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lunes, 6 de agosto de 2012

CALI, CONSUMO DE DROGAS, EXCLUSIÓN Y MARGINALIDAD SOCIAL: DIEZ BARRIOS VIVEN CON MIEDO


El Cerco

Un corredor ecológico convertido en una de las  “ollas de vicio” más grande de la ciudad.
A las cinco de la tarde, de cualquier día de la semana, en el corredor vial de la calle 26, entre carreras 39 y 45, en la zona de los barrios San Judas y  el Guabal de la Comuna 10 al sur de Cali, o en el sentido sur-norte, del Barrio Jorge Holguín, de la Comuna 17, los vecinos no pueden salir de sus casas por miedo. Ellos viven al lado del “Cerco”, o también conocida como “Patio Siete”. La mayor concentración de indigencia que está proliferando en esta zona de la  ciudad.

Por Óscar López Noguera
Comunicador Social - Periodista de la Pontifica Universidad Javeriana de Bogotá,Ganador de 20 premios de periodismo, Corresponsal para NTC Noticias, Noticiero AM PM y Noticias Uno. Jefe de redacción y editor general de Noti 5. También ha trabajado con el noticiero 90 Minutos, Noticias CVN. Fue director de comunicaciones de la Universidad Icesi y asesor actual de la sala de prensa de la Pontificia Universidad Javeriana - Cali. Productor de vídeos institucionales y documentales.

Todos han vivido la impotencia de pasar de habitar unos barrios, en los que siempre que llegaban las olas invernales terminaban  inundados por el desbordamiento del río  Cañaveralejo, a vivir hoy en medio de la desesperación por la “inundación” de una zona verde, por más de 150 habitantes de la calle, que la han convertido en su sitio de vivienda y un entorno,  en que se  mezclan la  drogadicción, el consumo indiscriminado de licor adulterado  y todo tipo de manifestaciones, de una sociedad en decadencia. Y lo más grave, sin que se adopten medidas de fondo para enfrentar esta situación.
Muchos de los moradores de estas cuadras tuvieron que reforzar sus puertas y ventanas con rejas dobles. Otros no tuvieron más opciones que vender sus viviendas por la mitad del precio. A muchos les han robado desde electrodomésticos hasta las materas. Mientras que en una avenida aledaña, han aumentado los locales de chatarrerías y compra ventas de hierros y otros materiales, que a su vez, son surtidos por los habitantes y dueños de “el Cerco”.
Hoy, la gran mayoría de los tradicionales habitantes de San Judas o el Guabal que no se han marchado, pues les quieren pagar hasta la mitad del precio lo que valen sus viviendas, han tenido que aprender a convivir con los olores que llegan desde este separador, de marihuana y bazuco. También a  estar obligados  a escuchar  los gritos desgarradores en las medias noches, cuando las mujeres que habitan el “temido” separador, pelean con sus compañeros, evitando desde una violación, hasta un robo. En otros casos los sonidos que se escuchan son de disparos, entre los habitantes de este “cerco”, en algún ajuste de cuentas.
Para los habitantes de estos barrios, la situación ha empeorado desde hace años y medio. Primero fueron grupos reducidos que se fueron tomando el separador. Después llegaron otros más grandes. Y hoy se pueden evidenciar en esta zona verde, seis grupos bien establecidos, que a su vez, tienen sus propis compradores de droga.
Y así se ha venido configurando esta invasión de un corredor ecológico aledaño al Canal  CVC sur. Incluso todos los habitante de la calle, que habitualmente ocupaban los puentes de la autopista suroriental, y que en una iniciativa del Gobierno Municipal, al instalarse una serie de controles, fueron obligados a abandonar estos sitios, según algunos de los vecinos de  los barrios afectados, llegaron a este separador a vivir a sus anchas.

