Traductor

miércoles, 9 de octubre de 2013

ACUERDO DE COOPERACIÓN COLOMBIA-OTAN ES TRAICIÓN A AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE


Foto: libia-sos.blogspot.com

CEPRID

Como si existiese un fatalismo histórico, otra vez, un Presidente de la República de Colombia, Juan Manuel Santos, traiciona al ideal de la Patria Grande concebida por el Libertador Simón Bolívar, al obedecer los mandatos de las oligarquías conservadoras y el dictado imperial, para casi de rodillas, implorar que sea admitida como socia de la OTAN, la poderosa maquinaria de guerra del imperio y sus aliados de UE, hecho que fisura gravemente a la Celac y Unasur.
Esas oligarquías colombianas y generalmente latinoamericanas y caribeñas, enriquecidas con el sistema de explotación más cruel e inhumano, y con el robo de las tierras y los recursos a los campesinos, y el pillaje corrupto a sus pueblos, jamás entendieron lo que Simón Bolívar decía en 1829 desde Guayaquil: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar a la América de miserias a nombre de la libertad”

En 1826 se efectuó el Congreso Anfictiónico de Panamá, que fuera convocado por Simón Bolívar, para plasmar el ideal de la unión latinoamericana y caribeña. Ordenó expresamente no invitar o involucrar a los Estados Unidos, pero el General Francisco de Paula Santander, presidente de la Gran Colombia, desobedeció la orden y cual lacayo del nuevo imperio invitó a John Quincy Adams, presidente de los Estados Unidos, para que asistiera él o sus delegados a tan importante y trascendental Congreso. Bolívar al enterarse de la desobediencia traicionera, en carta le dijo a Santader: “este paso nos costará pesadumbres con los albinos”, y aunque el Congreso fracasó, los Estadounidenses no cejaron en sus diatribas hacia El Libertador.

Desde la visionaria Carta de Jamaica (1815), Simón Bolívar señalaba el imperativo de una alianza entre los países que fueron subyugados por la Corona de España, y así poder contrarrestar una reconquista española o la infame influencia de otras potencias.

A partir de 1817, los Estados Unidos comenzó su política expansionista. A cualquier precio quería anexionar el territorio francés de Lousiana y la Florida española sin apartar sus ojos de águila imperial de las islas del Caribe.


En 1824, se impuso la Doctrina Monroe; “América para los Americanos”, que ha servido para que Estados Unidos considere a América Latina como su patio trasero y al Caribe como su lago particular. Además, jamás se debe olvidar la propagandizada “democracia” que le sirvió para imponer atroces dictaduras, invadir militarmente a las repúblicas libres y soberanas en defensa de sus intereses, y pretender neocolonizar a nuestras patrias para santificar el saqueo de los recursos naturales y oprimir a nuestros pueblos.

En los últimos tiempos impuso las dictaduras fascistas en el Cono Sur, implantó las sanguinaria Operación Cóndor, impuso el Plan Colombia y luego el Plan Patriota para declarar la guerra contra el ”narcotráfico internacional” y las guerrillas de las FARC-EP y ELN, apropiarse de ocho bases militares y ahora ordenar, junto al conservadurismo que es uno de los más depravados de la política latinoamericana,. la presencia de la Organización del Tratado del Atlántico Norte -OTAN- como una real amenaza a la paz, seguridad, independencia y soberanía de las naciones de América Latina y el Caribe. Para el imperio no basta mantener el bloqueo genocida por más de cincuenta años en contra de Cuba, ni en los últimos años haber derrocado mediante golpes de Estado a los Gobiernos de Zelaya en Honduras, de Lugo en Paraguay e intentar golpes de Estado para derrocar a Hugo Chávez y ahora de Nicolás Maduro en Venezuela

Estados Unidos quiere todo el poder y para subyugar a nuestros pueblos y para ese fin ese fin, inclusive ha patrocinado la Alianza del Pacífico para aprovechar el sometimiento de los gobiernos de las derechas de Chile, Paraguay, Colombia y México, Alianza, además, que sirve para contraponerse al ALBA.

El imperio quiere más: Meter a la OTAN en América Latina y el Caribe de la mano de Colombia del conservador presidente Santos, mediante un asociamiento servil, acto que fue calificado como una “puñalada en la espalda” por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro.


Casi dos siglos después de haberse consumado la traición de Santander, ahora se produce la traición de Santos, justamente cuando los países de América Latina y el Caribe decidieron cumplir el sueño de Bolívar con el inicio de los procesos integracionistas de la Celac, Unasur, Mercosur, el ALBA. Los herederos políticos del general Santander, se arrastran ante el imperio y obedecen sus mandatos, para ser parte de la OTAN con el uso de argumentos peregrinos, fuera de toda razón histórica que les ha llevado a firmar un “pacto de cooperación” con la más criminal maquinaria de guerra de estos tiempos: La OTAN.

 ¿PARA QUÉ COLOMBIA QUIERE UN CONVENIO CON LA OTAN?

El presidente colombiano Juan Manuel Santos “toma cada vez más mayor distancia de la corriente ideológica que se impuso en América Latina en la última década. Con la muerte de Hugo Chávez, al que incluso llegó a llamar “su mejor amigo”, el mandatario colombiano ha vuelto a sus orígenes ultraconservadores y ha tomado importantes decisiones” que lo atan cual lacayo al imperio del terror, como si no bastaran el Plan Colombia, el Plan Patriota y la cesión de ocho bases militares. Obediente al imperio quiere a la OTAN en el territorio de Colombia, ¿para qué?

Para qué, si se entiende que Santos alcanzará la paz con las FARC-EP que se negocia en La Habana. En consecuencia no habrá “terroristas”, ni enemigos internos a quienes combatir porque ese acuerdo se extenderá también al ELN. Pese a la intervención de Estados Unidos, las guerrillas no han podido ser doblegadas ni derrotadas. Nunca se producirá una victoria militar ni del Estado ni de las guerrillas, y esta verdad es harto conocida por el imperio y por el Estado colombiano, por eso es necesario alcanzar la paz con negociaciones de por medio.


¿Acaso quiere Santos agredir a Venezuela, Ecuador, Nicaragua convertidos en regímenes no gratos a Washington? ¿Para ese objetivo agresivo y ahistórico Colombia tiene más de 700.000 hombres en armas: 400.000 en el ejército, marina y aviación; 180.000 en la policía nacional: 120.000 en lo que se conoce como labores de inteligencia; 80.000 hombres en las llamadas fuerzas irregulares, es decir, para-militares, carteles de la droga, bandcrim (bandas criminales)

Cualquier acto de agresión sería una locura rechazada por el mundo entero, menos por Estados Unidos y la OTAN.


Sin necesitarlo, Colombia firmó un acuerdo de intercambio de información, buenas prácticas en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico y el terrorismo con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

“El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, y el comandante supremo aliado, el general estadounidense Philip Breedlove, prepararon la firma y dialogaron sobre cooperación en temas de seguridad, informó el ministerio de Defensa colombiano en un comunicado distribuido en la capital belga.


Pinzón y Breedlove abordaron asuntos relacionados con la construcción de integridad y transparencia en temas de seguridad, así como con el fortalecimiento de la cooperación de las Fuerzas Armadas de Colombia con este organismo multilateral y la experiencia que el país latinoamericano puede ofrecer en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico.

El ministro colombiano también se reunió con embajadores y representantes ante la OTAN de España, Italia, Reino Unido, Estados Unidos, Noruega, Holanda, Portugal y Francia.

Pinzón mantuvo un encuentro con Christian Leffler, el secretario ejecutivo de la Unión Europea (UE), quien a su vez es el director ejecutivo para las Américas de este organismo. Además de visitar Bélgica, el titular de Defensa realizó una gira por varios países: Francia, Reino Unido y España.

El objetivo de esa gira fue reforzar la estrategia de la diplomacia colombiana y buscar acceso a conocimiento, experiencia y buenas prácticas de las fuerzas armadas europeas en materia de operaciones de paz, humanitarias, justicia penal militar y procesos de transformación del sector de defensa y seguridad, según el comunicado del Ministerio de Defensa colombiano.

Santos y su Ministro de Defensa Pinzón dijeron que el objetivo del contacto con la OTAN es “ser un socio en la cooperación como lo son ahora Australia, Nueva Zelanda, Japón, entre otros países”.


¿Mal momento?

En el momento en el que el presidente Santos anunció públicamente su intención de firmar un acuerdo con la OTAN, hubo una tormenta de carácter continental. “Hay un giro negativo hacia una agenda de desestabilización regional, de división regional, de ataque contra la revolución bolivariana y de adhesión a los planes hegemónicos imperiales”, dijo el presidente venezolano, Nicolás Maduro.

“Que un país latinoamericano quiera incorporarse a la OTAN será instrumento de una política para debilitar y tratar de destruir el proceso de unidad que vive la región”, añadió, por su parte, el presidente Daniel Ortega, de Nicaragua.


Otro presidente de la región que criticó duramente a Colombia fue Evo Morales, de Bolivia. No sólo se pronunció en contra de una “amenaza” a Suramérica, sino que pidió al secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), el venezolano Alí Rodríguez, que convocara a una reunión del Consejo de Seguridad del bloque, con carácter urgente.

“Cuando internamente Estados Unidos ya no puede dominarnos a países, a Gobiernos, a pueblos antiimperialistas, ¿cómo es posible que Colombia pida ser parte de la OTAN? ¿Para qué? Para agredir a Latinoamérica, para someter a Latinoamérica, para que nos invada la OTAN como ha invadido en Europa y África”, dijo Morales.

A pesar de esta ola de críticas, Santos ordenó a su ministro viajar a Bruselas y firmar el acuerdo de intercambio de información. El tratado firmado por Colombia y la OTAN para intercambiar información clasificada podría afectar a la confianza entre los países latinoamericanos en materia de Defensa, según algunos expertos.


