capital trasnacional. Europa tiene de homogeneidad y también de igualdad, tiene todavía beneficios del estado de bienestar que paulatinamente la tercera vía se ha encargado de desmontar. En Colombia hay mucho de homogeneidad extendida por el terror y nada de igualdad a cargo del estado asaltado por el capital. Es costumbre igualar con metodologías de análisis y formalidades de papel, no a través de los bienes indispensables para vivir con dignidad y las libertades son administradas en el mercado de clientelas políticas que hacen el control político de las necesidades.

                      En Colombia, la tercera vía aparte de truco conceptual o jugada de tahúr, servirá como herramienta de ajuste liberal-conservador, para legitimar las practicas de la unidad nacional del presidente con otro nombre. Servirá para reacomodar la política tradicional y de antemano crear confusión a otras vías políticas en el desarrollo del conflicto sin guerra, cuando lo esperado es precisamente apertura política real con reconocimiento a los otros, adversarios o antagónicos y propiciar la inclusión social, a la par con la desactivación de las estructuras mafiosas incrustadas en la vía liberal-conservadora. La tarea política esencial del Presidente no es rediseñar un partido propio,  ni relanzar apuestas por la perpetuidad de su clan, si no gobernar con el Mandato por la Paz que acaba de recibir -en medio de una precaria participación y una democracia cuestionada-, para suscribir con la insurgencia el cierre del conflicto armado y trazar el camino para resolver la desigualdad y la exclusión.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Estos hombres, son nazis verdaderamente nazis




Hay hombres que luchan un día y son buenos, otros que luchan un año y son mejores, pero hay los que luchan toda la vida esos son los imprescindibles, anunció Mario Benedetti en uno de sus versos más reconfortantes para quienes no se cansan de luchar por sus derechos. Pero también los hay del otro lado. Hombres que hacen daño un día y son absurdos, otros que hacen daño toda su vida, esos son los miserables, son nazis. Sus virtudes del mal están en lo que hacen y en la capacidad para borrar las huellas del daño en versión mejorada del horror nazi. Son astutos, se atrincheran en redes, logias y guetos para autoprotegerse y hacerse respetar y temer, incluso promueven organizaciones paralelas como sindicatos, colectivos, juntas, ONG o plataformas, para vaciar los discursos. Creen firmemente que su misión es curar a impíos, herejes, críticos, comunistas y rebeldes en general de la enfermedad llamada dignidad.
 
Siguen el plan de una matriz de odio incrustada ya en políticas de estado, en programas de instituciones, en acciones específicas para eliminar legalmente a los otros, a sus adversarios. Su trazado es combatir toda forma de pensar y hacer contraria a su interés de sometimiento y control de gentes y territorios. Son partes de un engranaje criminal, unos son determinadores, otros adiestrados ejecutores. Para estigmatizar y mantener el miedo usan cartas anónimas, diseñan pruebas falsas, inventan justicieros. Con el solo anuncio de adelantar en el Congreso un debate político sobre paramilitarismo, en una semana distribuyeron amenazas a 180 defensores de derechos humanos. Entre tanto mantienen la cuota de sangre de un defensor asesinado por semana para que sepan que están ahí y que está vigente la estrategia nazi.
 
Como señalara Luther King, Hitler no hizo nada al margen de la ley, nada por fuera de un particular régimen democrático y una economía de mercado que nadie condenó. La solución final fue el buen ejemplo empresarial, el exterminio presentó indicadores de eficacia y eficiencia favorables a los negocios, logró la mayor cantidad de muertes en un solo instante, sin responsables directos, con bajo costo, con invisibles ríos de sangre y con los rastros de la barbarie borrados.
 
De esos hombres hay cientos todavía, saben pensar el crimen, justificarlo, borrar los rastros y ponerles a sus víctimas la responsabilidad de su muerte. Son hombres despreciables que llevan en sí el sello de lo inhumano, que les permite ser capaces de todo, actuar con obsesión sin límites. Los mueve el sentimiento de desaparecer al enemigo para no dejar rastro. Paramilitares colombianos como el Iguano, Mancuso, Centella, don Mario, el Médico, don Berna, H.H, el Alemán y muchos más que en sus breves confesiones han dicho que no dudaron en tajar trozos de carne humana viva y comerla para deleitar su victoria frente a las víctimas del horror, no se conmovieron al realizar disecciones en la carne viva del enemigo acusado de comunista, guerrillero, colaborador o amigo del colaborador para saciar su odio. Tampoco sintieron vergüenza al cortar las cabezas de sus adversarios y jugar al futbol o abrir en vivo los vientres de embarazadas para sacar el feto enemigo, no vomitaron descuartizando cuerpos de inocentes o cargando víctimas a los hornos crematorios para disminuir las pruebas del exterminio sin rastro.
 
Estos hombres miserables tratan de sacar a sus víctimas del espacio público para eliminarlos en silencio, de a uno, de a pocos, saben la combinación posible entre la ley y sus actos criminales. A esos hombres los paraliza el verbo que los pone en evidencia y les descubre sus imposturas porque sus cuerpos ya no son políticos, son meramente biológicos y no se atragantan con la carne de sus muertes. Añoran otra vez un estado nazi como el que formó a sus héroes. Llevan en sus cuerpos la sustancia criminal. Así sus determinadores no disparen actúan con ansias de someter, de torturar, de vengarse con el otro de su propio y triste destino. Son hombres sin otro, sin humanidad, solo saben hacer daño. Destruyen al otro para ocupar su lugar. Los persigue la culpa de no haber creado su lugar propio en el mundo, viven donde muere el otro, comen su carne para tratar de parecerse a sus víctimas. Son el Caín de sus hermanos para suplantarlos. Nunca están en su lugar, siempre están en el lugar de otro. Su talento es biológico, visceral, enfermizo. Sus conductas son de supervivencia, son cazadores en busca de presa para arrancar el álito de vida de sus víctimas que aliente su miserable existencia que no es fácilmente superable aun con años de tratamiento siquiátrico. Tienen el mal en sus células, no logran enfrentarse a sus propios recuerdos, son obsesivos atados a una terrible depresión que tratan de superar ejercitando su ansia irrefrenable de continuar destruyendo, matando, regando de victimas todos los caminos que logran pisar.
 
Estos hombres para hacer daño y continuar pereciendo honestos, abonan el camino con el terror que causan sus métodos para ganar el silencio y las omisiones de quienes pudieran actuar y no lo hacen por el miedo a ser la próxima víctima y prefieren repetir que no pueden hacer otra cosa que lo que hacen, que omiten para también parecer honestos y dejar abierta la puerta a la inmarcesible impunidad Estos hombres Nazi, en todo caso, terminan rompiendo los vínculos con lo humano y fabrican cadáveres y víctimas, no les interesa ni la vida ni la muerte, solo el cadáver, que pone en entredicho incluso la posibilidad de llamar humano al criminal. No quedan testigos de su obra, solo su propio testimonio, el secreto del hilo conductor de sus crímenes lo llevan ellos mismos y nadie más puede dar testimonio de su miserable tarea destructiva. Quizá vuelva Núremberg otra vez, por lo menos para saber del horror que han provocado esos hombres, nazis incrustados en las paredes de mi barrio, de mi calle, de mi pueblo, de mi entorno en el que habitan también imprescindibles.
 
 P.D. solidaridad a M. Ángel Beltrán colega profesor de la U.N y a todos/as los perseguidos de la academia por su pensar.


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