En el “Cerco” una vicha de marihuana se consigue desde dos mil pesos. Y  el “fanor” o el “vendies”, aguardiente adulterado, mezclado con  cocaína, se puede comprar desde los diez mil pesos el porrón, que equivale a unos dos litros.
¿Por qué el fanor? Ese es el nombre del supuesto mayor propietario de alambiques clandestinos de la zona, y ese nombre quedo en el ambiente cuando de adquirir trago ilegal se trata.
Y es que uno de los barrios en donde más se produce licor adulterado de Cali es en San Judas Uno. Según algunos de los vecinos, lo producen en alambiques, que se rotan de casa en casa, para despistar los operativos de las autoridades. Y lo cual ha generado que, en “el Cerco”, sus nuevos habitantes, se roten este licor, sin importarles, los niveles de adicción que les genera.
“El Cerco” además está dividido por zonas, dedicadas en cada espacio al microtráfico de drogas. Uno de los grupos más temidos, es el de los denominados “Piolines”. Y de acuerdo con los vecinos afectados, en días anteriores tras el asesinato de un de los líderes de este sector, a quién conocían con el alias de  “el Cacique”, se presentaron luchas por el poder, y por ende, enfrentamientos con grescas a cuchillo, y disparos, entre los invasores del espacio ecológico y  que generaron, entre los tradicionales vecinos del sector temor, y especialmente el tener que resguardarse en sus viviendas, con la zozobra de poderse convertir en víctimas de una bala perdida.
También insisten los vecinos de barrios aledaños al “Cerco”, que el aumento en el número de habitantes de la calle, está propiciando, que salgan a la avenida aledaña a atracar a los automovilistas y motociclistas, que por esta transitan, y después corren esconderse  con sus “botines”, en medio de esta zona verde, que se está transformando en una de las “guaridas” más grandes de la ciudad.
Un vecino desconsolado insiste en que mientras que en el centro de Cali, por décadas, se ha mantenido en el barrio el Calvario, la ocupación de sus calles, por recicladores y habitantes de la calles, en los últimos dos años, su sector, se convirtió en un “calvario en vida”.
Un corredor ecológico  invadido y descontrolado
Este corredor ecológico de la calle 26, y en el que supuestamente se iba a adelantar la mayor obra de infraestructura urbana, denominada la “Autopista del Bicentenario”, por la anterior alcaldía de Jorge Iván Ospina, y que termino siendo una utopía urbana y para los habitantes de esta zona de Cali en otra  fuente de promesas incumplidas, sobre todo, porque guardaban el anhelo de que con la construcción del viaducto, se le podría solución al problema del “Cerco” y a las otras invasiones que afectan este sector.
Porque no solo el corredor de la 26 está invadido de indigencia, también de negocios particulares que usufructúan desde hace varios años este separador vial, con el visto bueno e varias administraciones municipales anteriores.
De manera sistemática, en cuanto termina la zona conocida como "el Cerco”, se privatizó el corredor, con la ocupación de parqueaderos públicos y compraventa de vehículos.
Uno de los parqueaderos, el más grande,  tiene el nombre de  Los Colores y se ofrece servicio las 24 horas del día. En el área, que es de aproximadamente 500 metros, se encuentran desde contaniers de exportación, hasta busetas y carros particulares.
Metros más adelante hay otro parqueadero, llamado Granada Estación. Y en la misma zona, una compra venta de carros, que tiene una sede principal en el margen derecho de la vía, y en pleno separador han armado una alterna, en la que permanecen, en promedio, veinte vehículos en exhibición.
Esta ocupación de un área, que bien podría ser un sendero  ecológico, se ha  fomentado en un corredor, que le pertenece a la Nación, y que hace parte del área que ocupó  la carrilera de ferrocarril ,  que le fue entregada por una patronato al  Municipio de Cali, pero antes de este proceso y dentro de la liquidación de los Ferrocarriles Nacionales, de acuerdo con fuentes consultadas por  Caliescribe.com, algunas de estas  zonas verdes fueron entregadas por uno de los liquidadores a sus propios familiares para que las utilizaran. En los últimos quince años se han utilizado los terrenos en estas actividades, que les brindan beneficios a los propietarios de parqueaderos, pero que  perjudican al medio ambiente y la calidad de vida de todos los habitantes de los barrios aledaños, que no cuentan con parques para su entretenimiento.
De acuerdo con líderes  de la Comuna 10 de Cali, en este corredor, además de las invasiones de habitantes de la calle, parqueaderos y compraventas de carros, en solo cuatro kilómetros, además se ha incrementado el número de familias que han establecido su vivienda ilegal, en el extremo sur de una franja del mismo. De treinta casas subnormales iniciales se pasó a más de ciento cincuenta. Todas levantadas a un lado de la cuenca del río Cañaveralejo y precisamente en la parte en que este afluente arrastra todas la secuelas  de un paso “inclemente” por una ciudad que lo contamina y que en su último tramo recibe, todas las aguas residuales de esta invasión.
Por más que los vecinos de la Comuna 10 han insistido que se revisen la invasión,  así como ocurre con el caso de “el Cerco”, siempre se han encontrado, con ofrecimientos de parte de las Autoridades y durante varios gobiernos, de que tomarán cartas en el asunto, pero pasa el tiempo y ahí continúan estos flagelos,  por el contrario incrementándose el temor y la zozobra entre los  habitantes de estos barrios. Como anota un vecino, que pidió reserva de su identidad: “Aquí es más fácil que sean los del Cerco, los que llamen y de pronto hasta nos saquen a nosotros de nuestras casas las autoridades”
En aras del equilibirio periodístico, la redacción de la revista virtual Caliescribe.com le envío al Secretario de Gobierno Carlos Jose Holguín,seis preguntas sobre la temática planteada en esta investigación desde el lunes 30 de julio y hasta el día de cierre de edición de esta revista, es decir el 04 de agosto y no obtuvimos respuesta alguna.

domingo, 5 de agosto de 2012

ATROPELLOS DEL ALCALDE DE CALI RODRIGO GUERRERO CONTRA LOS VENDEDORES AMBULANTES Y EL RECHAZO DE LOS CIUDADANOS (VER VIDEO)


http://vendedoresambulantescali.over-blog.es
















foto: centro de Cali, carretilla de vendedor volteada
por funcionarios de la alcaldia, con las frutas lanzadas al suelo
Por: Javier Lopez B
coordinador veeduria   
Algo no debe funcionar bien en el sistema, mientras  que los yupis neoliberales  anuncian grandes crecimientos económicos, la población  se empobrece cada día mas  y el desempleo y la marginalidad crecen a un ritmo más alto que el tan cacareado y promovido crecimiento, para el caso de Cali, la situación es
preocupante ya que siendo esta una ciudad de más de 2.500.000 habitantes, 507000 se dedican al rebusque, la mayoría sin seguridad social de ningún tipo.
y mientras el alcalde Rodrigo Guerrero Velasco solo encuentra  en la represión la forma de "disminuir" esa informalidad,  ya se empezaron a presentar síntomas de malestar y rechazo no solo de los vendedores ambulantes y/o estacionarios, sino también de la ciudadanía en general (ver video) a esta represión, por lo que la administración caleña tendrá que sopesar si sigue apretando el cinturón o, como debería ser, busca soluciones sociales a una problemática igualmente  social

desgraciadamente con lo que ocurrió con la discusión del Plan de Desarrollo presentado  en  el Concejo Municipal, no guardamos muchas esperanzas de que así sea, allí el alcalde rechazo una propuesta de esta veeduría  y respaldada por la concejala Patricia Molina Beltrán en el sentido de realizar un censo socioeconómico el cual tenía como objetivo  replantear su política frente al gremio, identificando las necesidades más sentidas de quienes  laboran en este gremio, al contrario de ello  el plan de desarrollo busca la reubicación de 1500 vendedores estacionarios en un plan de "emprendimiento" que solucionaría a medias un problema que va mas allá de una simple reubicación.