“América Latina a través de la Unasur está trabajando puntualmente en el ámbito de Defensa y en el ámbito militar para sembrar confianza entre los países de nuestra región. Y esta decisión [de Colombia] afecta precisamente contra esta confianza”, comentó el analista internacional Adrián Fernández.

Ante las críticas de algunos países latinoamericanos a Bogotá de querer pertenecer a la OTAN dando la espalda a otras organizaciones de la región, Pinzón subrayó que "está muy claro que Colombia ni forma parte ni va a ser parte de la Alianza".

En este sentido la portavoz adjunta de la OTAN, Carmen Romero, indicó que "el documento de seguridad firmado hoy no otorga rango de socio (a Colombia) sino de cooperación para intereses comunes". ¿Qué intereses comunes puede haber entre Colombia y la OTAN? Una sarta de falsedades ha utilizado la Colombia administrada por el conservadurismo para buscar “cooperaciones” con la OTAN.

“Por su geografía y según el artículo 10 del Tratado de Washington, "Colombia no podría ser nunca país candidato a la organización", dijeron los otancistas, pero el Gobierno de Santos por intermedio de Pinzón explicó que el acuerdo "permitirá que las experiencias de Colombia en la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo internacional y otras capacidades desarrolladas puedan ser conocidas por otros países que lo requieran". Otra mentira, ¿Qué país querría compartir las experiencias colombianas en su fallida lucha contra las guerrillas, en sus atroces falsos positivos, en sus bandas paramilitares y en su fracaso rotundo de su participación en la perdida guerra de Estados Unidos contra el narcotráfico internacional? ¿Qué país querría aprender de los narcos colombianos la inmensa capacidad para producir cocaína y abastecer por ejemplo, en más del 70% al mercado de consumo más grande del mundo que está precisamente en Estados Unidos? El gobierno de Santos dijo que Colombia podrá “aprender los altos estándares de la OTAN en materias como emergencias civiles y operaciones humanitarias y de paz", además de “asuntos asociados a la integridad, la transparencia, así como mecanismos anticorrupción". Más falacias. ¿Acaso han sido emergencias civiles y operaciones humanitarias y de paz", o “asuntos asociados a la integridad, la transparencia, así como mecanismos anticorrupción" las agresiones de la OTAN que destruyeron a Yugoeslavia? ¿Las agresiones de la OTAN a Libia, Afganistán, Irak, pueden ser consideradas operaciones humanitarias y de paz? Demagogias y mentiras ocultan las verdaderas intenciones del imperio y su OTAN en nuestra América Latina con la vergonzante participación colombiana.

Razones sobran para que el presidente boliviano, Evo Morales, haya calificado a ese “acuerdo de cooperación” como una "provocación" hacia los gobiernos "antiimperialistas". "Quiero que sepan, que es una agresión, una provocación, una conspiración contra los gobiernos antiimperialistas, a Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y no lo vamos a permitir", dijo enérgicamente.

Cabe recordar que el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, declaraba que la OTAN suscribirá un acuerdo con Bogotá para iniciar todo un proceso de acercamiento "con miras también a ingresar a esa organización". Evo Morales, le dijo que el anuncio equivale a un "pedido de ser parte de la OTAN".


Según el mandatario boliviano, la OTAN es un instrumento que usan los EE.UU. y la UE para invadir a otros países y hacerse con sus recursos naturales. "Cuando internamente Estados Unidos ya no puede dominarnos a países, a gobiernos, a pueblos antiimperialistas, ¿cómo es posible que Colombia pida ser parte de la OTAN? ¿Para qué?

"No queremos guerra con la OTAN, queremos paz. No queremos muertos, queremos vida y algunos presidentes de gobiernos como el de Colombia que no se equivoquen, no es posible permitir la intervención de la OTAN, (y que) militares de Europa y Estados Unidos intervengan a Latinoamérica", agregó Morales al tiempo que exhortó a los movimientos sociales latinoamericanos a organizarse para defender los recursos naturales.


Colombia está yendo por un camino diferente, por lo menos en este momento histórico, y toma decisiones propias, acentúa por su parte el analista político Eduardo Berezán. El intercambio de información clasificada entre Bogotá y la OTAN, previsto en el marco del proceso de acercamiento anunciado por el Gobierno colombiano, "genera un quiebre en lo que era la unidad latinoamericana, la integración regional", insiste.

“Colombia podría ser la piedra de tropiezo para toda América Latina, especialmente si empieza a colaborar con la OTAN, ya que podría desequilibrar la seguridad en la región, aseguran los expertos. La posible cooperación de Bogotá con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) "podría tener una implicación muy fuerte (para Latinoamérica), especialmente porque sería el único país de la región que (forme parte de esa organización internacional de carácter militar)", lo que "podría desestabilizar el equilibrio regional de seguridad", sostiene el profesor de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), Raúl Hinojosa.

Según Hinojosa, Bogotá deber "tener mucho cuidado al explicar los motivos del por qué" quiere formar parte de la OTAN, y advierte que el Gobierno colombiano "se está abriendo a las críticas de la región".

Mientras el periodista Ramón Jimeno advirtió que hay temor en Venezuela de que Santos retome la política agresiva que asumió cuando fue ministro de Defensa del ex presidente Álvaro Uribe, cuando acusó a Chávez y a todo el Gobierno venezolano de ser una amenaza para Colombia. "Es un gesto muy agresivo hacia un país que ha ayudado a Colombia a establecer un proceso de paz con las FARC, que de por sí tiene unas complejidades enormes (…) Es lógico que Venezuela lo interprete como una traición", comentó el periodista.


Desde Bogotá (apro) señalaba que el acuerdo de cooperación militar suscrito entre Colombia y la Organización del Tratado del Atlántico del Norte (OTAN) se convirtió en un elemento que tensa las relaciones de este país sudamericano con sus vecinos y amenaza con alterar los equilibrios geopolíticos de la región.

El convenio, suscrito el pasado 25 de junio en Bruselas, sede de la OTAN, fue anunciado por el ministro colombiano de Defensa, Juan Carlos Pinzón, como un mecanismo para intercambiar información clasificada entre las partes y para que este país pueda elevar los estándares de sus Fuerzas Armadas en áreas como protección de derechos humanos, operaciones de paz, justicia militar y atención de desastres naturales.

“En la medida en que Colombia fortalezca su cooperación con organismos multilaterales y otros países, las Fuerzas Armadas podrán elevar sus estándares técnicos y profesionales al nivel de las Fuerzas Armadas de las democracias más avanzadas del mundo y seguir desarrollando capacidades cada vez más efectivas en la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado”, señaló el ministro en una declaración que desató reacciones adversas en varias naciones sudamericanas.

Colombia ha insistido en que no busca ser miembro de la OTAN -una alianza militar estadunidense y europea creada tras el fin de la II Guerra Mundial bajo el liderazgo de Washington—, pero Brasil, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua dejaron en claro que ese acuerdo de cooperación les deja un amargo sabor de boca.

“Es lamentable que algunos países de nuestra América hagan acuerdos con la OTAN, que es sinónimo de dominación, de invasión, de muerte, y no de paz y de justicia social”, dijo el presidente boliviano Evo Morales, quien recordó las cuestionadas intervenciones militares que, en nombre de la democracia y la libertad, ha realizado esa alianza en naciones como Libia.

El ministro de Defensa de Brasil, Celso Amorim, expresó que “respetamos la soberanía de los países pero vemos con preocupación un acercamiento de un país miembro de Unasur y del Consejo de Defensa Suramericano con una alianza defensiva militar extrarregional”.

Colombia es miembro de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), un mecanismo de integración regional que promueve la concertación política de los países del área. Además forma parte del Consejo de Defensa Suramericano (CDS), una iniciativa militar promovida bajo el liderazgo de Brasil que busca “construir una identidad suramericana en materia de defensa”.


Apuesta riesgosa

La investigadora de temas internacionales y de seguridad de la Universidad Nacional (UN) de Colombia, Socorro Ramírez, dice a Apro que el convenio suscrito con la OTAN es una “apuesta riesgosa” para el gobierno del presidente colombiano Juan Manuel Santos, quien desde su llegada al poder, en agosto de 2010, se había caracterizado por desarrollar una política de acercamiento con sus vecinos Venezuela y Ecuador y por participar en el proceso de integración regional en el marco de la Unasur.

Santos logró recomponer las relaciones con Venezuela y Ecuador, que se encontraban muy dañadas por los continuos desencuentros de su antecesor, Álvaro Uribe Vélez, con los gobiernos de esos países. El presidente Santos acaba de denunciar que Uribe participa activamente en diálogos con las derechas a estadounidenses, seguramente del Tea Party y la CIA para agredir a Venezuela y desestabilizar la subregión, tal como venía denunciando el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.

“Colombia ha avanzado en términos económicos, de institucionalidad, de seguridad, pero está lejos de pensarse como potencia regional y me parece que menospreciar la importancia de la buena vecindad y de la construcción de ese acercamiento regional es un riego muy alto”, señala Ramírez, doctora en Ciencia Política por la Universidad de París I, en su crítica al “asocio “ de Colombia ¿con la OTAN .


La catedrática considera que “podríamos estar asistiendo a la profundización de la fragmentación regional, no sólo por Colombia, sino por la radicación de los gobiernos de izquierda”.

“Es probable -decía- que el gobierno colombiano quiera jugar en dos tableros, en el regional y en el global, y que tenga una valoración distinta de la de hace tres años (cuando Santos asumió la Presidencia) de la situación regional. Es probable que este viendo un cambio en la geopolítica regional y que esté tratando de aprovechar eso para buscar una convergencia política mayor en temas de seguridad con Estados Unidos y con la Alianza Atlántica.”.

Equilibrios


El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, consideró el acercamiento de Colombia con la OTAN como una “amenaza” para la región y “una idea verdaderamente aberrante”. Dijo que “se quieren traer el poder militar, la estrategia militar que la deciden en Washington, de guerra de la OTAN, para el continente”.

Venezuela ha potenciado su capacidad defensiva. Ahora construye drones que, al presentarlos en mayo pasado, Maduro dijo que esos equipos servirán para contrarrestar “cualquier amenaza” y “fuerza extranjera enemiga de nuestra patria”. El gobernante sostuvo que la capacidad militar de su país está al servicio de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (Alba), un foro regional conformado por Venezuela, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Antigua y Barbuda, Dominica y San Vicente y las Granadinas…

En el tablero geopolítico regional Colombia es percibida como el más estrecho aliado de Estados Unidos, país que comanda la OTAN, mientras que las naciones del Alba ubican a Washington como una potencia imperial y como el principal enemigo militar de la región.

Colombia con Santos a la cabeza del gobierno se ha convertido en el aliado más importante de Washington en esta parte del mundo con el convenio suscrito en Bruselas, sede de la Organización del Tratado del Atlántico Norte ( OTAN ), que muy a pesar de su servilismo no ha logrado ser considerado socio de la OTAN, tal como declaraban sus voceros al decir: “no otorga rango de socio a Colombia, pero constituye un primer paso hacia una futura cooperación en el área de seguridad”.


“Es muy gratificante cuando los países con valores similares a los nuestros, se acercan a nosotros”, indicó el secretario adjunto de la OTAN, Alexander Vershbow. ¿Acaso Colombia comparte los valores de la guerra de agresión que ha caracterizado a la OTAN. ¿Colombia comparte los crímenes de guerra y los genocidios cometidos por la OTAN con Estados Unidos como Comandante y líder de la Organización del Atlántico Norte?

La OTAN, que cuenta actualmente con 28 países miembros, ha firmado acuerdos de cooperación con países lejanos como Mongolia. Incluso, ha otorgado el rango de socio a países como Nueva Zelanda, Australia y Corea del Sur.


“En el futuro no se descarta que también Colombia tenga el estatuto de socio como Australia o Nueva Zelanda”, dijo la portavoz de la OTAN, Carmen Romero.

En Afganistán, la ISAF (International Security Assistance Force) cuenta con efectivos de 22 países no pertenecientes a la OTAN que contribuyen con 4.000 soldados a la guerra de agresión contra uno de los países más pobres de la tierra.


Rafael Piñeros decía en el diario El Espectador que “De conformidad con las declaraciones del vicesecretario de la OTAN, Alexander Vershbow, y del ministro colombiano, el acuerdo no se enmarca dentro de ninguno de los programas estructurados por la alianza en el pasado, como la Alianza por la Paz, la Iniciativa de Cooperación de Estambul o el Diálogo Mediterráneo, que buscaban acercar a miembros de la Cortina de Hierro, del golfo Pérsico o del sur del Mediterráneo, respectivamente, a las buenas prácticas que en materia de seguridad y defensa desarrollaba la OTAN.

Por el contrario, el documento hace parte de la estrategia trazada en el Concepto Estratégico de 2010 de la alianza, que busca crear instrumentos puntuales y específicos con terceros estados alrededor del mundo. Dentro del abanico de instrumentos, es pertinente mencionar la capacitación de personal civil y militar, de participación en misiones de paz (no en combates sino en otras funciones) y el desarrollo de capacidades conjuntas, por ejemplo en materia de atención a personal herido en combate. Australia, Corea del Sur y Japón tienen convenios en materia de reconstrucción y apoyo de pequeñas comunidades: actividades de apoyo a misiones de paz, no proliferación y manejo de crisis, respectivamente.


Piñeros agregaba que Colombia busca aprovechar la capacitación técnica y militar que el Colegio de Defensa de la OTAN, ubicado en Roma, le ofrece a personal civil y militar sobre diversas materias de contenido estratégico, organizacional y técnico, que permitirá, en un futuro, acercar estándares de profesionalización más altos”. ¿Para qué?

El analista internacional Hugo Moldiz Mercado, sostenía: “La polémica sobre el tipo de relación entre Colombia y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) está demás. El país sudamericano -que es el que mayor asistencia militar estadounidense recibe desde la implementación del Plan Colombia, a principios del 2000-, ya le abrió las puertas de América Latina a ese instrumento mundial de intervención luego de actuar, como socio cooperante y bajo bandera española, en la invasión "de las fuerzas aliadas" a Afganistán en octubre de 2001.

Lo que agrava la situación es la decisión del gobierno del presidente José Manuel Santos de subir un peldaño más en la relación con la OTAN abierta por su predecesor Álvaro Uribe, en medio de una contraofensiva estadounidense en el continente que busca recuperar el espacio perdido desde la derrota del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), su brazo económico. De hecho, la Alianza Pacífico, que la integran todos los países que tienen firmado Tratado de Libre Comercio (TLCs) con EE.UU., al mismo tiempo es la cobertura para una consolidación de sus posiciones militares.

La decisión colombiana, que será debatida en el Consejo de Seguridad de la Unión de Naciones del Sur (Unasur) ha pedido de Bolivia, representa también una amenaza real a la revolución bolivariana, permanentemente asediada por la ultraderecha de ese país desde el principio, y para los diálogos de paz que se llevan adelante en La Habana (Cuba).


La situación no sería delicada si no estuviera en vigencia un Nuevo Concepto Estratégico de la OTAN desde noviembre de 2010, aprobado en la Cumbre de Lisboa, donde en una clara señal de su ingreso al cuarto desplazamiento de su historia desde que fuera creada en 1948, esa fuerza militar multinacional se atribuye al derecho de intervenir en cualquier parte del mundo y por el motivo que sea.

La dimensión del paso que está dando Colombia solo es posible tener en cuenta, además de los elementos señalados líneas arriba, a partir de inscribir los últimos movimientos del imperio en un contexto más amplio y de una manera menos fragmentada. La continuidad de la intervención en Afganistán, donde en más de una década y media no se ha podido derrotar al Talibán y mucho menos desmantelar Al Qaeda, y la presencia militar en Irak, donde jamás se encontró las armas de destrucción masiva que presuntamente tenía Saddam Hussein, así como las amenazas permanentes contra Corea del Norte e Irán y el activo respaldo a la dura represión israelita contra el pueblo palestino, constituyen datos de ese contexto.


Es más, si bien las formas de la intervención en América Latina se muestran, todavía, distintas a las observadas en los continentes de África y Asia, la contraofensiva política y militar de los Estados Unidos contra procesos progresistas y revolucionarios hay que analizarla como parte de una estrategia de dominación de espectro global, cuyo objetivo es garantizar las condiciones de reproducción de un sistema de dominación mundial que, por sus propias contradicciones, no logra encontrar la fórmula “no militar” para salir de la crisis de rotación transnacional del capital que se hace más profunda.

Pero el capital siempre oculta su presencia y la disfraza en discursos e instituciones nacionales e internacionales. Todas, desde el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas hasta la Organización de los Estados Americanos (OEA), pasando por la OTAN, sirven para caminar, respaldados por un amplio despliegue mediático, en la dirección de lograr ciertos niveles de legitimidad.

Los alcances del Nuevo Concepto Estratégico


En la cumbre de Lisboa, en la que participaron 28 estados miembros y 21 asociados, se adoptó por unanimidad el documento presentado por un equipo encabezado por la estadounidense Madeleine Albright, la ultraderechista exsecretaria de Estado del gobierno de Bush a la que Obama le dio su más amplio respaldo a poco de asumir la conducción de la Casa Blanca, en enero de 2009. El “grupo de expertos” estableció los límites del concepto, identificó las amenazas y precisó las cuatro misiones militares del siglo XXI.

El nuevo Concepto Estratégico, el tercero desde el derrumbe de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y el bloque socialista del Este, establece que “La OTAN debe estar dispuesta a desplegar fuerzas militares robustas donde y cuando sea requerido por nuestra seguridad y ayudar a promover seguridad común con nuestros socios alrededor del globo”. Los dos anteriores conceptos de seguridad “guiaron” a las fuerzas militares de la Alianza en los períodos 1991-1999 y 1999-2010. Por lo demás es importante subrayar que ya a partir de 1991, tras el paso de la bipolaridad a la unipolaridad mundial, se van registrando en términos teóricos y prácticos modificaciones en las líneas táctico-estratégicas de la OTAN, que va dejando atrás el concepto de “respuesta flexible” que la acompañó más de cuatro décadas.

Más claro, ni el agua. Con esta redefinición del papel de la OTAN -que se ha constituido desde su fundación, en 1949, en la prolongación de los largos brazos del Pentágono-, las fuerzas militares de la Alianza -que es otra manera de camuflar la hegemonía estadounidense- pueden intervenir en cualquier parte del mundo y por el motivo que consideren necesario o suficiente.


No hay que olvidar que la OTAN surgió poco después de culminada la II Guerra Mundial con el objetivo de neutralizar la influencia de la URSS en Europa y cuyo poder militar, sin el cual el fascismo no habría sido derrotado a partir de la batalla de Stalingrado, se consideraba una amenaza para los Estados conducidos por ideas liberales, democracias representativas y economías capitalistas.

El primer país en que se concretó el Nuevo Concepto Estratégico de la OTAN fue Libia, donde con el pretexto de respaldar a los focos de resistencia militar opuestos al “régimen dictatorial” de Gadafi, la fuerza militar multinacional le ha abierto las puertas a las corporaciones para que se apoderen del petróleo y otros recursos de ese país situado al Norte de África, donde la situación de la población civil desde septiembre de 2011 se ha agravado por el hambre y las violentas disputas entre las tribus.