 VIDEO DE ABUSOS DE LA ADMINISTRACION MUNICIPAL DE CALI Y EL RECHAZO DE LOS CIUDADANOS DE BIEN



4.4.1 Programa, generación, Adecuación y Apropiación  del Espacio Público
En audiencia  de Participación Ciudadana, Mayo 22 y 23 del 2012, Concejo Municipal-Cali.
Propuesta  presentada  por la Veeduria Ciudadana de Vendedores Ambulantes, Estacionarios y Artesanos de Santiago de Cali.
Veedor Ponente: José Paul Benavidez

NOMBRE
UNIDAD DE MEDIDA
LINEA DE BASE 2011
META 2012-2015
RESPONSABLES
Realización del censo  de Vendedores  Ambulantes y Estacionarios  del centro de Cali
Numero
0
1
Secretaria de gobierno, subsecretaria de gobierno, oficina  de seguridad, orden y espacio publico

jueves, 2 de agosto de 2012

COLOMBIA: LA NUEVA GUERRA DEL ORO

foto via internet


Por JUAN JOSÉ HOYOS
A las guerras que vive Colombia, hay que sumarle una más: la guerra del oro. Ella está provocando la muerte de trabajadores, dirigentes sindicales, pequeños mineros y líderes de las regiones que se oponen a los atentados contra el hombre y la naturaleza cometidos por los mineros ilegales y hasta por algunas compañías multinacionales.
Antioquia, por desgracia, es uno de los epicentros del conflicto. El viernes 27 de julio, a pocos pasos de la mina Providencia, en Remedios, fueron atacados a balazos los trabajadores Jaminson Adrián Amaya y Nelson Cadavid Jaminson. El primero murió horas más tarde en una clínica de Medellín. El hecho sucedió en momentos en que setenta trabajadores de una empresa contratista de Gran Colombia Gold están en paro protestando por lo que califican como un despido colectivo. Gran Colombia Gold es el consorcio minero que administra las más grandes minas de la antigua Frontino Gold Mines, liquidada por el gobierno hace dos años contra la voluntad de sus trabajadores activos y jubilados. La llegada a Segovia de la multinacional en 2010 desató un paro cívico en protesta por el despido de más de 1.400 mineros.
Después del atentado del viernes, varios trabajadores sobrevivientes se vieron obligados a huir de la región para salvar sus vidas, según informaron los directivos del sindicato Sintramienergética Nacional, que agrupa a los mineros.
Los dos trabajadores víctimas del atentado participaron el 25 de julio en un programa difundido por el canal regional Teleantioquia en el que hablaron del conflicto entre los trabajadores y la empresa contratista que opera la mina Providencia.
Este no es el primer episodio de la nueva guerra del oro en Antioquia. El 26 de julio de 2011 fue asesinado Rafael Tobón, uno de los fundadores del sindicato de los mineros de Segovia. Tobón era uno de los líderes más reconocidos de los pequeños mineros. El 5 de junio de 2010, también en Segovia, fue herido a balazos el dirigente sindical John Jairo Zapata Marulanda, quien trabajó durante más de 15 años en la Frontino Gold Mines. Su cuerpo fue recogido por sus compañeros en el lugar del atentado y luego trasladado a un hospital de Medellín, donde los médicos lograron salvarle la vida.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Colombia, neoliberales en acción: Prórroga al contrato de Cerro Matoso dejaría perdidas por 9 millones de dólares semestrales




La renovación del contrato de CERRO MATOSO hasta el año 2029, como señaló recién el ministro de Minas y Energía, Mauricio Cárdenas, desconoce los llamados de atención de la Contraloría General de la Nación y las conclusiones de varias consultorías contratadas entre el 2008 y 2010 por Ingeominas, en el sentido de que su prorroga es altamente inconveniente para los intereses de la Nación.

El anuncio fue hecho durante un evento organizado por la Presidencia de la República, “Vuelta a Colombia”, el 24 de julio de 2012 en la ciudad de Cartagena, según el cual BHP Billinton, propietaria de la firma CERRO MATOSO S.A., tiene asegurada su permanencia para la explotación de la mina hasta el 2029, gracias a un acuerdo suscrito en 1996, e incluso la operación podría ir hasta el 2044.

CERRO MATOSO S.A., (CMSA), suscribió en 1996 el contrato 051-96M con el entonces ministro de Minas y Energía, Rodrigo Villamizar, el cual contiene cláusulas que benefician exclusivamente los intereses de dicha compañía.

Varias cláusulas van más allá de lo que las normas mineras permiten, pero en particular dos de ellas son altamente inconvenientes para el país y lesivas para el fisco nacional, pues amarraron al Estado y lo dejaron sin ninguna posibilidad de disponer libremente de sus recursos naturales no renovables y a obtener mejores beneficios en nuevas alternativas de desarrollo minero.

Se trata de la cláusula que ordena que al vencimiento de los contratos 0866 de 1963 y 1727 de 1971, sus áreas pasaban automáticamente al nuevo contrato de aporte minero 051 suscrito en 1996, modificando las condiciones en que originalmente fueron suscritos.

El periodo original de los contratos 0866 y 1727 es de 30 años y vence el 30 de septiembre de 2012. No es exacto señalar que CMSA tiene derechos hasta el 2026, pues ni la normatividad vigente a la fecha de la firma de los contratos lo permite y la empresa misma, conocedora de esta circunstancia, solicitó el 10 de diciembre de 2007 a Ingeominas formalizar una nueva prórroga. Luego la compañía sí está esperando que la autoridad minera prorrogue estos contratos.

La otra clausula establece que los bienes que revierten a la Nación el 30 de septiembre de 2012, serán arrendados inmediatamente a CMSA a una tasa equivalente al 1,25% sobre la ganancia neta semestral, después de impuestos, obtenida por esta compañía. Se trata de un porcentaje mínimo, amarrado a la incertidumbre de las ganancias de la compañía y al riesgo moral de unos estados financieros que el gobierno no puede verificar, y que equivale apenas al 0,83% de las ganancias netas antes de impuestos.

En otras palabras, hace 16 años se tomaron las decisiones más importantes del contrato que ahora el ministro Cárdenas dice va hasta el 2026, sin que medie ningún estudio sobre la conveniencia técnica y económica de contratar nuevamente con el mismo concesionario.

Llama la atención que el Ministro, desconociendo conceptos y estudios contratados por Ingeominas, haga este tipo de pronunciamientos, aferrándose a la letra de un contrato lesivo que satisface en cada clausula el interés particular de CMSA y que no refleja el interés general de la Nación, más allá de tener unos ingresos por regalías e impuestos.

Un análisis interno de Ingeominas, consignado en el acta 04 de la Junta Directiva del 28 de marzo de 2008, señala que el Estado no está en la obligación de conceder la prórroga del contrato minero, pues si bien CMSA puede solicitarla, la autoridad minera debe estudiar la viabilidad y conveniencia de la misma.

Agrega que “dado que el contrato 866 prevé la reversión gratuita de todos los bienes en el año 2012 y su entrega en comodato a CERRO MATOSO S.A., por un canon estipulado contractualmente, con la prorroga se estarían vulnerando expectativas económicas del Estado a partir de ese año por un valor aproximado a los nueve millones de dólares semestrales, por lo cual no resulta conveniente conceder la prorroga solicitada”.

Varias consultorías contratadas por Ingeominas entre el 2008 y 2010, entre ellas una con el actual Procurador General de la Nación, Alejandro Ordoñez, expresan la inconveniencia para el país de prorrogar las concesiones con CERRO MATOSO S.A.

Analizadas las consecuencias de la prórroga, el Procurador advierte que el “concedente debe ponderar las circunstancias técnicas y económicas en que se daría la prorroga evitando cualquier efecto económico negativo para el estado”.

El estudio de Luis Jorge Ferro Casas concluye que “no es conveniente para la Nación proceder a una prorroga inmediata de la concesión con los términos vigentes”, y hace un llamado para redefinir el canon de arrendamiento de los bienes revertidos a la Nación, pues una tasa de 1,25% apenas cubre las expectativas de inflación.

También la consultoría contratada con Carlos Antonio Espinosa Pérez concluye que las modificaciones hechas a los contratos 866 y 1727 de CMSA son altamente inconvenientes para el Estado ya que las mismas entran en contravía con la normatividad existente y aplicable. En el mismo sentido y en diversas oportunidades, la Contraloría General de la Nación ha llamado la atención sobre el grave daño que se causaría a la Nación la prórroga de este contrato en las condiciones establecidas en 1996.

La organización Colombia Punto Medio convoca a la autoridad minera para que presente públicamente los análisis y estudios que soportan la prorroga a los contratos de concesión 866 de 1963 y 1727 de 1971, y a que abra al país una discusión que hasta ahora se ha adelantado a puerta cerrada.

Igualmente, invita a estudiar otras alternativas para el uso y aprovechamiento de la única mina de níquel del país, lo que la hace estratégica para el desarrollo de la industria nacional y el manejo soberano de los RNNR.

Dado que no es obligación del Estado renovar el contrato con BHP Billinton / CMSA, existen otras posibilidades, como operarla mediante un contrato de operación con terceros, sacarla a licitación pública para maximizar los ingresos de la Nación e incluso renegociar el contrato lesivo con el actual concesionario, mejorando radicalmente las condiciones económicas para el país.

lunes, 30 de julio de 2012

EL DESPROPÓSITO MEDIÁTICO DEL RÉGIMEN COLOMBIANO CUÁL ES EL VALOR DE LA SOBERANIA DEL PUEBLO AL INTERIOR DE LA DEMOCRACIA COLOMBIANA?...