Pero a la OTAN hay que hacerle un seguimiento más largo. Desaparecido el campo socialista a principios de los 90 y, por tanto, desestructurado el Pacto de Varsovia -alianza militar de los países socialistas en respuesta al peligro que representaba la articulación de Europa occidental y Estados Unidos-, la OTAN no desapareció. La razón esgrimida para su fundación ya no existía y lo que se pasó es a inventar otros pretextos y crear otros enemigos. Todo lo contrario, se le asignaron nuevas misiones que en los hechos empezaron a expandir la zona de influencia militar y política de los países del capitalismo central.

La OTAN ya no tiene los 12 miembros con los que nació en 1949 (de los que 5 primero conformaron el Tratado de Bruselas de 1948: Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Luxemburgo y Países Bajos y a los que se sumaron Estados Unidos y Canadá y luego ese primer grupo invitó a otros 5: Italia, Dinamarca, Noruega, Portugal e Islandia). Su número alcanza ahora a 28. De los 14 Secretarios Generales que ha tenido esa Alianza militar, ninguno ha sido estadounidense. Sin embargo, el liderazgo de Estados Unidos es inobjetable e incuestionable por varias razones: su alianza estratégica con Gran Bretaña y Francia, su capacidad militar y su habilidad de salir siempre bien parado de las contradicciones y las pugnas dentro del bloque de países del capitalismo central.

De ahí que no sea una casualidad que el liderazgo de Estados Unidos en la guerra contra Libia haya encontrado en Gran Bretaña y Francia sus dos entusiastas operadores. De hecho, entre esos tres países hay una convergencia de intereses por controlar el Oriente Medio. De hecho, el imperialismo colectivo del que habla el intelectual Samir Amín para hacer mención a Estados Unidos, Japón y Europa siempre tuvo la intención de constituir un Mercado Común de Medio Oriente para aprovechar los recursos naturales y en el pasado de la bipolaridad hizo alianzas con los gobiernos monárquicos, autocráticos y nada democráticos de la región, así como suministró armas, dinero y entrenamiento a grupos musulmanes anti-comunistas -como Al Qaeda- con el objetivo de neutralizar cualquier intento de expansión de la URSS.


Otro dato, no menor, a tener en cuenta y que refuerza el liderazgo de Estados Unidos en la OTAN y su nuevo concepto estratégico es el alcance de los planes operativos. Lo que se aprobó en Lisboa en 2010 está previsto hasta el 2020 y el plan estratégico de la CIA -de la que ya se ha confirmado su activa presencia en Libia- también llega a ese mismo año.

América Latina, ¿fuera de peligro?

¿La aplicación del nuevo Concepto Estratégico de la OTAN es una amenaza para América Latina? Su importancia está dada a partir del peligro que representa ese rediseño estratégico de la OTAN para los gobiernos progresistas y revolucionarios en el continente, especialmente para Cuba y Venezuela -en primer lugar- y Bolivia, complementariamente.

La primera visita de Obama a tres países de América Latina en marzo de 2011 (Brasil, Chile y El Salvador), las permanentes giras de Hillary Clinton por el hemisferio, el golpe de Estado en Honduras contra el presidente legítimo Manuel Zelaya, el intento estadounidense de mostrar a Bolivia y Venezuela como una suerte de “narco-estados”, las agresiones permanentes contra Cuba, la ampliación de sus bases militares en el continente y la activación de la IV Flota son datos de la realidad que no se los puede ignorar.

Hasta ahora, desde la perspectiva de la Doctrina Monroe, en la que Estados Unidos se asigna una paternidad sobre América Latina y el Caribe, la mayor parte de las campañas de desestabilización de procesos progresistas se han apoyado en fuerzas armadas locales, obviamente con mandos entrenados en la Escuela de las Américas y en grupos paramilitares de corte fascista, aunque también se han dado casos de intervenciones directas de tropas estadounidenses en Guatemala (1954), República Dominicana (1965), Granada (1983), Panamá (1989) y Haití (1994). Todas con la complicidad de la OEA.

Pero si hay algo que tampoco puede ignorarse, es el papel que Estados Unidos ha decidido darle a Colombia en la aplicación de su estrategia global, aplicada ya sea desde el Pentágono o su brazo multinacional, la OTAN. En 2008, a iniciativa estadounidense y con la fachada de España, el presidente Álvaro Uribe logró que el Estado colombiano participara a través de sus fuerzas armadas -las mejores equipadas en América Latina- en las operaciones de la Alianza Atlántica en Afganistán.


La participación de Colombia en la OTAN en calidad de observador se mantiene, pero la figura es más o menos similar a lo que ocurrió con muchos de los países del Mediterráneo, no considerados formalmente dentro de la lista de potenciales miembros. En 1994, desaparecido el bloque socialista, se invitó a varios países de esa parte del mundo (Israel, Egipto, Marruecos, Túnez y Mauritania) y en 2004, en la Cumbre de Estambul, se establecieron acuerdos para garantizar la seguridad y la estabilidad regionales. Es decir, no es una exageración que a partir del nuevo Concepto Estratégico -intervenir en cualquier parte del mundo y por el motivo que sea-, la OTAN vaya facilitando la incorporación colombiana como socio cooperante y de otros países afines a los intereses imperiales en la región que se alistan a fortalecer la Alianza Pacífico.

De todas las amenazas que la Alianza Atlántica identificó en Lisboa para la “civilización occidental” y que justificaría su intervención: proliferación de misiles balísticos y armas nucleares y de destrucción masiva, el terrorismo, los ataques a las vías de comunicación, los ciberataques y la inestabilidad o los conflictos más allá de las fronteras de la OTAN y los problemas derivados del cambio climático y de la escasez de los recursos naturales, los dos últimos son los que podrían invocarse para intervenir en América Latina, donde se ha puesto en cuestión la hegemonía estadounidense y bastante rico en agua dulce, petróleo y gas, biodiversidad, plantas medicinales y otros.

La historia contra los procesos emancipadores no es nueva. Lo nuevo es que las injerencias estadounidenses estarán camufladas en las banderas de la OTAN y en la plena subordinación de la ONU, cuya reestructuración es necesaria y urgente”. Además, Estados Unidos tiene muchas bases militares y pretende otras, pero lo que no entienden los imperialistas y sus esbirros, es que América Latina y el Caribe constituyen una zona libre de armas nucleares y químico-bacteriológicas que, en cambio, las tienen de sobra el Pentágono y la OTAN
d-col/";*r b PG �� , 255); display: inline !important; float: none;">“Es probable -decía- que el gobierno colombiano quiera jugar en dos tableros, en el regional y en el global, y que tenga una valoración distinta de la de hace tres años (cuando Santos asumió la Presidencia) de la situación regional. Es probable que este viendo un cambio en la geopolítica regional y que esté tratando de aprovechar eso para buscar una convergencia política mayor en temas de seguridad con Estados Unidos y con la Alianza Atlántica.”.

Equilibrios

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, consideró el acercamiento de Colombia con la OTAN como una “amenaza” para la región y “una idea verdaderamente aberrante”. Dijo que “se quieren traer el poder militar, la estrategia militar que la deciden en Washington, de guerra de la OTAN, para el continente”.

Venezuela ha potenciado su capacidad defensiva. Ahora construye drones que, al presentarlos en mayo pasado, Maduro dijo que esos equipos servirán para contrarrestar “cualquier amenaza” y “fuerza extranjera enemiga de nuestra patria”. El gobernante sostuvo que la capacidad militar de su país está al servicio de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (Alba), un foro regional conformado por Venezuela, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Antigua y Barbuda, Dominica y San Vicente y las Granadinas…

En el tablero geopolítico regional Colombia es percibida como el más estrecho aliado de Estados Unidos, país que comanda la OTAN, mientras que las naciones del Alba ubican a Washington como una potencia imperial y como el principal enemigo militar de la región.

Colombia con Santos a la cabeza del gobierno se ha convertido en el aliado más importante de Washington en esta parte del mundo con el convenio suscrito en Bruselas, sede de la Organización del Tratado del Atlántico Norte ( OTAN ), que muy a pesar de su servilismo no ha logrado ser considerado socio de la OTAN, tal como declaraban sus voceros al decir: “no otorga rango de socio a Colombia, pero constituye un primer paso hacia una futura cooperación en el área de seguridad”.

“Es muy gratificante cuando los países con valores similares a los nuestros, se acercan a nosotros”, indicó el secretario adjunto de la OTAN, Alexander Vershbow. ¿Acaso Colombia comparte los valores de la guerra de agresión que ha caracterizado a la OTAN. ¿Colombia comparte los crímenes de guerra y los genocidios cometidos por la OTAN con Estados Unidos como Comandante y líder de la Organización del Atlántico Norte?

La OTAN, que cuenta actualmente con 28 países miembros, ha firmado acuerdos de cooperación con países lejanos como Mongolia. Incluso, ha otorgado el rango de socio a países como Nueva Zelanda, Australia y Corea del Sur.

“En el futuro no se descarta que también Colombia tenga el estatuto de socio como Australia o Nueva Zelanda”, dijo la portavoz de la OTAN, Carmen Romero.

En Afganistán, la ISAF (International Security Assistance Force) cuenta con efectivos de 22 países no pertenecientes a la OTAN que contribuyen con 4.000 soldados a la guerra de agresión contra uno de los países más pobres de la tierra.

Rafael Piñeros decía en el diario El Espectador que “De conformidad con las declaraciones del vicesecretario de la OTAN, Alexander Vershbow, y del ministro colombiano, el acuerdo no se enmarca dentro de ninguno de los programas estructurados por la alianza en el pasado, como la Alianza por la Paz, la Iniciativa de Cooperación de Estambul o el Diálogo Mediterráneo, que buscaban acercar a miembros de la Cortina de Hierro, del golfo Pérsico o del sur del Mediterráneo, respectivamente, a las buenas prácticas que en materia de seguridad y defensa desarrollaba la OTAN.