Juan Manuel Santos Calderón, el Presidente de los colombianos, manifestó en su alocución del pasado 20 de Julio de 2012, en donde se habría de conmemorar una nueva fecha de la independencia de la nación, frente al yugo del imperio español, hace ya más de 200 años, y de lo cual, no parece haber cesado. De igual manera para ratificar una institución altamente permeada por la corrupción, por el favorecimiento al capital privado extranjero, y por ser una guarida de delincuentes de cuello blanco, provenientes del narcotráfico y del paramilitarismo, que dicho sea de paso, ya la clase popular está asteada de tanta infamia e ingobernabilidad desde esa instancia de poder legislativo.
 “…Que el país, no se explicaba el por qué del maltrato de los integrantes del movimiento indígena, frente a los soldados de la patria, que lo único que hacían era defender la democracia en Colombia, que tanta humillación no era pertinente para con quienes lo han dado por la paz, la seguridad y el bienestar de los colombianos…”
 Lo anterior, refiriéndose a las escenas manipuladas por los grandes medios de desinformación y que el mismo régimen controla, cercenando una vez más, al pueblo colombiano del derecho a ser informado de manera clara e imparcial, pero claro, con esa maniobra se logran afianzar varios intereses de parte de la oligarquía nacional e internacional.
 Primero, intencionalmente se oculta la verdad bajo la perspectiva de mantenerse incólumes en el poder social y político, o como ellos mismos lo califican, “es la democracia más antigua del continente”, y desde ya les pregunto, eso si será cierto?.
 Segundo, invisibilizar las acciones de resistencia de un sector social amplio e influyente, como lo es el indígena, y con ello, poner una venda sobre los ojos de los colombianos, sobre la realidad agraria, económica, campesina, cultural, educativa, laboral, de salud, saneamiento básico, vivienda urbana y rural; que no son más, que el producto de la aplicación de políticas capitalistas a favor de la clase dominante, a través del “Congreso de la República” –que ironía, bajo el sofisma de democracia- y que han venido de manera paulatina pero segura, despojando de bienes, derechos, garantías y pertenencias a la clase popular.
 Tercero, impera desde el régimen un sentimiento de valor y respeto a la patria, los héroes –soldados- de la patria; pero cabe preguntarnos, ¿la patria de quiénes y para quiénes?, porque los que estamos bajo el rasero infame de sobrevivir con menos de los escuetos tres salarios mínimos legales mensuales, no tenemos el poder adquisitivo para adquirir alimentos, pagar arriendo, estudio de nuestros hijos ni para superación profesional personal; mucho menos, para movilizarnos en sistemas transportes masivos de carácter privados. En este orden de ideas, ni que decir, de aquellos colombianos considerados por el DANE como los pobres y en condición de pobreza absoluta o extrema, ellos si deben ser catalogados como verdaderos “héroes” puesto que están obligados a sobrevivir con menos de 400 mil pesos mensuales, de los cuales deben pagar arriendo en cinturones de miseria, alimentación, transporte, educación y lo hacen con grandes dificultades.
 Frente a otros que se ganan más de 25 millones de pesos mensuales, y no tienen con qué pagar el tanqueo de combustible de su carro, o de otros que a pesar de ganar millonarias sumas, reciben pensiones, auxilios y otras dadivas por parte del Estado, personalidades que se pensionan con montos estrafalarios que no se compadecen con el valor de la pensión mínima para más del 65% de los colombianos que actualmente están laborando y aportando al sistema general de seguridad social en pensiones, eso, si la alcanzan o se hacen merecedores de ella, con el requerimiento de la edad, tasada por el actual modelo pensional.
 Cuarto, los grandes terratenientes que han forjado su patrimonio con el desplazamiento forzado de los pequeños propietarios colindantes, con fraudes de escrituras públicas ante las notarias, por el desarrollo de mega proyectos u obras civiles que se trazan pero no se ejecutan, con el auspicio del narcotráfico y paramilitarismo quienes siembran terror en territorios y luego inciden para la proliferación de monocultivos que no se compadecen de la crisis alimentaria y nutricional por la que está atravesando la nación colombiana, con tal de que a ellos, eso si, a unos pocos, esos “negocios o inversiones” les den rendimientos económicos, status social y político en cada región del país.
 Quinto, la guerra es un verdadero negocio, que deja inmensas ganancias a los que participan activamente del tráfico de armas, los datos oficiales sobrepasan los 3.5 billones de pesos anuales en el mercado negro de la guerra, y por tal motivo, la paz no le conviene a estos personajes siniestros y lo más patético es que el modelo que todos los gobernantes quieren imitar –norteamericano- es el que aporta el mayor número de armas ilegales en el actual conflicto interno que se desata en Colombia. Los planes de expansión y control del hemisferio por parte del consenso de Washington, Congreso estadounidense, el Pentágono, CIA, FBI, DEA entre otras agencias que disponen de millones de dólares en los proyectos conocidos como: Plan Colombia, Plan Puebla Panamá, Plan Patriota, e incluso el TLC; que no son más que el escalonamiento de conflictos bajo la perspectiva de la guerra prolongada, de baja intensidad, o de cuarta generación que incita a la delación, al sapeo entre la clase popular para combatir supuestamente al enemigo interno u oculto como se le denomina militarmente.
 De este último factor, se desprenden entonces las aspiraciones de Álvaro Uribe Vélez al consolidar como efectivamente lo hizo bajo sus mandatos como gobernador en Antioquia y presidente de Colombia, al espectro paramilitar, cuya misión esencial no era como se ha afirmado ante la comunidad internacional, de una propuesta anti subversiva, sino que por el contrario, se proponen controlar militar, social y políticamente zonas geográficas en donde se presenten vestigios de resistencia social frente a las políticas antipopulares de parte del Establecimiento, y en el mejor de los casos, posicionarse en tierras apetecidas por el capital transnacional para la implementación de sus inversiones que se traducen en despojo integral para la clase popular, viabilizando a través del terror, lograr el desplazamiento de grandes capas humanas desde el campo colombiano hacia los cinturones de miseria en las medianas y grandes ciudades. En fin se trata ante todo de “Eliminar resistencias, a como de lugar”.
 Pero a quien le cumple ordenes, este “pacificador”, el mayor mercenario con que cuenta la historia criminal de Colombia – Uribe Vélez, pues justamente, es a ese capital transnacional extractivo de nuestras riquezas naturales –agua, hidrocarburos, maderables y minerales; a aquellos pulpos económicos que se benefician de los créditos hipotecarios, de los empréstitos públicos y privados, de la privatización de los servicios públicos esenciales como la educación, salud, servicios domiciliarios, telefonía fija y móvil, de la tercerización y precarización laboral y prestacional.