Por el contrario, el documento hace parte de la estrategia trazada en el Concepto Estratégico de 2010 de la alianza, que busca crear instrumentos puntuales y específicos con terceros estados alrededor del mundo. Dentro del abanico de instrumentos, es pertinente mencionar la capacitación de personal civil y militar, de participación en misiones de paz (no en combates sino en otras funciones) y el desarrollo de capacidades conjuntas, por ejemplo en materia de atención a personal herido en combate. Australia, Corea del Sur y Japón tienen convenios en materia de reconstrucción y apoyo de pequeñas comunidades: actividades de apoyo a misiones de paz, no proliferación y manejo de crisis, respectivamente.

Piñeros agregaba que Colombia busca aprovechar la capacitación técnica y militar que el Colegio de Defensa de la OTAN, ubicado en Roma, le ofrece a personal civil y militar sobre diversas materias de contenido estratégico, organizacional y técnico, que permitirá, en un futuro, acercar estándares de profesionalización más altos”. ¿Para qué?

El analista internacional Hugo Moldiz Mercado, sostenía: “La polémica sobre el tipo de relación entre Colombia y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) está demás. El país sudamericano -que es el que mayor asistencia militar estadounidense recibe desde la implementación del Plan Colombia, a principios del 2000-, ya le abrió las puertas de América Latina a ese instrumento mundial de intervención luego de actuar, como socio cooperante y bajo bandera española, en la invasión "de las fuerzas aliadas" a Afganistán en octubre de 2001.

Lo que agrava la situación es la decisión del gobierno del presidente José Manuel Santos de subir un peldaño más en la relación con la OTAN abierta por su predecesor Álvaro Uribe, en medio de una contraofensiva estadounidense en el continente que busca recuperar el espacio perdido desde la derrota del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), su brazo económico. De hecho, la Alianza Pacífico, que la integran todos los países que tienen firmado Tratado de Libre Comercio (TLCs) con EE.UU., al mismo tiempo es la cobertura para una consolidación de sus posiciones militares.

La decisión colombiana, que será debatida en el Consejo de Seguridad de la Unión de Naciones del Sur (Unasur) ha pedido de Bolivia, representa también una amenaza real a la revolución bolivariana, permanentemente asediada por la ultraderecha de ese país desde el principio, y para los diálogos de paz que se llevan adelante en La Habana (Cuba).

La situación no sería delicada si no estuviera en vigencia un Nuevo Concepto Estratégico de la OTAN desde noviembre de 2010, aprobado en la Cumbre de Lisboa, donde en una clara señal de su ingreso al cuarto desplazamiento de su historia desde que fuera creada en 1948, esa fuerza militar multinacional se atribuye al derecho de intervenir en cualquier parte del mundo y por el motivo que sea.

La dimensión del paso que está dando Colombia solo es posible tener en cuenta, además de los elementos señalados líneas arriba, a partir de inscribir los últimos movimientos del imperio en un contexto más amplio y de una manera menos fragmentada. La continuidad de la intervención en Afganistán, donde en más de una década y media no se ha podido derrotar al Talibán y mucho menos desmantelar Al Qaeda, y la presencia militar en Irak, donde jamás se encontró las armas de destrucción masiva que presuntamente tenía Saddam Hussein, así como las amenazas permanentes contra Corea del Norte e Irán y el activo respaldo a la dura represión israelita contra el pueblo palestino, constituyen datos de ese contexto.

Es más, si bien las formas de la intervención en América Latina se muestran, todavía, distintas a las observadas en los continentes de África y Asia, la contraofensiva política y militar de los Estados Unidos contra procesos progresistas y revolucionarios hay que analizarla como parte de una estrategia de dominación de espectro global, cuyo objetivo es garantizar las condiciones de reproducción de un sistema de dominación mundial que, por sus propias contradicciones, no logra encontrar la fórmula “no militar” para salir de la crisis de rotación transnacional del capital que se hace más profunda.

Pero el capital siempre oculta su presencia y la disfraza en discursos e instituciones nacionales e internacionales. Todas, desde el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas hasta la Organización de los Estados Americanos (OEA), pasando por la OTAN, sirven para caminar, respaldados por un amplio despliegue mediático, en la dirección de lograr ciertos niveles de legitimidad.

Los alcances del Nuevo Concepto Estratégico

En la cumbre de Lisboa, en la que participaron 28 estados miembros y 21 asociados, se adoptó por unanimidad el documento presentado por un equipo encabezado por la estadounidense Madeleine Albright, la ultraderechista exsecretaria de Estado del gobierno de Bush a la que Obama le dio su más amplio respaldo a poco de asumir la conducción de la Casa Blanca, en enero de 2009. El “grupo de expertos” estableció los límites del concepto, identificó las amenazas y precisó las cuatro misiones militares del siglo XXI.

El nuevo Concepto Estratégico, el tercero desde el derrumbe de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y el bloque socialista del Este, establece que “La OTAN debe estar dispuesta a desplegar fuerzas militares robustas donde y cuando sea requerido por nuestra seguridad y ayudar a promover seguridad común con nuestros socios alrededor del globo”. Los dos anteriores conceptos de seguridad “guiaron” a las fuerzas militares de la Alianza en los períodos 1991-1999 y 1999-2010. Por lo demás es importante subrayar que ya a partir de 1991, tras el paso de la bipolaridad a la unipolaridad mundial, se van registrando en términos teóricos y prácticos modificaciones en las líneas táctico-estratégicas de la OTAN, que va dejando atrás el concepto de “respuesta flexible” que la acompañó más de cuatro décadas.

Más claro, ni el agua. Con esta redefinición del papel de la OTAN -que se ha constituido desde su fundación, en 1949, en la prolongación de los largos brazos del Pentágono-, las fuerzas militares de la Alianza -que es otra manera de camuflar la hegemonía estadounidense- pueden intervenir en cualquier parte del mundo y por el motivo que consideren necesario o suficiente.

No hay que olvidar que la OTAN surgió poco después de culminada la II Guerra Mundial con el objetivo de neutralizar la influencia de la URSS en Europa y cuyo poder militar, sin el cual el fascismo no habría sido derrotado a partir de la batalla de Stalingrado, se consideraba una amenaza para los Estados conducidos por ideas liberales, democracias representativas y economías capitalistas.

El primer país en que se concreto el Nuevo Concepto Estratégico de la OTAN fue Libia, donde con el pretexto de respaldar a los focos de resistencia militar opuestos al “régimen dictatorial” de Gadafi, la fuerza militar multinacional le ha abierto las puertas a las corporaciones para que se apoderen del petróleo y otros recursos de ese país situado al Norte de África, donde la situación de la población civil desde septiembre de 2011 se ha agravado por el hambre y las violentas disputas entre las tribus.

Pero a la OTAN hay que hacerle un seguimiento más largo. Desaparecido el campo socialista a principios de los 90 y, por tanto, desestructurado el Pacto de Varsovia -alianza militar de los países socialistas en respuesta al peligro que representaba la articulación de Europa occidental y Estados Unidos-, la OTAN no desapareció. La razón esgrimida para su fundación ya no existía y lo que se pasó es a inventar otros pretextos y crear otros enemigos. Todo lo contrario, se le asignaron nuevas misiones que en los hechos empezaron a expandir la zona de influencia militar y política de los países del capitalismo central.

La OTAN ya no tiene los 12 miembros con los que nació en 1949 (de los que 5 primero conformaron el Tratado de Bruselas de 1948: Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Luxemburgo y Países Bajos y a los que se sumaron Estados Unidos y Canadá y luego ese primer grupo invitó a otros 5: Italia, Dinamarca, Noruega, Portugal e Islandia). Su número alcanza ahora a 28. De los 14 Secretarios Generales que ha tenido esa Alianza militar, ninguno ha sido estadounidense. Sin embargo, el liderazgo de Estados Unidos es inobjetable e incuestionable por varias razones: su alianza estratégica con Gran Bretaña y Francia, su capacidad militar y su habilidad de salir siempre bien parado de las contradicciones y las pugnas dentro del bloque de países del capitalismo central.

De ahí que no sea una casualidad que el liderazgo de Estados Unidos en la guerra contra Libia haya encontrado en Gran Bretaña y Francia sus dos entusiastas operadores. De hecho, entre esos tres países hay una convergencia de intereses por controlar el Oriente Medio. De hecho, el imperialismo colectivo del que habla el intelectual Samir Amín para hacer mención a Estados Unidos, Japón y Europa siempre tuvo la intención de constituir un Mercado Común de Medio Oriente para aprovechar los recursos naturales y en el pasado de la bipolaridad hizo alianzas con los gobiernos monárquicos, autocráticos y nada democráticos de la región, así como suministró armas, dinero y entrenamiento a grupos musulmanes anti-comunistas -como Al Qaeda- con el objetivo de neutralizar cualquier intento de expansión de la URSS.

Otro dato, no menor, a tener en cuenta y que refuerza el liderazgo de Estados Unidos en la OTAN y su nuevo concepto estratégico es el alcance de los planes operativos. Lo que se aprobó en Lisboa en 2010 está previsto hasta el 2020 y el plan estratégico de la CIA -de la que ya se ha confirmado su activa presencia en Libia- también llega a ese mismo año.

América Latina, ¿fuera de peligro?

¿La aplicación del nuevo Concepto Estratégico de la OTAN es una amenaza para América Latina? Su importancia está dada a partir del peligro que representa ese rediseño estratégico de la OTAN para los gobiernos progresistas y revolucionarios en el continente, especialmente para Cuba y Venezuela -en primer lugar- y Bolivia, complementariamente.

La primera visita de Obama a tres países de América Latina en marzo de 2011 (Brasil, Chile y El Salvador), las permanentes giras de Hillary Clinton por el hemisferio, el golpe de Estado en Honduras contra el presidente legítimo Manuel Zelaya, el intento estadounidense de mostrar a Bolivia y Venezuela como una suerte de “narco-estados”, las agresiones permanentes contra Cuba, la ampliación de sus bases militares en el continente y la activación de la IV Flota son datos de la realidad que no se los puede ignorar.

Hasta ahora, desde la perspectiva de la Doctrina Monroe, en la que Estados Unidos se asigna una paternidad sobre América Latina y el Caribe, la mayor parte de las campañas de desestabilización de procesos progresistas se han apoyado en fuerzas armadas locales, obviamente con mandos entrenados en la Escuela de las Américas y en grupos paramilitares de corte fascista, aunque también se han dado casos de intervenciones directas de tropas estadounidenses en Guatemala (1954), República Dominicana (1965), Granada (1983), Panamá (1989) y Haití (1994). Todas con la complicidad de la OEA.

Pero si hay algo que tampoco puede ignorarse, es el papel que Estados Unidos ha decidido darle a Colombia en la aplicación de su estrategia global, aplicada ya sea desde el Pentágono o su brazo multinacional, la OTAN. En 2008, a iniciativa estadounidense y con la fachada de España, el presidente Álvaro Uribe logró que el Estado colombiano participara a través de sus fuerzas armadas -las mejores equipadas en América Latina- en las operaciones de la Alianza Atlántica en Afganistán.

La participación de Colombia en la OTAN en calidad de observador se mantiene, pero la figura es más o menos similar a lo que ocurrió con muchos de los países del Mediterráneo, no considerados formalmente dentro de la lista de potenciales miembros. En 1994, desaparecido el bloque socialista, se invitó a varios países de esa parte del mundo (Israel, Egipto, Marruecos, Túnez y Mauritania) y en 2004, en la Cumbre de Estambul, se establecieron acuerdos para garantizar la seguridad y la estabilidad regionales. Es decir, no es una exageración que a partir del nuevo Concepto Estratégico -intervenir en cualquier parte del mundo y por el motivo que sea-, la OTAN vaya facilitando la incorporación colombiana como socio cooperante y de otros países afines a los intereses imperiales en la región que se alistan a fortalecer la Alianza Pacífico.

De todas las amenazas que la Alianza Atlántica identificó en Lisboa para la “civilización occidental” y que justificaría su intervención: proliferación de misiles balísticos y armas nucleares y de destrucción masiva, el terrorismo, los ataques a las vías de comunicación, los ciberataques y la inestabilidad o los conflictos más allá de las fronteras de la OTAN y los problemas derivados del cambio climático y de la escasez de los recursos naturales, los dos últimos son los que podrían invocarse para intervenir en América Latina, donde se ha puesto en cuestión la hegemonía estadounidense y bastante rico en agua dulce, petróleo y gas, biodiversidad, plantas medicinales y otros.

La historia contra los procesos emancipadores no es nueva. Lo nuevo es que las injerencias estadounidenses estarán camufladas en las banderas de la OTAN y en la plena subordinación de la ONU, cuya reestructuración es necesaria y urgente”. Además, Estados Unidos tiene muchas bases militares y pretende otras, pero lo que no entienden los imperialistas y sus esbirros, es que América Latina y el Caribe constituyen una zona libre de armas nucleares y químico-bacteriológicas que, en cambio, las tienen de sobra el Pentágono y la OTAN

Tribunal Dignidad, Soberanía, Paz contra la Guerra-Comité Independencia y Soberanía para América Latina (CISPAL).

http://www.argenpress.info/2013/10/acuerdo-de-cooperacion-colombia-otan-es.html#.UkxTpNvDtSE.twitter

miércoles, 25 de septiembre de 2013

LA LISTA URIBE




















































                                                                                                Por: Cristina de la Torre

Una cosa es capitanear las derechas, opción que la democracia respeta; otra, mofarse del dolor de un país agobiado por el peso de sus muertos a manos, sobre todo, del narcotráfico con anuencia de políticos. 


 La lista de Uribe al Senado, anunciada como renovación de la patria, es, por el contrario,perpetuación del viejo país con sabor a parapolítica. Mascarada desafiante,rehabilita en la parentela del gamonalismo sus lazos con mafias y ex funcionarios públicos sindicados de corrupción. Todo ello cuando Colombia y la Corte Penal Internacional esperaban respuesta de Uribe a la sindicación del Tribunal Superior de Antioquia sobre supuestos vínculos suyos con el paramilitarismo. Y registran con alarma las amenazas de  muerte que desde entonces se ciernen sobre el autor del pliego, magistrado Rubén Darío Pinilla. Esperaban también claridad sobre acusaciones de asociación con paramilitares que llevaron a la cárcel a Luis Alfredo Ramos, ex-gobernador de ese departamento y el más seguro candidato del uribismo a la Presidencia. Por gracia del destino aparece en la lista de Uribe el hijito de este cacique, sin más mérito que el de llevar el nombre del sindicado, y dudosas posibilidades de devolverle el honor al apellido.
En esta comparsa que sólo innova extendiendo el nepotismo del Ejecutivo al Parlamento, descuella la ex-ministra María del Rosario Guerra. Sucesora de su clan cuasi feudal en Sucre, es esposa del presidente de Fedepalma e hija del senador perpetuo José Guerra Tulena; su tío Julio César, gobernador del departamento, acababa de ratificarle a La Gata negocios teñidos de sangre. A su lado, José Obdulio Gaviria, ideólogo de cabecera de Uribe, no obstante haber recibido regularmente estipendios de su primo, Pablo Escobar, si hemos de creer a su hermano, Roberto Escobar. Dos hermanos de José Obdulio fueron a la cárcel por narcotráfico y a un tercero,Carlos Alberto, se le asocia con el asesinato de Guillermo Cano. No existe en Colombia el delito de sangre. Pero sí avergüenza la desfachatez de Uribe para concederle al narcotráfico el más elevado poder simbólico en los cargos que dio a su amigo.
Mas no es todo. En la lista figura también Honorio Henríquez Pinedo, sobrino del condenado por parapolítica Miguel Pinedo Vidal. Y la esposa de José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, elementos de cuya organización tuvieron trato y negocios con los Castaño en Urabá. Y Susana Correa, cercana al PIN y miembro de familia poderosa del Valle que resultó beneficiaria de AIS. Y Fernando Araújo, en gracia de ser hijito del ex-canciller de Uribe. Y Paloma Valencia, ficha de Fernando Londoño. Nieta del ex-presidente Valencia e hija de congresista, eleva a categoría de “teorizante” su habilidad para distorsionar hechos y argumentos hasta dar por verdad un absurdo. ¿Se arrepentirá de haber militado en Alas Equipo Colombia, emporio de la parapolítica? Y Alfredo Rangel, que exhibe don retórico parecido al de Paloma. Serán estos dos, parlamentarios aguerridos. Y Ana Mercedes Gómez, parte del notablato conservador en Antioquia, ex-directora de El Colombiano y ficha de FabioValencia Cossio, cuyo hermano, el ex-fiscal, anda preso por vínculos con lamafia. Y...
Con bancada tan pobre y de oscura condición, no dará el uribismo la talla en los debates que el pos-conflicto imponga. Quizá tampoco el propio Uribe, más proclive al agravio personal que a la razonada confrontación de ideas: rezará la oración de los tres huevitos y sus nostalgias de guerra, mientras el país estalla hacia horizontes que desbordaron a Uribe hace rato. Como anacrónica y afrentosa resulta su selección al Senado, cándido remedo de la Lista Clinton.

  • Elespectador.com| Elespectador.com 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

TENER UNA SEMILLA ES UN DELITO: LA NUEVA DICTADURA ALIMENTARIA


 Por: Dharmadeva
Hace ya décadas estaba pronosticado que llegaría el momento en que tener una semilla sería un crimen. Parecía ciencia ficción imaginar que un campesino no podría guardar semillas para la próxima cosecha, como lo había venido haciendo por milenios. Sin embargo, es un hecho.
Después de la firma del TLC con los Estados Unidos y de la expedición de normas como la Resolución 970 del ICA, la Policía Nacional, siguiendo las instrucciones de los funcionarios del ramo azuzados por las multinacionales dueñas de las semillas, ha comenzado a maltratar a campesinos y agricultores, a arrojar toneladas de comida al basurero y a penalizar a quienes no sirvan los intereses de los nuevos dictadores de la alimentación. El documental de Victoria Solano en youtube, que me impulsó a escribir esta columna, es una denuncia aterradora. Si el campesino enfrenta el monopolio de las corporaciones y guarda sus semillas «patentadas», se va para la cárcel o paga enormes multas. Estamos en las manos de las multinacionales y de lo que quieran meternos a la boca, a los precios que quieran.
 Nuestros dirigentes, ciegos codiciosos, optaron por proteger una docena de semillas extranjeras genéticamente modificadas antes que proteger el patrimonio de miles de semillas que habían sido descubiertas o adaptadas y amadas por siglos en América. Y nunca les contaron a los campesinos que esto les sucedería a menos de un año de la firma del TLC, ni los prepararon para la catástrofe.
 Y después pretendemos que haya paz en un país que deja a sus cultivadores en la inopia. Un exembajador con rabo de paja se atreve a decir que «Hay actores que sueñan con una Colombia sujeta a un modelo económico arcaico que impondría restricciones que limitarían severamente el desarrollo agropecuario». Ese modelo “arcaico”, sin embargo, ha logrado en la historia de la agricultura cientos de miles de semillas que los neoliberales querrían convertir en tres o cuatro: maíz de los matones de Monsanto, arroz, algodón y soya de Syngenta o Dupont. Con estas simientes y sus inseparables agrotóxicos, quisieran sembrar sus tierras de la altillanura, como le está pasando a la «República Unida de la Soja» en el Cono Sur. Nunca la humanidad había arrojado al agua y a las tierras tantos venenos juntos, ni deforestado así las selvas en nombre del “desarrollo agropecuario”.
Y esta sacrílega manera de patentar la vida se escuda en la mentira que nos venden de la seguridad alimentaria. Los medios se encargan de seguir diciendo que las nuevas semillas «mejoradas» dan más rendimiento y podrán alimentar a la creciente población del mundo. Pero estudiando la revolución verde vemos que la aseveración es falsa y hay granjas de agroecología que demuestran que rinden más las semillas colectivas logradas a pulso por los conocedores de la tierra y sus frutos en milenios de trabajo con la tierra, que las semillas privadas de los nuevos dictadores. ¡Hay que pelear de nuevo por las semillas libres!