 Empresas o grupos como: Morgan PG, Citigroup, Glencore, Drummond, Oxi, BP, MPX, Nestlé, Xtrata, Anglogold Ashanti, Chiquita Brands, Pacific Rubiales, Cosego Resources, Smurfit Kappa Cartón de Colombia, Oro Cauca – Greystar, Coca Cola, Colgate Palmolive, Kraft Foods – Cadbury Adams, Emgesa, Endesa, Gerdau, Unión Fenosa, Gas Natural, Argos, Grupo Económico Antioqueño, Ardila Lule, Grupo Santodomingo, Sarmiento Angulo, son las personas jurídicas económicas que de una u otra forma han auspiciado desde hace muchos años, la desigualdad social y por ende el escalonamiento sistemático del conflicto social y armado en Colombia; y de las cuales el anterior mandatario obedecía al pie de la letra todas sus imposiciones de flexibilización legislativa para poder venir o continuar invirtiendo en nuestro país, aún en contra de la Carta Política de 1991, justamente por ello, es su brutal arremetida reformista en contra del modelo constitucional colombiano, por ser considerado excesivamente proteccionista.
 Ahora los iconos de la democracia, a los que le brindan todo el despliegue desinformativo a nivel nacional e internacional, son los militares “llorones”, que vergüenza, si, claro, porque son los mismos que han atropellado a la población colombiana de manera constante y permanentemente con requisas que violentan la intimidad personal principalmente de las mujeres en todas las carreteras y vías del país; los mismos que primero disparan y luego preguntan de quién se trata o para dónde se dirige; aquellos que limitan adrede la libre locomoción de los colombianos; pero por supuesto, hablamos es de esos uniformados oficiales que protegen y vigilan las instalaciones e infraestructura del gran capital.
 Pero en gracia de discusión, por qué llora el sargento segundo Rodrigo García Amaya adscrito al Batallón de Alta Montaña No. 8, será porque salió derrotado por una masa popular sin armas, que solo la acompañaba el sentimiento ancestral de administración y control territorial contemplado en el Derecho Mayor y, el afán incansable, de ubicar caminos prácticos para la paz entre los colombianos; óigase bien, ambos preceptos no son ajenos a la vida democrática de Colombia, puesto que se encuentran contemplados en la Constitución de 1991.
 Llora a pulmón rajado García Amaya, porque lo sacaron del Cerro Berlín, un cerro estratégico para el ejército nacional, pero que es escarpado, sin agua, sin vegetación en su falda y donde estaban era para proteger justamente las dos antenas de empresas multinacionales de comunicación o telefonía móvil, que berraquera, que chimba de héroes. Ellos nunca protegieron a la población de Toribio de la amenaza subversiva, para las fuerzas castrenses y el gobierno nacional, no habían compatriotas en esa región del país, solo unas torres de metal y tornillos; en tal virtud, les preguntamos a los lectores, será esa, la verdadera función de las fuerzas militares en Colombia?.
 Si la función constitucional es proteger la vida, honra y bienes de los colombianos, por qué entonces construyen fortificaciones militares en zonas de conflicto al pie de los bienes públicos como escuelas o colegios, iglesias, puesto de salud u hospitales, de la plaza de mercado, o en el parque central de la población, será para protegerse con escudos humanos del enemigo, o por qué en su recorridos de control territorial utilizan las escuelas y viviendas de las comunidades como bases temporales, determinando de contera, una suspensión arbitraria de clases para los niños y jóvenes rurales de toda Colombia, quebrantando el principio del DIH del principio de distinción al interior del conflicto, para no involucrar a la población civil en la dinámica de la guerra. Por qué los batallones de alta montaña se ubican en inmediaciones de los predios de los mega proyectos orientados por el gobierno y la burguesía internacional?.
 O será que berreaba el suboficial, porque ya no cobraría un salario de guerra al ser sacado de la región catalogada como “zona roja” o de “alto conflicto” y que le generaba un considerable incremento económico sobre su mesada ordinaria, para él y su grupo familiar en aras de vivir dignamente.
 Pero entonces nos angustian otras preguntas tan simples y populares, como las siguientes: Por qué el establecimiento si se conduele de un miembro de la fuerza pública que está y debe estar, habituado al fragor de la guerra, de las consecuencias que de por sí, un enfrentamiento generan en la humanidad del combatiente como la amputación de sus miembros o extirpación de órganos, e incluso pérdida de un amigo o compañero.
 Más, no lo hace cuando las madres de los jóvenes que fueron asesinados por los “héroes” de la patria, suplicaban justicia frente a los que les colocaron prendas militares y los hicieron pasar como guerrilleros dados de baja en combate, en los mal llamados “falsos positivos”. O las lagrimas de los familiares de los menores ultrajados, abusados sexualmente en Arauca, Choco y Nariño por parte de estos mismos “héroes”; y de manera extraña, esos famosos medios de desinformación tampoco hacen una remembranza de las injusticias y vejámenes que cometen a diario los miembros de las fuerzas castrenses, ni siquiera el Estado se acoge los fallos de la justicia ordinaria, sino que defiende a ultranza lo indefendible, por el simple hecho de tratarse de un uniformado oficial.
 Iguales o peores son los crímenes de estado, auspiciados y apoyados por los mega héroes de la patria, los altos mandos del ejercito y la policía nacional, que han brindado colaboración eficaz y efectiva al espectro paramilitar en todo el territorio nacional, para que le den rienda suelta a toda su demencial barbarie plasmada en asesinatos selectivos, masacres, desapariciones forzadas, desplazamiento y torturas.
 Valga la pena advertir que todos los sectores sociales que estamos realizando oposición política al régimen oligárquico colombiano, justamente por el desequilibrio social y político direccionado desde él mismo, entre los que nos encontramos: obreros, estudiantes, campesinos, indígenas, comunidades negras, sectores populares; hemos sido victimas de la guerra sucia existente en Colombia, impuesta a través de amenazas escritas, telefónicas, mensajes de texto, desplazamiento, hostigamientos, persecuciones. Pero también, hemos sido victimas del conflicto en si mismo, ante la muerte selectiva y masacres a manos de miembros de la fuerza pública y de hordas paramilitares a las que se les suministro información precisa de líderes y dirigentes por parte del DAS particularmente, fuerzas paramilitares a las que de manera extraña el establecimiento desconoce como tal, por el contrario las invisibiliza y minimiza su accionar, no solo considerándolas sino que las presenta ante la comunidad nacional e internacional, como grupos emergentes o bandas criminales.
 Todo lo anterior en el ánimo de desenmascarar a los autores intelectuales de todos los crímenes cometidos por el establecimiento colombiano y sus agentes o aliados, en más de sesenta (60) años de guerra fratricida, que lo único que ha logrado es el desangre inmisericorde de miles hogares colombianos, representado en: muertos, viudas, huérfanos, discapacitados, secuestros, retenciones, torturas,  tratos crueles, prisioneros, deserción escolar y demás.
 Finalmente, el Departamento de Lucha Contra Empresas Transnacionales y Solidaridad de la Subdirectiva Valle del Cauca, de la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia CUT, sostiene, que si el Estado y la burguesía colombiana, quieren terminar la guerra, deberán mínimamente implementar políticas de bienestar general para los colombianos, o de lo contario es continuar posando ante la comunidad nacional e internacional como los pastorcitos mentirosos, o con buenas intenciones, pero sin la voluntad política de efectuarlas; por lo tanto propone el siguiente temario para ser tenido en cuenta, en la eventualidad de habilitar algún escenario de paz en el suelo colombiano o porque no fuera del país, jalonado por organismos multilaterales:
 A). En lo laboral: Abrir empresas y puestos de empleo para las personas en edad de producir, recuperar las empresas entregadas vilmente por debajo del precio real al capital privado, derogar la legislación sobre seguridad social, derogar el actual sistema pensional,
B). En lo minero energético: Nacionalizar los recursos minerales e hidrocarburos, elevar el agua como derecho fundamental para la humanidad, derogar todas las licencias o concesiones mineras otorgadas desde el 2002 por el anti gobierno de Álvaro Uribe Vélez.
C). En lo Agrario: Reverdecer nuevamente el campo colombiano con una reforma agraria que albergue la problemática de la tenencia, propiedad, uso de suelos, seguridad alimentaria, acompañada con políticas de créditos, abonos, semillas, insumos y herramientas, sustitución de cultivos,
D). En lo Educativo: Recuperar como función pública y de carácter estatal la educación, eliminando la política de cobertura que ha demostrado ser ineficaz y foco de corrupción en el sector, ratificar la gratuidad y universalidad de la educación en todo el territorio nacional y en todos los niveles educativos, cubrir los pasivos de la universidades públicas y ampliar sus programas que redunden en la investigación, informática, y demás ciencias del conocimiento.
E). En la salud: Recuperar el Seguro Social y las redes públicas departamentales y municipales de salud, cumplir los pasivos financieros de los hospitales, dotar los centros y puestos de salud asi como los hospitales con instrumentos y equipos modernos de alta tecnología que beneficien el estado de salud de los colombianos y compitan con las instituciones privadas en igualdad de condiciones.
F). En Vivienda: Brindar verdaderas soluciones de viviendas tanto en lo urbano como en lo rural, habilitar los bancos de tierras en los entes territoriales para beneficiar a la vivienda de interés prioritario y/o de interés social, recuperar del sector privado la política de vivienda oficial.
G). Servicios Públicos: Nacionalizar nuevamente las empresas prestadoras de servicios públicos, cubrir todos los municipios del país con servicios domiciliarios óptimos y de calidad, implementar nuevamente el subsidio de los estratos altos para con los bajos.
H). Endeudamiento: Decretar la moratoria sobre los intereses de la deuda externa, y por ende el congelamiento de pago hasta por un período de 20 0 30 años. Colombia es el único país que paga puntualmente este concepto ante la banca multilateral. Los endeudamientos que se adquieran deben propender por beneficiar a la población y no para obras de infraestructura, cesar la política de concesión en obras civiles.
I). En lo Comercial: Derogar los tratados de libre comercio en donde Colombia no tenga oportunidad de competir con los volúmenes de mercaderías provenientes de las potencias industriales y comerciales del mundo, debe imperar un comercio justo y equilibrado entre las partes.
 Finalmente recordarle al gobierno nacional, al establecimiento en general, que la paz es un derecho fundamental de rango constitucional, por demás consagrado en la carta de 1991 y convenios internacionales de los cuales Colombia es estado parte, y por ende, el presidente de la república, no se puede abrogarse per se, la facultad de ser el único animador de la paz en Colombia, esa llave de la cual habla, debe ser entregada a las organizaciones de los sectores sociales que interactúan jurídica y válidamente en el país, para que la propuesta sea discutida desde la soberanía popular - constituyente primario, y luego ser presentada ante el Estado y las partes entreveradas en el conflicto.
 Pero de igual manera, precisamos que los empresarios o sus agremiaciones –Fenalco, Andi, Fedegan, ministros, entre muchos otros- no pueden posar de representantes legítimos del pueblo, en virtud a que ellos, han sido en gran parte, los generadores de las desigualdades con las que se ha agitado el mismo conflicto durante más de seis décadas, por tanto serán o deben ser considerados como aliados del establecimiento, como en idéntica categoría ha de mirarse a  las hordas paramilitares que han sido financiadas por unos y otros.
 En este orden de ideas, considero que en la gran mesa nacional de la paz, deben estar sentados por un lado: Gobierno y empresarios, la insurgencia, la clase popular representada en organizaciones sociales y delegados de organismos internacionales a título de veedores del proceso.
 De igual manera, somos del criterio que la paz no se puede pactar con el tableteo constante de las balas, no estamos propendiendo por despejes territoriales de zonas determinadas, sino que estos escenarios se hagan de manera abierta y de cara al país, en la plaza pública, con la utilización de medios virtuales para aquellos actores que no consideren el pleno de sus garantías de seguridad y permanencia para discutir frente a su adversario. Entonces se propone:
  • En primer lugar debe pactarse un cese al fuego y de hostilidades por las partes combatientes,
  • Designación de los compromisarios por las partes,
  • Frecuencia y disponibilidad de Skipe para aquellos que no puedan llegar al escenario de manera presencial o puntual,
  • La designación y ubicación de unas mesas regionales que permitan recoger las expectativas de gran parte del pueblo colombiano y luego si, serán objeto de  análisis, discusión y desarrollo por una mesa nacional,
  • Se deben colocar o fijar tiempos para el desarrollo metodológico y programático de la propuesta.
  • Con los veedores, fijar unos términos prudenciales para el seguimiento y verificación de lo pactado antes, durante y después de la mesa nacional de la paz.
 Finalmente, expresarles que si el establecimiento no quiere asumir su papel constitucional y legal de explorar escenarios de paz, hacemos una convocatoria a todas las organizaciones sindicales y sociales a nivel nacional para que desde abajo, iniciemos este ejercicio, estructuremos los documentos pertinentes y posteriormente hagamos uso de las herramientas jurídicas para obligar al Estado a actuar, frente al tema de la paz de los colombianos.
 Abrazo revolucionario,
 (Firmado original)
DIEGO ESCOBAR CUELLAR
DPTO. LUCHA CONTRA ETN’s Y SOLIDARIDAD
SUBDIRECTIVA CUT – VALLE DEL CAUCA