martes, 3 de septiembre de 2013

CAMPESINADO = “BLANCOS LEGÍTIMOS”




Debemos exigir castigo a los responsables de los asesinatos y atropellos cometidos por la fuerza pública, así como la libertad inmediata de los detenidos y judicializados en la defensa de nuestros derechos. El ESMAD no puede seguir entrando como un ejército de ocupación en las comunidades. Desde hace años hemos exigido el desmonte del ESMAD, que debe ser inmediato.

Fernanda Espinosa
Fuente: www.publimetro.co
Sobra hablar de lo justo del paro por el que atraviesa actualmente Colombia. Protagonizado por el campesinado que hoy no tiene cómo mantenerse. Pasado un año de la firma del TLC con Estados Unidos y Europa, importantes sectores agropecuarios se están quebrando debido a la importación de productos como la leche y el café. Y ni hablar de la semillas, pues desde la Resolución 970 del ICA no pueden sembrar sus propias semillas, sino deben comprarlas certificadas casi siempre a transnacionales. Y eso que aun no hemos entrado a temas estructurales como la propiedad de la tierra1 o el cambio del uso del suelo con la embestida de la locomotora minero energética.
Ya son más de 40 vías afectadas a nivel nacional, y crece la movilización en Nariño, Cauca, Boyacá, Huila, Cundinamarca, Putumayo, Caldas, Tolima, Caquetá, Valle, Meta, Antioquia, Santander. A esto se suman los cacerolazos de la solidaridad con el sector agrario en ciudades como Tunja, Bogotá, Armenia, Samacá, Sogamoso, Cali, Bucaramanga, Medellín, Pasto, Paipa, Ibagué, Ipiales y Neiva, entre otras, que se hacen escuchar hasta los más apartado de nuestra geografía nacional2.

Por dignidad y supervivencia el campesinado colombiano se levanta hoy en el paro. Con tres pliegos de peticiones y propuestas para discutir. Tres pliegos se han presentado como sustento del Paro Nacional Agrario. Uno es suscrito por el Coordinador Nacional Agrario CNA y el Congreso de los Pueblos. Otro pliego es firmado por las “dignidades”: cafetera, arrocera, papera, cacaotera y organizaciones que están por la “defensa de la producción nacional”, y uno más es presentado por la Mesa Nacional Agropecuaria de Interlocución y Acuerdos (MIA Nacional)3. Adicionalmente, el gobierno ha decidido dialogar con los sectores y regiones de manera separada, como estrategia para fraccionar la movilización social. Es desafortunado que no haya una sola mesa de diálogo y pliego de peticiones, pero es gratamente sorprende evidenciar cómo el paro se ha concentrado en sectores y regiones que usualmente no se movilizaban.
El desconocimiento del campesinado como ciudadano y sujeto político del país se reafirma una vez más con las declaraciones del presidente que, en dos ocasiones, ha salido a negar la existencia del paro. Los ministros y el mismo Santos han advertido a quienes están participando en los “disturbios” que serán capturados y judicializados, lo cual parece una amenaza que busca que la gente no participe por miedo a las secuelas.
Aun más desafortunado ha sido la represión con la que se ha tratado a la protesta tanto por parte del Escuadrón Móvil Antidisturbios -ESMAD como del Ejército. El grave balance de los primeros diez días de paro son dos campesinos asesinados por la fuerza pública y cientos de heridos, judicializados y estigmatizados por el gobierno de Santos. El 26 de agosto al joven campesino Juan Camilo Acosta de la vereda Buenas Tardes, en Fusagasuga, le dispararon un gas a muy corta distancia y éste lo golpeó en el pecho, causándole la muerte. La fuerza pública atacó indiscriminadamente a campesinos de las veredas de Pasca, Arbeláez y Cabrera quienes se encontraban en movilización pacífica. En pocos instantes la policía bloqueó el ingreso a prensa y defensores de DDHH, impidiendo el acompañamiento y verificación del levantamiento del adolecente asesinado.
En redes sociales han circulado videos e imágenes de la brutalidad con la cual el ESMAD ha tratado a los y las campesinas. Hubo denuncias en varias de las concentraciones del Paro Nacional en donde la policía estaba decomisando comida (en realidad se trata de viles robos) a campesinos y campesinas. Desde el 19 de agosto en alto de Daza, en Nariño, la policía les quitó los víveres a los manifestantes e impidió su participación en el Paro Nacional.