sábado, 28 de julio de 2012

CARTA ABIERTA DE PIEDAD CORDOBA..ANTE NUEVA ARREMETIDA MEDIÁTICA DE LA EXTREMA DERECHA COLOMBIANA





CARTA ABIERTA DE PIEDAD CORDOBA

Carta abierta a los ciudadanas y ciudadanos del Partido Liberal colombiano y a la opinión pública nacional e internacional

Hace un mes, en mi calidad de dirigente política y social, expresé en el municipio de Miranda, Cauca, mis puntos de vista acerca de los derechos de la población. Hoy, me he enterado de la polémica que dicha visita generó, debido a unas imágenes editadas y publicadas por algunos medios de información que las recibieron de fuentes oficiales.

Conociendo las reacciones del presidente del Partido, Sr. Simón Gaviria, en las que se refiere a mis palabras como alejadas de los postulados ideológicos del Partido Liberal, y las del procurador Alejandro Ordóñez, que junto con algunos otros altos funcionarios piden se me procese por diferentes delitos, deseo manifestar que estoy dispuesta a aclarar mi responsabilidad jurídica y política, y ante todo mi responsabilidad moral con Colombia.

En tal sentido, es irónico que quienes han promovido de una u otra forma decisiones políticas a espaldas de los intereses del país, indiferentes a las injusticias, exclusiones, discriminaciones que viven cientos de comunidades indígenas, campesinas, afro descendientes, sectores urbanos empobrecidos, sectores medios, mujeres, y personas con diversas opciones sexuales, y en genaral amplios sectores sumidos en la desigualdad, se asuman como jueces, desbordando nuevamente sus competencias o pretendiendo ganar legitimidades para sus intereses.

Me acusan de “instigar al delito”, "asonada", "concierto para delinquir" e "incitar a la violencia" por referirme básicamente al retiro de las bases militares que ponen en peligro a la población y por sumarme al llamado que pide la revocatoria del Congreso y que algunos sectores plantearon al mandato del Presidente.

Mis declaraciones son legítimas, justificadas y precisas, y acuden al supremo recurso del pensamiento y la libertad de opinión que convoca la acción civilista y pacífica, como lo vengo sustentando sin dobleces hace muchos años, siempre en el marco de los principios de un Estado democrático moderno. Parte de ese legado histórico del derecho y del humanismo se encuentra en obras y valores incluso anteriores a la Revolución Francesa de 1789, en Tomás de Aquino, Tomas Moro, Pedro Claver. O en nuestra historia, basta detenerse en pasajes de la vida de José Antonio Galán, asesinado en 1782, hace 230 años, o en el pensamiento de Gaitán, Uribe Uribe, López Pumarejo. O en una mirada universal al repasar la obra de Henry David Thoreau sobre la desobediencia civil, o a autores como Mahatma Gandhi o Martin Luther King.

Por que evidentemente en la modernidad, en un Estado de Derecho se comprende con nitidez la diferencia entre los delitos que desean se me imputen instigación y la legitimidad de la actuaciòn en libertades, en conciencia y en Derecho.Lo que he hecho, en relación con la situación que padece el norte del Cauca, y también, otras regiones, es recordar que hay al menos dos derechos de primer rango a los que la población no puede ni debe renunciar:

1. El derecho humanitario, que prohíbe que las partes contendientes, sean militares o guerrillas, se instalen entre la población civil para convertirla en escudo, protegiéndose indebidamente, exponiéndola o haciéndola objetivo de acciones bélicas.

El derecho internacional es claro en este aspecto, por lo tanto invito a un debate público, pluralista y respetuoso de las diferentes posturas jurídicas y políticas sobre esta materia. Colombia necesita un cambio en la política, cuyo primer objetivo debe ser no acrecentar más la militarización y el saqueo, sino abrir la puerta para un diálogo de todo el país, de todos los sectores, de todas las regiones porque son necesarias la paz y el logro de la justicia social.

2. El derecho a la protesta, a la opinión, a la desobediencia civil y a la objeción de conciencia, respaldado en el pensamiento humanista liberal y social. Se expresa, en este caso, de dos maneras: en primer lugar llamando a la defensa pacífica por y desde la población civil atacada, velando por su protección, su libertad, derechos y recursos, desde su propia cosmovisión, a favor del territorio que está siendo militarizado y cruzados por dos modelos de desarrollo de la guerra. En segundo lugar, adhiriendome al torrente que muchos ciudadanas y ciudadanos han desatado, de la necesidad de revocar el mandato de poderes que no están salvaguardando intereses sociales o públicos sino amparando solamente los intereses privados.

En el transcurso de mi quehacer político siempre he acompañado las justas reclamaciones en derecho de comunidades indígenas, de campesinos, de mujeres, de afro descendientes; asi como otras expresiones para que los derechos de los colombianos sean una realidad. Mi presencia en Miranda, respondió al acompañamiento solidario, humanitario y humanista que durante años he realizado a procesos políticos y sociales y mi compromiso con la búsqueda de la paz y la justicia social.

Ess claro, y ess un menosprecio a su memoria ancestral, su creatividad y valentia, que las comunidades indigenas, quienes padecen,como otros sectores, el conflicto armado claman por la humanización y la paz, que sus movilizaciones, que han desarrollado por sí mismos hace muchos años, sin mis expresiones de solidaridad y de preocupación, en el Cauca y decenas de regiones del país, son una prueba de esa firme voluntad colectiva que busca hacer realidad el sagrado Derecho a la Paz, que consagra el artículo 22 de la Constitución Nacional.

Estas manifestaciones, al igual que las campesinas y afrodescendientes, y de otros sectores de la sociedad, indican la necesidad de dialogar, ante los costos en vidas y daños irreparables para los civiles, para los combatientes de los bandos enfrentados, para la economía del país, por los efectos sociales y ambientales que hacen inviable una sociedad reconciliada en una democracia profunda.

Los momentos que vivimos de crisis en diversos planos son una invitación al país, los colombianas y colombianos sin distinción, en decidir por la búsqueda de la paz en una democracia politica, social, ambiental o una guerra prolongada, o la esperanza o un aniquilamiento lento, doloroso, inhumano, destructivo.

Piedad Córdoba Ruiz
28 de julio de 2012

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