Sorprende cómo el ESMAD destruye viviendas: en varios municipios fueron atacadas las casas de campesinos rompiendo vidrios, incluso entrando a la fuerza4. El ingreso arbitrario en los lugares de habitación y la destrucción de los bienes de los campesinos es ilegal.
La mayoría de los abusos de autoridad y excesos del ESMAD tienen que ver con el uso de violencia indiscriminada contra manifestantes indefensos. Algunos ejemplos de esto ocurrieron en Tibasosa donde golpearon campesinos indefensos5. Igualmente hemos visto cómo golpean niños, niñas y jóvenes menores de edad6, e incluso ancianos y ancianas, como por ejemplo en Sogamoso donde el ESMAD atacó a una mujer de la tercera edad7. De igual forma se han denunciado armas de uso no convencional contra las protestas. Tal es el caso del uso de las “recalzadas” que son hechas con cartuchos usados de gases lacrimógenos, rellenos de pólvora y canicas que se disparan desde las mismas pistolas Trufly. También se denunció el uso de explosivos del ESMAD contra manifestantes, por ejemplo en la ciudad de Pasto, donde Rober Elio Delgado, líder campesino del Comité de Integración del Macizo Colombiano, perdió su ojo derecho.
Se conocieron casos de disparos indiscriminados con arma de fuego de uso privativo de las fuerzas policiales contra la población, causando varios heridos, como por ejemplo en los sectores de Germania, Altos de Moral y Puente Boyacá. Heridos con arma blanca y elementos contundentes se presentaron en hechos en que se involucra a agentes del ESMAD. Además actos de tortura y otros malos tratos que involucran el uso arbitrario de gases lacrimógenos en sitios cerrados, incluso en hogares infantiles ocupados con niños entre 3 y 6 años, lo mismo que el uso de estos elementos que se lanzan y aplican de manera directa al cuerpo de los pobladores. También ataques contra jóvenes y menores de edad, en condiciones de indefensión, pues se efectúan por fuera de las manifestaciones y en lugares solitarios. De igual forma, el lanzamiento indiscriminado de gases lacrimógenos desde helicópteros, en lugares de concentración de los campesinos8.
En hechos como estos se reportaron 5 personas heridas por balas de cristal disparadas por el ESMAD en el Pilón, Nariño el 21 de agosto. El 19 de agosto, en Chocontá, la policía atacó brutalmente a 600 manifestantes y realizó detenciones arbitrarias, y en Ubaté la policía golpeo y retuvo al campesino José Cristóbal Casas. En el municipio de Marmato fueron agredidos manifestantes el día viernes 23 agosto, efectivos de la policía amenazaron con arremetida por parte del ESMAD. Hubo 12 manifestantes heridos por la policía en la vía Sogamoso- Tibasosa, en una movilizácion de campesinos y defensores de la salud.
De igual forma, el ejército ha participado en estos desmanes. En el Valle del Cauca, como en el resto del país, la represión ha sido feroz. Los campesinos denuncian que el 19 de agosto, mientras se realizaba el bloqueo de la vía San Pedro-Tulua, congregando a unos 2,800 campesinos, cafeteros, lecheros y mineros a la altura de Chambimbal, llegó el ejército a disipar la manifestación con violencia desmedida. El Ejército desde las lomas que conducen a Buga, disparó hacia donde se encontraban fundamentalmente menores de edad, mujeres y ancianos (los jóvenes estaban ocupando la carretera). Dispararon con fusiles de asalto indiscriminadamente a los campesinos, les bombardearon con gases, con los resultados de un herido de bala, Alejandro Vargas Niño, de 17 años, y 40 detenidos que fueron llevados a Buga, donde les iniciaron procesos judiciales. Varias ciudades del país se encuentran militarizadas, con presencia de aviones y helicópteros que intimidan a la población. Además han ubicado tanques cascabel sobre las carreteras. Es increíble que a una protesta ciudadana el Estado responda con aviación y operaciones militares.
Adicionalmente se han denunciado empadronamientos e incluso toma de huellas a quienes se movilizan. Algunos de estos casos se han dado en las carreteras mientras los campesinos se dirigían a participar en las protestas. En Guaviare detuvieron 4 buses y empadronaron a sus ocupantes el 19 de agosto. En Villavicencio el ejército detuvo buses que transportaban campesinos, tomaron cédula y huella dactilar. En Huila la policía amenazó e inmovilizó 10 chivas. En Chachagüí, Nariño, el ESMAD y policías de civil estuvieron tomando fotografías a manifestantes y detuvieron injustificadamente 2 personas. En Llorente, Nariño, la policía fotografió y empadronó a los campesinos movilizados. En Guayabal la policía empadronó a 3 chivas con 500 campesinos, en balsillas. En el Cauca hubo hostigamientos del ejército en balboa, en el municipio de Argelia y señalamientos de infiltración a los manifestantes.
Asimismo se han dado detenciones arbitrarias y masivas, según los medios se reportan más de 100 detenidos y detenidas. En Sogamoso hubo una detención ilegal y arbitraria del joven Camilo Marín en la vereda Crucero. Retuvieron arbitrariamente a 300 campesinos de la Plata, Huila, que iban a las concentraciones del paro Nacional. En el Pilón, Nariño, hay once personas detenidas, quienes fueron judicializadas en los centros de El Bordo. Allí la fuerza pública no respetó el derecho a la protesta, la libre expresión y movilización. Continúa la presión de trescientos miembros del ESMAD y tres tanquetas que ingresaron al casco urbano, lanzaron granadas aturdidoras afectando a niños y niñas, personas de la tercera edad y a médicos de la cruz roja, teniendo en cuenta que son personas protegidas por el DIH. El caso más reconocido de detenciones es el de Huber Ballesteros líder sindical y miembro de la junta de la Marcha Patriótica. Según la fiscalía el líder sindical aparece relacionado en los computadores mágicos de ‘Alfonso Cano’, ‘Mono Jojoy’ e ‘Iván Ríos’.
Supremamente graves son las denuncias de abuso sexual a hombres y mujeres por parte de agentes policiales, además de reiteradas amenazas provenientes de estos funcionarios de agredir sexualmente a las mujeres, esposas e hijas de los campesinos. Es común que, en las manifestaciones, el ESMAD amenace con “violar a sus hijas y esposa” si no se retiran del paro.
También se han denunciado la identificación, señalamiento, persecución y amenazas contra líderes y lideresas del Paro Agrario. En los departamentos de Caquetá, Meta y Huila se ha llegado, incluso, a que el gobierno ofrezca recompensas hasta de $10 millones de pesos por información para identificar a los líderes del paro.
Otra de las denuncias más frecuentes es la infiltración de miembros de la fuerza pública, sin identificaciones visibles, que se hacen pasar como pobladores del territorio con el fin de identificar a los líderes sociales, tomar fotos, grabar videos de las reuniones de las organizaciones con el objetivo de generar señalamientos y evitar el legítimo derecho de protesta. Esto se ha denunciado en muchas partes, pero se ha evidenciado en el Cauca. En el municipio de Rosas se encuentran concentrados aproximadamente 200 campesinos y campesinas en donde el ejército, la policía y el ESMAD realizan hostigamientos permanentes en los lugares de concentración y en las viviendas de los pobladores. En el municipio de El Cairo se han presentado durante los cuatro días que completa la jornada desalojos violentos, agresiones físicas y verbales. Sin embargo los campesinos y campesinas siguen ejerciendo el derecho a la protesta, a pesar de los sobrevuelos en helicóptero, las acciones violentas del ejército y del ESMAD en tanquetas y las constantes y ya sistemáticas amenazas. En la vía Unión-Pasto, en Nariño, el día 26 de agosto aproximadamente a las 5 pm, miembros del SIJIN se infiltraron en la movilización, fueron descubiertos por parte de los campesinos y expulsados de la zona. Algunos líderes organizadores del Paro Nacional Agropecuario han recibido amenazas por parte del grupo paramilitar "Los Rastrojos". Entre los amenazados se encuentran el Senador Jorge Enrique Robledo, el Director de la CUT y el Líder de la dignidad Cafetera Oscar Gutiérrez.
Se ha reportado el irrespeto a los medios alternativos que han denunciado estos abusos. Los medios de comunicación alternativos e independientes intentan mostrar la información. Sin embargo, parece que hubiera órdenes en el Gobierno para detener y atacar a los medios alternativos a nivel nacional. Además, los reportes de medios de comunicación alternativos han hablado de una gran cantidad de enfrentamientos entre campesinos y el ESMAD. Enfrentamientos que han traído abuso por parte de las autoridades y que no han sido mostrados ante la televisión nacional.
Una situación particularmente grave es la que se vive en el departamento del Cauca, donde los dos puntos de concentración, en el norte y en el sur del departamento, los campesinos enfrentan un cerco militar del ejército y la fuerza pública. En esos dos puntos, en El Cairo (Cajibío) y en El Pilón, corregimiento de Galindez (Patía), se está cercando militarmente a los campesinos, mientras se les agrede, se les queman los cambuches que han improvisado, los soldados les roban los alimentos y les botan el agua.
Los abusos por parte de la autoridad "encargada de la protección de la población civil" se ven reflejados en el Paro Nacional. Con todos estos hechos queda la pregunta de si la fuerza pública está cumpliendo sus funciones. El Ministro de defensa ha salido a respaldar sus acciones, indicando que estas acciones no son un par de hechos aislados, es una política sistemática y planificada para reprimir y usar la violencia de manera desmedida contra el campesinado. El ESMAD, la policía y el ejército no actúan como asesinos por error o abuso de autoridad; es la orientación de comportamiento que reciben por parte de los mandos, llegando hasta el nivel presidencial. El comandante del Escuadrón Móvil Anti Disturbios, coronel Rafael Méndez, dijo que los policías “hacen un curso de control y manejo de multitudes”, que no actúan por voluntad individual sino que siguen órdenes de la cadena natural de mando.
Para el próximo martes 3 de septiembre el Teniente Coronel Rafael Alberto Méndez, quien dirige desde hace más de diez años el Escuadrón Antidisturbios, está citado a la Cámara de Representantes a responder por los desmanes. Muchas quejas deberían ser judicializadas. Además es preocupante que no estén actuando y cumpliendo su deber las instituciones del Estado que deben vigilarlos como la procuraduría y la instancia interna de vigilancia de la policía. Asimismo el Defensor del Pueblo debería acompañar y evitar los atropellos del ESMAD ¿Donde han estado estas instituciones?
Debemos exigir castigo a los responsables de los asesinatos y atropellos cometidos por la fuerza pública, la libertad inmediata a los detenidos y judicializados en la defensa de nuestros derechos. El ESMAD no puede seguir entrando como un ejército de ocupación en las comunidades. Desde hace años hemos exigido el desmonte del ESMAD, que debe ser inmediato.
Aun más grave es que con la implementación de la reforma al fuero militar, en especial al artículo 10, se abre la posibilidad a los uniformados de abrir fuego a civiles que consideren “blancos legítimos”. En junio de 2013, la Cámara de Representantes aprobó los 100 artículos de la reforma al fuero militar, en este momento el país espera la respuesta de la corte constitucional. En caso de que ésta sea afirmativa, todos estos casos de abuso del ESMAD, de la policía y del Ejército podrían pasar a la justicia penal militar y ya se conocen las prebendas e impunidad en estos casos. En todo caso, los y las campesinas ya están siendo tratadas como “blancos legítimos”.

1Actualmente el 77% de la tierra está en manos de 13% de propietarios, pero el 3,6% de estos tiene el 30% de la tierra.
2Comunicado del Coordinador Nacional Agrario https://www.facebook.com/CNACOLOMBIA1
3Pliego de las “dignidades”: http://www.nasaacin.org/index.php/informativo-nasaacin/3-newsflash/5992-el-19-de-agosto-todos-a-la-movilizacion-nacional-cafetera-y-agropecuaria; Pliego del CNA: http://congresodelospueblos.org/index.php/pueblo-en-lucha/ultimas-noticias/49-ultimas-noticias/346-el-cna-convoca-al-paro-nacional-agrario-del-19-de-agosto; Pliego de la Mesa Nacional de Interlocución y
Acuerdo MIA: http://www.cut.org.co/index.php?option=com_content&view=article&id=5145:pliego-nacional-de-peticiones-agropecuarias-y-populares&catid=34:comunicados&Itemid=190

4Tibasosa-Esmad arremete contra familias inocentes http://youtu.be/9XrG1tZ3_Pc 5http://youtu.be/U4XCPk2EMDA
6ESMAD en Santa Teresa -Tibasosa ataca a hijo de campesino http://youtu.be/N1bzNrD4l08
7http://youtu.be/m-hOwGjvSPc
8Primer informe Misión de verificación de situación de derechos humanos en Boyacá. 24 de agosto de 2013 http://www.colectivodeabogados.org/Primer-informe-Mision-de


http://palabrasalmargen.com/index.php/articulos/nacional/item/campesinado-blancos-legitimos

martes, 20 de agosto de 2013

EN CIUDAD DE PANAMA LE GRITAN A URIBE ASESINO Y GENOCIDA


Le gritan a Uribe "Genocida" y "asesino" en Panamá

el problema grave en colombia es la impunidad con los crimines cometido por uribe y su familia, con su grupo paramilitar los doce apostoles, con la corrupcion politica y los crimenes de lesa humanidad como los falsos positivos por solo citar un ejemplo y con esta pequeña muestra el tipo sigue paboniandose por el mundo sin que ninguna autoridad haga nada protegido por los yanquis y las multinacionales neoliberales.

esto sin contar con que este señor ha sido el mayor ideologo del neoliberalismo. las privatizaciones, el retroceso en los derechos laborales de los trabajadores colombianos, la corrupcion politica, las persecusiones hasta de los mas moderados opositores.

por eso lo que esta valiente mujer le grito al genocida en un hotel de ciudad de panama no son insultos como lo explica la reportera en el video, sino realidades, crudas, pero al fin realidades de las que aun los colombianos no nos reponemos

Entradas populares

Archivo del blog

Buscar este blog